Amor Que Escoge

Por Robert Murray McCheyne

Traducido por Lasaro Flores

ESTO ES DE MUCHA HUMILLACIÖN, y al mismo tiempo, una palabra muy bendita al discípulo verdadero. Es de mucha humillación a los discípulos en que se les fue dicho que ellos no habían escogido a Cristo. Sus necesidades fueron tantas, sus corazones fueron tan duros, que ustedes no me han escogido. Y todavía confortaba extremamente a los discípulos en decirles que Él los había escogido: “No me elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros.” Esto les mostró que Su amor fue primero para ellos – que Él tuvo un amor para ellos cuando estaban muertos. Y entonces les mostró que fue uno amor que los haría santos: “No me elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca.”

Vamos a tomar las verdades en este versículo como ocurren.

Los hombres naturalmente no escogen a Cristo, "No me elegisteis vosotros a mí.” Esto fue verdad de los apóstoles; esto es verdad de todos que jamás creerán hasta al fin del mundo. "No me elegisteis vosotros a mí.”  La oreja natural es tan sorda que no puede oír; el ojo natural es tan ciego que no puede ver a Cristo. Es verdad en cierto modo que cada discípulo escoge a Cristo; pero es cuando Dios abre el ojo para verlo - es cuando Dios da fuerza al brazo marchito para abrazarlo. Pero el significado de Cristo es, Ustedes nunca me hubieran escogido, si yo no los hubiera escogido. Es muy verdad que cuando Dios abre el corazón de un pecador, él escoge a Cristo y a ninguno sino a Cristo. Es muy verdad que un corazón que es avivado por el Espíritu, siempre escoge a Cristo y a ninguno sino a Cristo, y renunciará todo el mundo para Cristo. Pero, hermanos, la verdad aquí que nos es enseñado es ésta: que todo pecador despertado está dispuesto para abrazar a Cristo, pero no hasta hecho dispuesto. Ustedes que han sido despertados, no escogieron a Cristo. Si un médico viniera a su casa, y dijera que había venido a curarle de su enfermedad, si usted sintiera que no estaba enfermo, usted diría, yo no tengo necesidad de usted, vaya a mi vecino. Esto es la manera que usted hace con Cristo; Él ofrece sanarlo, pero usted dice que no está enfermo; Él ofrece cubrir su alma desnuda con su obediencia, usted dirá yo no tengo necesidad de esa cubierta.

Otra razón por qué usted no escoge a Cristo es, usted ve ninguno belleza en Él. Él es una raíz de tierra seca, en la cual no hay belleza ni hermosura. Usted no ve belleza en Su Persona, ninguna belleza en Su obediencia, ninguna gloria en Su cruz. Usted no lo ve, y por lo tanto, usted no lo escoge.

Otra razón por qué no escoge a Cristo es, usted no quiere ser hecho santo por Él: Él será llamado JESÚS, “porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1: 21). Pero usted ama su pecado, usted ama su placer, por lo tanto cuando el Hijo de Dios viene y le dice, Él lo salvará de su pecado, usted dice, yo amo mi pecado, yo amo mi placer. Así que usted nunca puede ponerse de acuerdo con Cristo: "No me elegisteis vosotros a mí;”; aunque Yo morí, mas "no me elegisteis vosotros a mí.” He hablado con ustedes muchos años, y más "no me elegisteis vosotros a mí.” Yo les he enviado Mi Biblia para instruirlos, y mas "no me elegisteis vosotros a mí.” Hermanos, esta acusación los encontrará en el juicio – Yo los hubiera cubierto con Mi obediencia, pero ustedes no me quisieron.

Cristo escoge a sus propios discípulos: “Yo os elegí a vosotros.” Cristo miró sobre ellos con una mirada de la benignidad divina, y dijo, “Yo os elegí a vosotros.” 'Cada uno a quien trae a la gloria, Él lo escogió.

El tiempo cuando los escogió. Yo he observado que fue antes que creyeran-“No me elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros,” tanto como decir, Yo empecé con ustedes, ustedes no empezaron conmigo. Notarán esto en Hechos 18:9, 10, “Entonces el Señor en una visión de noche, dijo a Pablo: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y nadie vendrá sobre ti para dañarte; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.” Pablo en este tiempo estaba en Corinto, la ciudad más lasciva y malvada en el mundo antiguo; ellos estaban dados a la banquetería y a la idolatría grave, y todavía Cristo le dijo a Pablo, “Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.”  Ellos no habían escogido a Cristo, pero Él los había escogido; ellos no se habían arrepentido, pero todavía Cristo había fijado Su ojo en ellos. Esto simplemente le muestra que Cristo escoge a los su Suyos antes que lo busquen.

Pero además, Cristo escoge a los Suyos desde del principio: “Mas nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud (salvación), por la santificación del Espíritu y fe de la verdad” (2 Tesalonicenses 2:13; SRV, 1909); “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” (Efesios 1:4). Así que, hermanos, fue antes de la fundación del mundo que Cristo escogió a los Suyos; cuando había ni el sol ni la luna, cuando había ni el mar ni la tierra - fue del principio. Ah, Él bien podrá decir, ustedes no me han escogido a Mí. Era antes que el hombre amara al hombre, o el ángel amara a un ángel, que Cristo escogió a los Suyos. Ahora, yo sé el significado de Pablo cuando dice, “Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento” (Efesios 3:18-19). ¡Ahora yo no me sorprendo de la muerte de Cristo! Fue un amor tan grande que rompió sobre los bancos que lo detenían; un amor que rompió sobre un Calvario y un Gethsemaní. O hermanos, ¿conoces tú este amor?

Pero vengo ahora a la razón de Su amor: “No me elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros.”  Ahora, es una pregunta muy natural, ¿Por qué me escogió a mí? Contesto, que la razón por qué Él te escogió fue el beneplácito de su voluntad. Verás esto ilustrado en Marcos 3:13: “Y subió al monte, y llamó á sí á los que él quiso; y vinieron á él.” Había una gran multitud alrededor de Él; Él llamó algunos, Él no llamó a todos. La razón aquí dada por qué Él lo hizo es, “Llamó á sí á los que él quiso.” No hay razón en la criatura; la razón está en el que escoge. Verá esto en Malaquías 1:2, 3: “Yo os he amado, dice Jehová: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé á Jacob, Y á Esaú aborrecí?” ¿No fueron ellos de la misma madre? “Y  amé á Jacob, Y á Esaú aborrecí.” La única razón dada, ya ven, es, “Tendré misericordia del que tendré misericordia.” Verá esto también en Romanos 9:15, 16 – “Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré. Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”       

La única razón dada en la Biblia por qué Cristo nos amó - y si usted estudia hasta el día que muera nunca hallará otra - es, “Tendré misericordia del que tendré misericordia.” Esto es evidente de todos ésos que Cristo escoge. Leemos de dos grandes apostasías: uno en la tierra, el otro en el cielo. Primero de todo, el del cielo: Lucifer, el hijo de la mañana, por el orgullo, pecó, y Dios lo lanzó, y ésos que pecaron con él, al infierno. El segundo fue en la tierra: Adam pecó, y fue expulsado del paraíso. Los dos fueron merecidos del castigo. Dios tenía un propósito de amor; ¿por el cuál fue? Quizás los ángeles imploraron por sus ángeles compañeros; todavía Cristo los pasó, y murió por el hombre. ¿Por qué murió él por el hombre? La respuesta es, “Tendré misericordia del que tendré misericordia.”

La misma cosa es evidente en los individuos Cristo escogió. Pensaría que Cristo escogería a los ricos, y ¿qué es lo que dice Santiago? “¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido á los que le aman?” (Santiago 2:5).

Otra vez, pensaría que Cristo escogería al noble; ellos no tienen los prejuicios que el pobre tiene; pero ¿que dice la Escritura? “No muchos poderosos, no muchos nobles” (1 Corintios 1:26) son escogidos.

Otra vez, pensaría que Él escogería ésos que son doctos. La Biblia es escrita en una idioma dificultosa; sus doctrinas son difíciles para ser comprendidas; todavía ¿que dice Cristo? “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños” (Mateo 11:25).

Otra vez, ¿pensaría que hubiera escogido a los virtuosos? Aunque hay ningún justo, mas hay algunos más virtuosos que otros; todavía ¿que dice Cristo? Los publicanos y las rameras entran el reino de los cielos mientras el Fariseo es excluido. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ­ ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33). ¿Por qué tomó el más vil? Aquí está la única razón que he podido encontrar desde que he leído mi Biblia – “Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré” (Romanos 9:16).

Cristo escoge algunos que lo buscan, y no a otros. Hubo un joven gobernante que vino a Cristo, y le dijo, Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” (Mateo 19:16). Él estaba en serio, mas algo se entremetió y él volvió atrás. Una mujer pecadora vino por detrás de Cristo llorando, ella también estaba en serio. Cristo le dijo en cuanto a ella, “Sus muchos pecados son perdonados” (Lucas 7:47, 48). ¿Qué hizo la diferencia? - “Tendré misericordia del que tendré misericordia.”  Y llamó á sí á los que él quiso” (Marcos 3:13). O mis hermanos, ¡sed humillados bajo la soberanía de Dios! Si Él tendrá compasión, entonces Él tendrá compasión.

Pero me apresuro al tercero y último punto: “Y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca.” Cristo no sólo escoge quiénes han de ser salvados, pero Él escoge la manera; y Él no sólo escoge el principio y el fin, Él escoge también el medio. “Dios os haya escogido desde el principio para salud (salvación), por la santificación del Espíritu y fe de la verdad” (2 Tesalonicenses 2:13; SRV, 1909). “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” (Efesios 1:4). Y en Romanos 8:30 es dicho, “Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.” La salvación es como una cadena dorada bajada de los cielos a la tierra; dos lazos son las manos de Dios – la elección y la salvación final; pero algunos de los lazos están en la tierra – la conversión, la adopción, etc. Hermanos, Cristo nunca escoge a un hombre para creer, y luego brincar a la gloria. Oh, mis hermanos, cómo esto quita los pies de todas las objeciones levantadas contra esta doctrina santa de la elección. Algunos aquí quizás dirán, Si yo soy elegido, yo seré salvado, viva como yo quiera. No; si vives una vida impía, tú no serás salvado. Algunos pueden decir, Si yo no soy elegido, yo no seré salvado, hago como quiera. Si eres elegido o no, yo sé no, pero esto si sé - si crees en Cristo tú serás salvado.  

Permítame preguntarte, ¿has creído en Cristo? Permítame hacerte otra pregunta, ¿llevas tú toda Su imagen? Entonces eres elegido, y serás salvado. Pero si hay cualquiera aquí que no ha creído en Cristo, y quienes no viven una vida santa, entonces, piensas ahora lo que sea, encontrarás en verdad que tú estas entre los que fueron pasados.

¡Oh! mis hermanos, esos quienes niegan elección, niegan que Dios puede tener misericordia. ¡O es una verdad dulce que Dios puede tener misericordia! No hay nada en la dureza de sus corazones que puede quitar a Dios de tener misericordia de ustedes. Váyase a casa con esta verdad, que Dios puede tener misericordia. “No me elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros…” Amén.