UNA GOLOSINA ESPIRITUAL
Un Amor Indigno
“Mas Dios encarece su
amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros”
(Romanos 5:8).
¡Nunca deja de
asombrarme que Dios consideraría aún
amarme! Quiero decir, ¿que puedo tener que moviera a Dios para
amarme si no
sólo por Su gracia admirable? Cada día soy recordado que
Dios tendría todo
derecho de odiarme; ¡y sería justo en hacerlo! Pero
alabado sea Su Nombre
glorioso inefable que me amó aunque todavía era un
pecador indigno; ¡Él dio a
Su amado Hijo a morir por mí! ¡Cuán grande ha sido
Su amor hacia mí! ¡Aleluya!!!
Primero, considere lo que éramos cuando "Dios encarece”, es decir, demostró
o exhibió, "su amor para con
nosotros”. ¡Es dicho "que
siendo aún (todavía) pecadores”!
En
otras palabras, amados, Dios no se esperó hasta que nos
mejoráramos, ni que nos
hiciéramos impecables; ni por lo menos, ¡que
prometiéramos amarlo para que Él nos
ame! No, TODAVÍA éramos pecadores; TODAVÍA fallábamos la marca en tanto en obedecer a Dios en
nuestras vidas.
Pero, en nuestra condición indigna, ¡Él
mostró la grandeza de Su amor en
nuestra condición deplorable! ¡Aleluya!!!
En segundo lugar, miremos a la prueba
del amor de Dios hacia nosotros; y es que "Cristo
murió por nosotros”. Ahora,
¿por
qué haría Él esto? Seamos honesto: ¡Nosotros
no merecemos que Él hiciera esto por
nosotros! Nosotros debemos estar pagando por nuestros pecados;
sí, debemos
sufrir las consecuencias de nuestra desobediencia y rebelión; y
esto desde el
momento que fuimos concebidos y nacimos (Salmos 51:5; 58:3). Pero oh,
¡alabado
sea Dios! Porque "en esto consiste
el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él
nos amó a
nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados” (1 Juan
4:10); y así que el "Hijo de Dios,
(nos) amó y se entregó a sí mismo por
(nosotros)” (Gálatas
2:20) en la Cruz de Calvario. La
manifestación de este Amor Indigno fue cuando Sus Manos y Sus
Pies fueron
clavados en esa Cruz execrable en nuestro lugar y sufrió la ira
de Dios por
nuestros pecados. Amén.
Gracias,
O Dios de Amor; ¡por amarnos a pesar
de cuán desamables somos! Tuyo es Un Amor Indigno que ha
cubierto una multitud
de pecados por la Sangre preciosa de Tu Amado Hijo, Quien desde el
principio
del mundo, vino a salvar a ésos que no son dignos de lo menos de
Tus
misericordias. Todavía, Padre, Tu Amor es tan grande que lo
diste para morir
por nosotros; y Él nos amó tanto que se dio así
mismo por nosotros. Oh nuestro
Dios, permite que este Amor sobre fluya de nosotros para que brille en
toda su
belleza y poder a ésos alrededor de nosotros para que ellos por
Tu gracia sean
capacitados a decir: "Te amamos porque Tu nos amaste primero en
Jesucristo. Amén.