Amor Que Escoge
Traducido por Lasaro
ESTO ES DE MUCHA
HUMILLACIÖN, y al mismo tiempo, una palabra muy bendita al
discípulo verdadero.
Es de mucha humillación a los discípulos en que se les
fue dicho que ellos no
habían escogido a Cristo. Sus necesidades fueron tantas, sus
corazones fueron
tan duros, que ustedes no me han escogido. Y todavía confortaba
extremamente a
los discípulos en decirles que Él los había
escogido: “No me elegisteis
vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros.”
Esto les mostró que Su
amor fue primero para ellos – que Él tuvo un amor para
ellos cuando estaban
muertos. Y entonces les mostró que fue uno amor que los
haría santos: “No me
elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a
vosotros; y os he puesto para
que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto
permanezca.”
Vamos a tomar las verdades
en este versículo como ocurren.
Los hombres naturalmente no
escogen a Cristo, "No me elegisteis vosotros a mí.”
Esto fue verdad
de los apóstoles; esto es verdad de todos que jamás
creerán hasta al fin del
mundo. "No me elegisteis vosotros a mí.” La oreja natural es tan sorda que no puede
oír; el ojo natural es tan ciego que no puede ver a Cristo. Es
verdad en cierto
modo que cada discípulo escoge a Cristo; pero es cuando Dios
abre el ojo para
verlo - es cuando Dios da fuerza al brazo marchito para abrazarlo. Pero
el
significado de Cristo es, Ustedes nunca me hubieran escogido, si yo no
los
hubiera escogido. Es muy verdad que cuando Dios abre el corazón
de un pecador,
él escoge a Cristo y a ninguno sino a Cristo. Es muy verdad que
un corazón que
es avivado por el Espíritu, siempre escoge a Cristo y a ninguno
sino a Cristo,
y renunciará todo el mundo para Cristo. Pero, hermanos, la
verdad aquí que nos es
enseñado es ésta: que todo pecador despertado está
dispuesto para abrazar a
Cristo, pero no hasta hecho dispuesto. Ustedes que han sido
despertados, no
escogieron a Cristo. Si un médico viniera a su casa, y dijera
que había venido
a curarle de su enfermedad, si usted sintiera que no estaba enfermo,
usted diría,
yo no tengo necesidad de usted, vaya a mi vecino. Esto es la manera que
usted
hace con Cristo; Él ofrece sanarlo, pero usted dice que no
está enfermo; Él ofrece
cubrir su alma desnuda con su obediencia, usted dirá yo no tengo
necesidad de
esa cubierta.
Otra razón por qué usted
no
escoge a Cristo es, usted ve ninguno belleza en Él. Él es
una raíz de tierra
seca, en la cual no hay belleza ni hermosura. Usted no ve belleza en Su
Persona, ninguna belleza en Su obediencia, ninguna gloria en Su cruz.
Usted no
lo ve, y por lo tanto, usted no lo escoge.
Otra razón por qué no
escoge a Cristo es, usted no quiere ser hecho santo por Él:
Él será llamado
JESÚS, “porque Él salvará a su pueblo de
sus pecados” (Mateo 1: 21).
Pero usted ama su pecado, usted ama su placer, por lo tanto cuando el
Hijo de
Dios viene y le dice, Él lo salvará de su pecado, usted
dice, yo amo mi pecado,
yo amo mi placer. Así que usted nunca puede ponerse de acuerdo
con Cristo: "No
me elegisteis vosotros a mí;”; aunque Yo morí,
mas "no me
elegisteis vosotros a mí.” He hablado con ustedes
muchos años, y más "no
me elegisteis vosotros a mí.” Yo les he enviado Mi
Biblia para instruirlos,
y mas "no me elegisteis vosotros a mí.” Hermanos,
esta acusación los
encontrará en el juicio – Yo los hubiera cubierto con Mi
obediencia, pero
ustedes no me quisieron.
Cristo escoge a sus propios
discípulos: “Yo os elegí a vosotros.”
Cristo miró sobre ellos con una
mirada de la benignidad divina, y dijo, “Yo os elegí a
vosotros.” 'Cada
uno a quien trae a la gloria, Él lo escogió.
El tiempo cuando los
escogió. Yo he observado que fue antes que creyeran-“No
me elegisteis
vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros,” tanto
como decir, Yo empecé
con ustedes, ustedes no empezaron conmigo. Notarán esto en
Hechos 18:9, 10, “Entonces
el Señor en una visión de noche, dijo a Pablo: No temas,
sino habla, y no
calles; porque yo estoy contigo, y nadie vendrá sobre ti para
dañarte; porque
yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.” Pablo en este tiempo
estaba en
Corinto, la ciudad más lasciva y malvada en el mundo antiguo;
ellos estaban dados
a la banquetería y a la idolatría grave, y todavía
Cristo le dijo a Pablo, “Yo
tengo mucho pueblo en esta ciudad.” Ellos
no habían escogido a Cristo, pero Él los
había escogido; ellos no se habían arrepentido, pero
todavía Cristo había
fijado Su ojo en ellos. Esto simplemente le muestra que Cristo escoge a
los su
Suyos antes que lo busquen.
Pero además, Cristo escoge
a los Suyos desde del principio: “Mas nosotros debemos dar
siempre gracias á
Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os
haya escogido
desde el principio para salud (salvación), por la
santificación del Espíritu y
fe de la verdad” (2 Tesalonicenses 2:13; SRV, 1909); “Según
nos escogió
en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha
delante de él en amor” (Efesios 1:4). Así que,
hermanos, fue antes de la
fundación del mundo que Cristo escogió a los Suyos;
cuando había ni el sol ni
la luna, cuando había ni el mar ni la tierra - fue del
principio. Ah, Él bien podrá
decir, ustedes no me han escogido a Mí. Era antes que el hombre
amara al
hombre, o el ángel amara a un ángel, que Cristo
escogió a los Suyos. Ahora, yo
sé el significado de Pablo cuando dice, “Podáis
bien comprender con todos
los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y
la altura, Y
conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento”
(Efesios 3:18-19).
¡Ahora yo no me sorprendo de la muerte de Cristo! Fue un amor tan
grande que
rompió sobre los bancos que lo detenían; un amor que
rompió sobre un Calvario y
un Gethsemaní. O hermanos, ¿conoces tú este amor?
Pero vengo ahora a la razón
de Su amor: “No me elegisteis vosotros a mí; sino que
yo os elegí a
vosotros.” Ahora, es una
pregunta
muy natural, ¿Por qué me escogió a mí?
Contesto, que la razón por qué Él te
escogió fue el beneplácito de su voluntad. Verás
esto ilustrado en Marcos 3:13:
“Y subió al monte, y llamó á sí
á los que él quiso; y vinieron á él.”
Había
una gran multitud alrededor de Él; Él llamó
algunos, Él no llamó a todos. La
razón aquí dada por qué Él lo hizo es, “Llamó
á sí á los que él quiso.”
No hay razón en la criatura; la razón está en el
que escoge. Verá esto en
Malaquías 1:2, 3: “Yo os he amado, dice Jehová:
y dijisteis: ¿En qué nos
amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice
Jehová, y amé á Jacob, Y á Esaú
aborrecí?” ¿No fueron ellos de la misma madre?
“Y amé á
Jacob, Y á Esaú aborrecí.” La
única
razón dada, ya ven, es, “Tendré misericordia
del que tendré misericordia.”
Verá esto también en Romanos 9:15, 16 – “Mas
á Moisés dice: Tendré
misericordia del que tendré misericordia, y me
compadeceré del que me
compadeceré. Así que no es del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios que
tiene misericordia.”
La única razón dada en la
Biblia por qué Cristo nos amó - y si usted estudia hasta
el día que muera nunca
hallará otra - es, “Tendré misericordia del que
tendré misericordia.” Esto
es evidente de todos ésos que Cristo escoge. Leemos de dos
grandes apostasías:
uno en la tierra, el otro en el cielo. Primero de todo, el del cielo:
Lucifer,
el hijo de la mañana, por el orgullo, pecó, y Dios lo
lanzó, y ésos que pecaron
con él, al infierno. El segundo fue en la tierra: Adam
pecó, y fue expulsado del
paraíso. Los dos fueron merecidos del castigo. Dios tenía
un propósito de amor;
¿por el cuál fue? Quizás los ángeles
imploraron por sus ángeles compañeros;
todavía Cristo los pasó, y murió por el hombre.
¿Por qué murió él por el
hombre? La respuesta es, “Tendré misericordia del que
tendré misericordia.”
La misma cosa es evidente
en los individuos Cristo escogió. Pensaría que Cristo
escogería a los ricos, y ¿qué
es lo que dice Santiago? “¿No ha elegido Dios los
pobres de este mundo,
ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido á los que le
aman?” (Santiago
2:5).
Otra vez, pensaría que
Cristo escogería al noble; ellos no tienen los prejuicios que el
pobre tiene;
pero ¿que dice la Escritura? “No muchos poderosos, no
muchos nobles” (1
Corintios 1:26) son escogidos.
Otra vez, pensaría que Él
escogería ésos que son doctos. La Biblia es escrita en
una idioma dificultosa;
sus doctrinas son difíciles para ser comprendidas;
todavía ¿que dice Cristo? “Te
alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas
escondido estas cosas
de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los
niños” (Mateo
11:25).
Otra vez, ¿pensaría que
hubiera escogido a los virtuosos? Aunque hay ningún justo, mas
hay algunos más
virtuosos que otros; todavía ¿que dice Cristo? Los
publicanos y las rameras
entran el reino de los cielos mientras el Fariseo es excluido. “¡Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de
Dios! ¡Cuán
incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos
11:33). ¿Por qué tomó el más vil?
Aquí está la única razón que he podido
encontrar desde que he leído mi Biblia – “Tendré
misericordia del que tendré
misericordia, y me compadeceré del que me
compadeceré” (Romanos 9:16).
Cristo escoge algunos que
lo buscan, y no a otros. Hubo un joven gobernante que vino a Cristo, y
le dijo,
“
Pero me apresuro al tercero
y último punto: “Y os he puesto para que vayáis
y llevéis fruto, y vuestro
fruto permanezca.” Cristo no sólo escoge
quiénes han de ser salvados, pero Él
escoge la manera; y Él no sólo escoge el principio y el
fin, Él escoge también
el medio. “Dios os haya escogido desde el principio para
salud (salvación),
por la santificación del Espíritu y fe de la
verdad” (2 Tesalonicenses 2:13;
SRV, 1909). “Según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo, para
que fuésemos santos y sin mancha delante de él en
amor” (Efesios 1:4). Y en
Romanos 8:30 es dicho, “Y á los que predestinó,
á éstos también llamó; y á
los que llamó, á éstos también
justificó; y á los que justificó, á
éstos
también glorificó.” La salvación es como
una cadena dorada bajada de los
cielos a la tierra; dos lazos son las manos de Dios – la
elección y la salvación
final; pero algunos de los lazos están en la tierra – la
conversión, la
adopción, etc. Hermanos, Cristo nunca escoge a un hombre para
creer, y luego
brincar a la gloria. Oh, mis hermanos, cómo esto quita los pies
de todas las
objeciones levantadas contra esta doctrina santa de la elección.
Algunos aquí quizás
dirán, Si yo soy elegido, yo seré salvado, viva como yo
quiera. No; si vives
una vida impía, tú no serás salvado. Algunos
pueden decir, Si yo no soy
elegido, yo no seré salvado, hago como quiera. Si eres elegido o
no, yo sé no,
pero esto si sé - si crees en Cristo tú serás
salvado.
Permítame preguntarte,
¿has
creído en Cristo? Permítame hacerte otra pregunta,
¿llevas tú toda Su imagen?
Entonces eres elegido, y serás salvado. Pero si hay cualquiera
aquí que no ha
creído en Cristo, y quienes no viven una vida santa, entonces,
piensas ahora lo
que sea, encontrarás en verdad que tú estas entre los que
fueron pasados.
¡Oh! mis hermanos, esos
quienes niegan elección, niegan que Dios puede tener
misericordia. ¡O es una
verdad dulce que Dios puede tener misericordia! No hay nada en la
dureza de sus
corazones que puede quitar a Dios de tener misericordia de ustedes.
Váyase a
casa con esta verdad, que Dios puede tener misericordia. “No
me elegisteis
vosotros a mí; sino que yo os elegí a
vosotros…” Amén.