AMADO PARA SIEMPRE

“Con amor eterno te he amado”

Jeremías 31:3

 

Desde la eternidad Dios ha amado a Su pueblo; y es un amor del cual ellos nunca pueden ser separados como prometido en Romanos 8:38, 39 – "Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". Pero es un amor que nunca puede ser comprendido aparte del Señor Jesucristo; porque es sólo en Él que tú y yo podemos ser amados por Dios. Además, "en esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió á su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 4:9, 10). Es en este amor por el cual "ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16), y ¡por este mismo amor Él nos ha "predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad” en que Él "nos escogió en (Cristo) antes de la fundación del mundo" (Efesios 1:5, 4) para ser amados por Él para siempre y jamás!

<>En este amor, amados, se pueden regocijar en el hecho que Dios nunca, jamás dejará de amarlos simplemente porque es un “amor eterno" que viene de un "Dios eterno" (Deuteronomio 33:27), quien dice: "Porque yo Jehová, no me mudo" (Malaquías 3:6). Así como Él nunca cambia, tampoco Su amor nunca cambiara. Es decir, Él no te amara un momento, y luego al otro instante Él te odia. Porque "Dios es amor" (1 Juan 4:8, 16), Él nunca dejará de amar a los que Él ama en Su amado Hijo en que Él "los ha amado, como también á (su Hijo) ha amado"; y esto, "desde antes de la constitución del mundo" (Juan 17:23, 24). No obstante, no debemos de pensar que porque somos AMADOS PARA SIEMPRE, somos dado la libertad de vivir como quiéranos y ser amados todavía por Dios. Su amor para los Suyos tiene un efecto práctico en ellos: ¡Los cambia! No sólo los salva de sus pecados por la fe en el Señor Jesucristo, pero también los causa que digan con Juan: "Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero" (1 Juan 4:19); y en amarle será verdad de nosotros como Él dice: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). <> 

Podemos ser asegurados que SOMOS AMADOS PARA SIEMPRE, no sólo porque Su amor nunca cambia, pero también porque nuestro amor y obediencia a Él prueba que somos Suyos; y siempre que pecamos contra Su amor, esto nos traerá a un arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados, implorando la Sangre y Justicia del precioso "Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí" (Gálatas 2:20). ¡Conociendo "el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento" (Efesios 3:19) es la prueba más grande que podemos tener que somos amado por Dios con un “amor eterno", y que 'nada más excitará tanto la gratitud en nuestros corazones; nada más nos incitará tanto a una vida de abnegación; nada más nos hará tan benévolos y tan muertos al mundo' (Comentario de Barne’s) que en experimentar personalmente este AMOR! ¡Qué esto sea verdad de TÍ en este mismo momento en Jesucristo! Amén.