LOS CINCO PUNTOS DEL CALVINISMO
  (Autor Desconocido)

1.- PECADO ORIGINAL. CORRUPCION TOTAL. Exposición de la doctrina.

     La doctrina de la corrupción total aparece en la confesión de Westminster de la manera siguientes; "Por este pecado
     nuestros primeros padres cayeron de su rectitud original y perdieron la comunión con Dios, y por tanto quedaron
     muertos en el pecado y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo"

     "Siendo ellos el tronco de la raza humana, la culpa de este pecado le fue imputada, y la misma muerte en el pecado y la
     naturaleza corrompida se transmitieron a la posterioridad que desciende de ellos según la generación ordinaria.

     El alcance y los efectos del pecado original

     San Pablo, Agustín y Calvino toman como punto de partida el hecho de que toda la humanidad pecó en Adán y que
     todos los hombres son "inexcusables" Ro. 2:1. Pablo recalca una y otra vez que estamos muertos, Efe. 2:12. Podemos
     notar en este versículo el énfasis quíntuple que hace el apóstol colocando frase sobre frase para acentuar dicha verdad.

     La doctrina de la corrupción total, que declara que el hombre sean igual de malos, ni que no exista persona alguna sin
     alguna virtud, ni que la naturaleza humana sea mala en sí misma. Lo que significa es que el hombre desde la caída se
     encuentra bajo la maldición del pecado, y que es incapaz de amar a Dios.

     El hombre no regenerado puede, debido a la gracia común, amar a sus familiares, ser buen ciudadano, quizá de donar
     un millón de pesos para un hospital, pero no puede dar ni un simple vaso de agua fría a un discípulo en el nombre de
     Jesús. Un hombre si fuere borracho, puede que logre abstienes de la bebida por laguna razón; pero jamás podrá hacerlo
     por amor a Dios.
 
     PRUEBAS BIBLICAS: I COR. 2:14, GEN. 2:17, ROM. 5:12, II COR. 1:9, EFE. 2:1-3; 12, JER. 13:23, SAL. 51:5, JN. 3:5 RO. 3:10-12.
 
2. EL DECRETO ETERNO DE DIOS. ELECCIÓN INCONDICIONAL.

     Exposición de la doctrina.

     La doctrina de la elección ha de considerarse sólo como una aplicación particular de la doctrina general de la
     predestinación en tanto se relaciona con la salvación de los pecadores. La confesión de Westminster presenta la
     doctrina de la siguiente manera: "Por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y
     ángeles son predestinados a vida eterna, y otros preordenados están designados particularmente inalterablemente, y su
     número están cierto y definido que ni se puede aumentar ni disminuir".

     Es importante entender con claridad esta doctrina de la elección divina, ya que nuestro concepto de dicha doctrina
     determinará nuestro concepto de Dios, del hombre, del mundo, y de la redención. Calvino dice "Jamás nos
     convenceremos como debiéramos de que nuestra salvación procede y mana de la fuente de la misericordia gratuita de
     Dios, mientras no hayamos comprendido se elección eterna, pues ella, por comparación, nos ilustra la gracia de Dios.

     Prueba bíblica.

     La primera pregunta que debemos formularnos es, ¿Hallamos esta doctrina en las Escrituras? Consideremos lo que dice
     San Pablo en Ef. 4:5. También es bueno considerar la cadena de oro con sus cinco eslabones; conocidos,
     predestinados, llamados, justificados, glorificados. Ro. 8:29.30. podemos considerar esta elección bajo diferentes
     aspectos: (ver cat. menor P. 7 y 8)

     a) Una elección individual.

     Las Escrituras presentan la elección como algo que ocurre en el pasado sin consideración a méritos personales, y
     totalmente soberano. Ro. 9:11,12; Jn. 15:16; Ro. 5:6,8; 1Rey. 19:18.

     b) Una elección nacional.

     Dios escoge a algunas naciones para que reciban mayores bendiciones espirituales y temporales que otras. Esta forma
     de elección ha sido bien ilustrada en la nación Judía, en ciertas naciones europeas y de América. A través del Antiguo
     Testamento se afirma que los judíos eran un pueblo escogido. Am. 3:2; Sal. 147:20; Deut. 7:6

     c) Una elección para los medios externos de gracias.

     Nacer en un hogar cristiano donde se escucha y lee el Evangelio. Nadie puede escoger el lugar de su nacimiento.

     d) Una elección en cuanto las vocaciones.

     Dios nos concede los talentos especiales que nos capacitan para ser estadista, o médico, o abogado, o agricultor, o
     músico, ser inteligente, o los dones de belleza, etc.

     La elección también incluye a los ángeles, pues de ellos son partes de la creación de Dios y están bajo su gobierno.
     Algunos son Santos, otros pecaminosos. 1 Tim. 5:21; Mar. 8:38: 2 Ped. 2:4: Mt. 25:41.

3. LA EXPIACIÓN LIMITADA.

     La pregunta que tenemos que discutir es, ¿Ofreció Cristo su vida como sacrificio por toda la humanidad, sin distinción o
     excepción; o la ofreció solamente por los elegidos? Los calvinistas sostienen que según la intención y el plan de Dios,
     Cristo murió por los elegidos únicamente.

     La confesión de Fe Westminster dice concerniente a esta doctrina "Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído en
     Adán son redimidos por Cristo, y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son
     justificados, adoptados, santificados, y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación. Nadie más será
     redimido por Cristo eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos. (cap.
     3 secc. 6) cat. m. P, 16

     Esta doctrina no significa que se puede limitar el valor o el poder de la expiación que Cristo hizo. El valor de la expiación
     depende de y es medio por la dignidad de la persona que la hizo Jesucristo el Hijo de Dios. Es importante hacer esta
     declaración: El calvinista limita la expiación al decir que ésta no es aplicada a todas la personas, el arminiano la limita al
     decir que solamente el que cree es salvo.

     Las escrituras afirman que Cristo fue un rescate por sus elegidos. Cristo también enseñó que los elegidos y los redimidos
     eran las mismas personas, leer; Jn. 10:14,15; 15:13: 17:6,9,10; Ef. 5:25. Cristo murió por hombres como Pablo y Juan,
     no por hombres como Faraón y Judas, quienes eran cabras y no ovejas. En Génesis leemos que Dios "puso enemistad"
     entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente. En Gal. 3:16 Pablo usa el termino "simiente" y lo aplica a Cristo
     como individuo, dándonos a entender que la simiente de la mujer es el pueblo de Dios elegido. De igual manera puede
     notarse que la simiente de la serpiente son esa porción de la raza humana no elegida por Dios. Prestemos atención a las
     palabras del señor Jesús en Jn. 6:70; 8:44. Y las de Pablo, Hech. 13:10.

4. LA GRACIA EFICAZ. EL LLAMAMIENTO EFICAZ

     La confesión de Westminster presenta la doctrina de la gracia eficaz de la siguiente manera, "A todos a quienes Dios ha
     predestinado para vida, y a ellos solamente, la agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente por su
     palabra y Espíritu fuera del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza, a la gracia y salvación por
     Jesucristo, iluminando espiritual y salvadoramente su entendimiento, a fin de que comprendan las cosas de Dios;
     quitándoles el corazón de piedra y dándoles uno de carne, renovando sus voluntades y por su potencia todopoderosa,
     induciéndoles hacia aquello que es bueno, y trayéndoles eficazmente a Jesucristo; de tal manera que ellos vienen con
     absoluta libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la voluntad de hacerlo" (cap. X secc. I y2) ver cat. men. preg.
     31

     Creemos que los méritos de la obediencia y del sufrimiento de Cristo son suficientes, adecuados y ofrecidos
     gratuitamente a todos los hombre. Pero surge la pregunta, ¿Por qué se salva y otro se pierde? ¿Por qué razón unos se
     arrepienten y creen, mientras que otros, con los mismos privilegios externos no se arrepienten? El calvinista sostienen
     que es Dios quien causa la diferencia. El arminiano, atribuye la diferencia a los hombres mismos.

     Las escrituras enseñan que el hombre en su estado natural está totalmente muerto en su pecado, y que Dios por su
     gracia nos resucita. Ef. 2:1,4-6; Jn. 5:24; Col. 2:13; Tit. 3:5; 1 Ped. 2:9; II Cor. 5:17; Ez. 11:19.

     La regeneración y el llamamiento eficaz, no viola la libertas del hombre. Dios tampoco trata al hombre como si fuese una
     piedra o un pedazo de madera. Dios ilumina la mente y cambia todos los conceptos erróneos que el pecador abriga
     sobre Dios sobre sí mismo, y sobre el pecado. La persona regenerada comienza a ser guiada por nuevos motivos y
     deseos, y cosas que antes odiaba, ahora ama y desea. Este cambio no acontece por ninguna compulsión externa, sino
     debido a un nuevo principio de vida creado en el alma y que busca lo que le satisface.

5. LA PERSEVERANCIA DE LOS CREYENTES. (DE LOS SANTOS)

     la doctrina de la perseverancia de los santos aparece en la confesión Westminster de la manera siguiente: "A quienes
     Dios ha aceptado en su amado, y que han sido eficazmente llamados y santificados por su Espíritu, no pueden caer ni
     total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente han de perseverar en él hasta el fin, y serán salvados
     eternamente. Fil. 1:6; 2 Ped. 1:10; Jn. 10:28,29; 1 Jn. 3:9. cap. XVII secc. 1 y 2

     Esta perseverancia... depende no de su propio libre albedrío, sin o de la inmutabilidad del decreto, que fluye del amor
     gratuito e inmutable de Dios Padre (2 Tim. 2.18,19; Jer. 31:3) de la eficacia del mérito y de la intercesión de Jesucristo
     (Heb. 10:10,14; 13:20,21; 7;25; 9:12-15; Jn. 17:11,24; Rom. 8:33-39) de la morada del Espíritu" (Jn. 14:16,17: 1 Jn.
     2:27; 3:9).

     Si Dios ha escogido incondicionalmente a ciertas personas para vida eterna, y si su Espíritu aplica eficazmente a éstas los
     beneficios de la redención, entonces la conclusión es, que estas personas serán eternamente salvas. La perseverancia no
     depende de nuestras buenas obras sino de la gracia de Dios. Pablo enseña que los creyentes no están bajo la ley sino
     bajo la gracia y por esto no pueden ser condenados por haber violado la ley (Rom. 6:14; 7:4,8; 4:15; Gal. 5:3).

     La doctrina de la perseverancia, no significa que el creyente no pueda caer en pecado, el mejor de lo creyentes aun
     puede caer en pecado. (2 Cor. 4:7; Rom. 7:19-25) En cuanto a los supuestos creyentes que se apartan de la fe
     definitivamente, demuestra que nunca han sido hijos de Dios. La cizaña nunca fue trigo. Mat. 13:38; 2 Cor. 11:14; Mt.
     24:24; Rom. 9:6,7; 1 Jn. 2:9; Apc. 2:9.