CAYENDO A LO MÁS BAJO

“De los profundos, oh Jehová, á ti clamo” (Salmo 130:1) 

El Salmista había caído al "fondo" en su vida; y de esa situación su único recurso era de clamar al Señor. Ah, ¡qué el pueblo de Dios aprendiera de hacer lo mismo siempre que cayeran a lo más bajo en sus vidas! Pero tristemente, tenemos que admitir que hoy tantos de cristianos profesores que recurren al consejo de los tal llamados "psicólogos y psiquiatras cristianos" en vez de buscar el consejo del Señor de Su Palabra. Pero aquí está la fe verdadera que a pesar de 'lo más angustiados estemos, lo más excelente es la fe que confía valientemente en el Señor, y por lo tanto le ruega a él, y a él solo' (El Tesoro De David, por C. H. Spurgeon). Amados, nunca nos olvidemos que no importa por mucho que caemos al fondo en nuestras vidas, por cualquier razón, hay Uno a quien podemos exclamar en la fe: “Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica” (v.2).

Pero noten, amados, que fue debido al pecado que había traído al Salmista a este punto, que es inferido por su pregunta: “JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse” (v.3)? Ah, la angustia y la culpa que nos trae a una pena profunda de cuánto hemos ofendido a nuestro Dios y somos dignos en donde estamos a causa de nuestros pecados…, “Empero”, ah precioso “empero”, “hay perdón cerca de ti, para que seas temido”. ¡Esa es la esperanza aún cuando hemos caído a lo más bajo en nuestras vidas! Sí, nuestro Dios es “bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que le invocan” (Salmo 86:5); y “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad” (1 Juan 1:9). Esto en cambio nos traerá a un "sobrecogimiento reverencial" de quien es nuestro Dios en temerle debido a lo sobrecogedor de Su perdón en nuestro Salvador precioso, el Señor Jesucristo. Amén.

Pero también note que es una fe que espera aún cuando nos encontramos en “los profundos”; porque el Salmista confiesa: “Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera á Jehová más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana” (vv.5, 6). Sí, incluso si aunque tengamos que “morar en tinieblas” y “la ira de Jehová soportar, porque” hemos  “pecado contra él,…Jehová será (nuestra) luz” (Miqueas 7:8, 9); porque “Jehová dará luz á (nuestras) tinieblas” (2 Samuel 22:29) en nuestros “profundos”. Ah, santo de Dios, si por alguna razón te encuentras haber caído a lo más bajo de tu vida, pon la mira arriba a las promesas de Su “palabra…, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19); porque aunque “por la tarde (anochecer) durará el lloró, (pero) á la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5). Ah, hijo de Dios, en tus “profundos…, espera…á Jehová; porque en Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él. Y él te redimirá…de todos tus pecados" (vv. 7, 8) en el Señor Jesucristo. Amén.