Crecer en la Gracia Y Ser Consciente del Pecado

Debido a un sentido creciente del pecado, muchos verdaderos cristianos, al crecer en la gracia, pueden tener ocasionalmente dudas que surgen en cuanto a la certeza de su conversión. Podemos sentirnos que esa gracia esta disminuyendo cuando nuestro conocimiento de la corrupción interior crece. Nuestro orgullo, nuestras concupiscencias y otras corrupciones se hinchan en nuestros senos y así que nos preguntamos si nuestra conversión es verdadera, o por lo menos nos maravillamos donde Dios está en todo esto. Antes de ser aliviados, sentimos una molestia extraordinaria. Llegamos a ser preocupados e irritados y maravillados cómo es que nos sentimos más culpables que nunca.

Si usted se está quejando de esta manera, permíteme que le pregunte esto: ¿Estaban estas corrupciones en usted antes que comenzara a presentir su realidad? Si es humano contestaría afirmativamente. Puede haber sido conciente de ellos antes pero no había sido humillado por ellos, pero ahora su alma es enfadada y es traído bajo por ellos. Esto quizás parezca extraño pero realmente usted por fin se está juzgando correctamente. Esto no es una seña del decaimiento y declinación de gracia sino, al contrario, un seña que usted está creciendo en la gracia. Si usted más nota su pecado, es porque tiene más luz, porque el Señor lo ha hecho más sensible a ello. Esto es realmente una seña que Dios lo ha unido a Él Mismo en Cristo, y una seña de un cristiano próspero. Porque si Dios está con usted, será más molestado que nunca en la presencia de su propio pecado. Esto significa que el Espíritu está haciendo Su obra. El resultado es que podemos pensarnos ser pecadores aún más viles que lo que habíamos pensado anteriormente.  

Cristiano, note, si esto es el caso, esto no es el amor al pecado que está creciendo en tu corazón sino el amor del Salvador. Usted sólo hace este juicio contra usted mismo porque Dios lo ha hecho Suyo y desea celosamente su corazón entero. Que usted ahora por último hace caso de estas cosas significa que el evangelio está obrando en usted, y adicionalmente, que el pecado ya no lo mantendrá en esclavitud pero que el Señor ahora lo está librando y purgando el pecado de usted. El sentido de ello y de la aversión creciente de ello es la evidencia que lo está salvando de tanto de la culpa como del poder del pecado. El Hijo de Dios ha surgido en su pecho y así el glaciar frío ha comenzado a derretirse según Su calor y amor lo llena. Así que si usted siente las punzadas de más pecado en su corazón como cristiano véalo como una seña que el Señor lo está moviendo a una madurez más grande, no menos. Parece más oscuro antes de amanecer. Entonces si está irritado antes que aliviado, no es una seña que la gracia disminuye… más probable es una seña que está aumentando. La humildad se desarrollada mejor en condiciones duras que bajo el consuelo templado de un día de San Diego.  

-J.W. Hendryx