El Calvinismo,
Y El Arminianismo, y La Seguridad Eterna
Por
Matt Perman
De Yet Another Reformed
Resource
http://www.geocities.com/y_a_r_r/index.htm
Traducido por Lasaro Flores
MINISTERIO TODO DE GRACIA
El Calvinismo
enseña que la libertad es "la habilidad de actuar según a
tus deseos." Además, enseña que la voluntad "siempre
escoge según a su más grande deseo." Por ejemplo, si
tengo el escogeimiento entre comer un bistec o de comer híjado
tajado, yo siempre escogería el bistec porque yo lo
desearías más. En hecho, se pudiera decir que yo no
podía escoger el hígado ya que no quiero el
hígado. Si no tienes el deseo por algo, simplemente no lo
escogerías.
El Arminianismo enseña que la libertad es la habilidad de haber
escogido diferente que como lo hicístes. Por ejemplo,
según a la vista Arminiana, yo no hice un escogimiento libre en
escoger el bistec. ¿Por qué? Porque mi escogimiento era
determinado por algo -- mi más grande deseo. Ellos dicen que
sólo que yo pudiera escoger el hígado sobre el bistec, yo
no estaba actuando libremente cuando escogí el bistec.
Los Calvinistas no
son molestados por el hecho que yo "no pudiera haber hecho de otra
manera." Ellos puntan a una distincción entre la habilidad
natural para hacer de otra manera y la habilidad moral para hacer de
otra manera. Ellos creen que la responsabilidad (y así la
libertad) reposa sobre la habilidad natural para hacer de otra manera,
pero no la habilidad moral para hacer de otra manera.
<>La habilidad
natural
para hacer de otra manera quiere decir que no hay
contreñimientos físicos forzando a uno para actuar.
Quiere decir que si uno quiere hacer de otra manera, lo puede hacer. Si
se quita la habilidad natural, tambén se va la
responsabilidad. Por ejemplo, si mi maestro me manda que vole como
pájaro para Canadá, no me puede tener responsable por no
hacerlo ya que no tengo la habilidad física para hacerlo.
La inhabilidad moral simplemente quiere decir que tu no
escogerías lo que no quieres escoger. No quiere decir que tu no
lo escogerías si lo querías. Quiere decir que no puedes
escogerlo porque no tienes ningún deseo por ello. Por lo tanto,
la inhabilidad moral no quita la responsabilidad. Por ejemplo, si mi
maestro me mandara que hiciera una tarea, mi falta de la habilidad
moral quiere decir que no tengo ningún deseo para hacerla.
Diremos que yo tenía un deseo más grande de mirar la
televisión que en hacer la tarea. Obviamente, pudiera hacerlo si
quería, pero yo simplemente no quiero. Claramente, siendo mi
deseo mayor para mirar la televsión que mi deseo de obedecer mis
maestro, no quita mi responsabilidad moral.
<>En el ejemplo
del
bistec, yo hice un escogimiento libre según la vista Calvinista
porque yo tenía la habilidad natural para escoger el
hígado si quería escogerlo. Nada afuera de mí
mismo me estaba forzando que escogiera el bistec. Físicamente yo
no estaba prevenido de comer el hígado. Ya que tenía la
capabilidad física para escoger el hígado, yo hice un
escogimiento real. Mi inhabilidad de escoger el hígado era una
inhabilidad moral, no una inhabilidad natural. Cuando digo que no
podía escoger el hígado, quiero decir que no podía
hacerme de escoger el hígado porque no tenía
ningún deseo para el hígado.
¿A cuál punto de vista de libertad enseña la
Biblia? ¿El del Calvinista o el del Arminano? Una mirada pronta
a la enseñanza Bíblica de la Seguridad Eterna revela que
el punto de vista Calvinista es el correcto.
Un vez que una persona venga a Cristo, ya no puede perder su
salvación (Juan 10:26-30 -"Mas
vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he
dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; Y yo les
doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las
arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dió, mayor que
todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el
Padre una cosa somos."). Él está eternamente salvo
y irá al cielo cuando muera. No es posible que sea perdido. Esta
es una problema grande para el punto de vista Arminiana de la libertad.
Si no es posible para que uno pierda su salvación, entonces hay
dos opciones:
1. Es posible para que después el creyente rechaze a Cristo y
rechaze la vida eterna, pero Dios todavía
lo llevará al cielo aunque lo ha
rechazado.
2. No es posible para un creyente en cualquier tiempo rechazar a Cristo
y la vida eterna una vez que
sea salvo.
Debajo la primera
opción, es violada la voluntad de la persona. Porque la persona
estaría rechazando a Cristo, pero Dios todavía lo
llevará al cielo. Él estaría salvando la persona
encontra su voluntad. Obviamente, esto sería inconsistente con
ambos el punto de vista Arminiano de la libertad y de la Biblia.
<>Así que
tenemos que concluir que un cristiano verdadero nunca podrá de
todo rechazar a Cristo y al cielo. Pero si no es posible para una
persona rechazar a Cristo, entonces la persona no puede hacer nada
más que continuar creyendo. Esto es otra problema para el punto
de vista Arminiana -- en el punto de vista Arminiana, al momento que no
puedes hacer de otra manera, no estás libre. Así que, la
seguridad eterna es inconsistente con el punto de vista Arminiana de la
libertad.
El Arminiano podrá responder "que la persona nunca
rechazará a Cristo porque no quieren rechazar a Cristo.
Ellos libremente continuan en creer porque quieren continuar creyendo.
No pueden rechazar a Cristo porque no quieren hacerlo." Pero,
¿no es eso el punto de vista Calvinista de la libertad?
Ciertamente no es el punto de vista Arminiano porque la persona no
puede hacer de otra manera que continuar creyendo. Así que, el
punto de vista Arminiano se derrota así mismo y se dobla en el
Calvinismo.
El asunto es, ¿por qué la persona no pueda hacer de otra
manera que continuar creyendo? El Calvinista contesta que mientras la
razón es que él quiere continuar creyendo, es un
escogimiento genuino, aún aunque no pueda ser de otra manera.
<>
La enseñanza
Bíblica de la seguridad eterna claramente enseña el punto
de vista Calvinista de la libertad -- la persona no puede rechazar la
vida eterna una vez que son salvos porque ellos no quieren rechazar la
vida eterna. Dios nos causa de continuar queriendo de creer en
Él una vez que somos salvos -- "Y
haré con ellos pacto eterno, que no tornaré atrás
de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de
ellos, para que no se aparten de mí" (Jeremías
32:40); "Y pondré dentro de
vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis
mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por
obra" (Ezequiel 36:27).
Para aquellos quienes no creen en la seguridad eterna, mi argumento no
necesita que cambiar mucho. En el cielo ya no pecaremos o rechazamos a
Cristo. Así que, no es posible para un santo en el cielo de
rechazar a Dios. Esto nos lleva al mismo dilema como la seguridad
eterna, sólo que uno acepte el punto de vista Calvinista de la
libertad.
¿Qué implicaciones tiene esto? Mientras hay muchas, una
que es central es que esto revela que Dios puede determinar quien
será salvo sin violar nuestras voluntades o forzándonos a
creer. Si una persona es elegida, Dios no la forza a creer, pero
tampoco deja abierto la posibilidad que él usará su
voluntad para rechazarle y trastornar Su plan. Porque si Dios prepara
su corazón y le da un deseo para Cristo que es más grande
que el deseo de permanecer en el pecado, la persona muy ciertamente
vendrá -- y vendrá libremente.
Quizas las
implicaciones para salvación pueden muy claramente ser sumadas
como así: Si Dios puede, después que somos salvos,
detenernos creyendo en Cristo sin violar nuestra libertad, ¿por
qué no puede Él, antes que somos salvos, causarnos de
creer en Cristo para que seamos salvos -- sin violar nuestras
voluntades? En luz de lo que hemos visto, parece ser claro que puede.