CONFORMADO A JESÚS

“Hechos conformes á la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29) 

Muchas veces el hijo/a de Dios se lamenta a la falta de ser semejante a Cristo en su vida. Cuántas veces nos encontramos fallando verdaderamente de ser un testigo fiel del Señor Jesús en nuestras vidas es auto evidente a muchos de nosotros. Al mismo tiempo tenemos que preguntarnos si la gente alrededor de nosotros nos llaman "cristianos" porque ellos lo ven en nuestras vidas; no sólo por la manera que hablamos pero también por la manera que vivimos. Esto me recuerda de una ilustración que leí alguna vez pasada: 'Un chico pequeño vendía manzanas en una estación llena de gentío. Cuando la hora de salida fue anunciada, varias personas se apresuraron para subir al tren. El chico pequeño fue derribado al piso y a las manzanas se fueron por todos rumbos. Nadie se paró para ayudarle, a menos un hombre que lo levantó y le ayudó a recoger sus manzanas. Al irse el hombre, el chico pequeño clamó tras él, "Señor, ¿es usted Jesús?”' El apóstol Juan nos recuerda que “el que dice que está en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6).

No obstante, amado pueblo de Dios, nosotros tenemos una promesa preciosa de Dios; y es que Él nos ha predestinado, es decir, a los creyentes verdaderos de Jesucristo, de ser “hechos conformes á la imagen de su Hijo”. En otras palabras, Dios ha predeterminado en nuestra elección para ser formado colectivamente, eso es, para ser semejante a la semejanza de Su amado Hijo, el Señor Jesucristo. Esta promesa garantiza, entonces, que a pesar de nuestros muchos defectos como un cristiano, estamos “confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo" (Filipenses 1:6). Además, el apóstol Juan agrega: “Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él, porque le veremos como él es (1 Juan 3:2). Amén.

Pero mientras tanto, vamos a “crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18) “para que…sigamos sus pisadas” (1 Pedro 2:21) para que cada día lleguemos a ser más como Él según Su Palabra: "Pues como él es, así somos nosotros en este mundo” (1 Juan 4:17). Cuando llegamos a ser más como nuestro Salvador precioso, encontramos entonces que no es nuestro hacer, sino Él por Su gracia y Espíritu nos esta conformando a Su imagen. Podemos estar seguros: ¡ÉL NO FALLARA! Cuando un Escultor Maestro, Él cincelará todo lo que quita de Su imagen en nosotros para que lleguemos a ser más como Él. Si esto el verdad de nosotros, entonces según como hablamos y según como vivimos, que puédanos oír que se nos pregunta, “¿Es USTED Jesús?”