Las citas sobre la Impotencia Espiritual del Hombre aparte de la Gracia Divina

por C. H. Spurgeon

Traducido por Lasaro Flores

¡El Hombre Irregenerado Odia el Evangelio Con Todo Su Corazón!

Spurgeon, "Fuego: La Falta de los Tiempos"

Hermanos, no hay nada en el evangelio, aparte del Espíritu de Dios, que puede salvar a un hombre, ¡porque el hombre odia el evangelio con todo el corazón!

Aunque la racionalidad del evangelio de Jesús debe hacer la creencia de él universal, más su tratamiento claro con el pecado humano emociona el antagonismo mortal. Por lo tanto, el evangelio mismo no haría progreso si no era por el poder divino.

Hay un brazo invisible que prosigue adelante las conquistas de la verdad. Hay un fuego con no es suplido con combustible humano, el cual quema un camino para la verdad de Jesucristo á los corazones de los hombres.

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El Nuevo Corazón

Dios no promete que Él mejorará nuestra naturaleza, o que Él reparará los corazones rotos. No- la promesa es que Él nos dará "nuevos" corazones y espíritus rectos.

La naturaleza humana esta demasiado lejos para ser reparado jamás -- no es una casa que esta un poco fuera de la reparación, con aquí y allá una pizarra soplado del techo, y aquí y allá un pedazo de yeso roto del cielo.

No; esta podrida a través de todo; las mismas bases se han agotado; no hay una sola madera en ella que esta sana; es toda corrupción de su techo más alto a su base más baja, y se prepara para caer. Dios no procura de repararla. Él hace nada para soportar las paredes, y de pintar de nuevo la puerta; El no adereza y embellece, pero Él determina que la casa vieja sea barrida enteramente, y que Él construirá una nueva.

Ya esta muy demasiado lejos para ser reparada. Si era sólo un poco fuera de la reparación, quizás se restaure. Si solamente una rueda o dos de esa gran cosa llamada la "Naturaleza Humana" que estaba fuera de reparación, entonces Aquél quien hizo al hombre, quizás pusiera el total a derechos; quizás Él pusiera un nuevo diente donde se había quebrado, y otra rueda donde se había arruinado, y la máquina quizás trabajara de nuevo. Pero no; todo esta fuera de reparación; no hay una palanca que no sea arrompida; no un eje que no sea perturbada.

Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite” (Isaías 1:6).

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¡El Gran Cambiador de Corazón!

De Spurgeon, "El Corazón Pedregoso Quitado"

El corazón del hombre natural, como mármol, es resfriado como piedra hacia las cosas espirituales.

Ningunos argumentos tienen el poder para mover un alma tan acerado, tan completamente pedregoso, duro, e impenetrable.

O piedras de hierro y colinas de latón, ¡son más suaves que el corazón soberbio del hombre!

El hombre caído es como la serpiente sorda que no se encantará, aunque encantamos tan sabiamente.

Las lágrimas se pierden en él.

Las amenazas son sino como los silbidos del viento.

El predicar de la ley, e incluso de Cristo crucificado -- todo esto son nulos y sin efecto y se caen desesperadamente a la tierra, mientras el corazón del hombre continúa lo que es por la naturaleza -- muerto, y duro, y frío.

El corazón del hombre más se endurece aunque sea el sol suave de amor, o de la tempestad dura del juicio que cae sobre él.

Igualmente la misericordia y el amor lo hace más sólido, y teje sus partículas más cercas; y seguramente hasta que el Omnipotente mismo hable la palabra, el corazón del hombre se hace más duro, y más duro, y más duro, y rehúsa en ser ablandado o ser roto.

El granito puede ser molido y ser quebrado en pedazos, pero a menos que Dios tome el martillo en Su mano, e incluso Él tiene que poner ambas manos a ello, el gran "corazón de granito" del hombre no se rendirá en ninguna manera.

¡Puedes golpear el corazón del hombre de todos lados con la muerte, con el juicio, con la misericordia, con lágrimas, con ruegos, con amenazas, y no se romperá!

No, aún los fuegos del infierno no derrite el corazón del hombre, porque los condenados en el infierno se hacen más duros por sus angustias, y ellos odian a Dios, y lo blasfeman de todo a causa del sufrimiento que ellos aguantan.

Sólo la Omnipotencia misma, digo yo, puedo ablandar jamás esto corazón duro del hombre.

¡Cristo es el Gran Cambiador del Corazón!

"Señor, derrite mi corazón. Nada sino un baño de sangre divina quitará el pedernal; pero hazlo, Señor, y Tú tendrás la alabanza.

Por lo tanto, el Señor no procura el reparar de esta cosa, sino que Él dice, "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros”.

DE Monergism.com