LA GRACIA DE DAR GRACIAS
“Dando
gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo” (Efesios
5:20); “Dad gracias en todo; porque esta es
la voluntad de Dios para
con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18).
Verdaderamente,
cuando llega al punto, cada día debe
ser un Día de Dar Gracias; porqué ¿quien puede
negar que hay mucha razón por
estar agradecido en cada y todos los días? Aún las cosas
que damos por sentado
son dignas de ser agradecidos por ellos, por ejemplo, despertar cada
mañana,
teniendo buena salud, o aún por una pieza de pan tostado para el
desayuno. Sí,
si hubiéramos de contar nuestras bendiciones cada y todos los
días, hallaríamos
que hay más razón para dar gracias que quejarnos acerca
de algo. De hecho, ¡nuestros
textos nos dicen que debemos de “dar
gracias siempre de todo” y de “dar
gracias en todo”! Si alguna cosa,
amados, esto significa que no sólo debemos de tener un
corazón agradecido, pero
también debemos de expresar nuestro agradecimiento en dar
continuamente gracias
a Dios “de todo” y “en
todo”. Por supuesto, esto es muy
fácil de hacer cuándo las cosas van bien
en nuestras vidas. Pero ¿qué de esos tiempos cuando las
cosas fallan o salen
mal que introducen mucho sufrimiento en nuestras vidas?
Ahora, aquí está
el problema con que la mayoría de la gente choca con respeto de
dar gracias de
todo y en todo. Usualmente la primera cosa que muchos dirán es,
"¿Cómo
podemos estar agradecidos y dar gracias por las cosas malas que nos
suceden?”
Generalmente quizás se refieren a la muerte de un amado, o
alguna enfermedad
grave en la familia; o quizás su casa se quemó o
perdieron su trabajo. A pesar
de lo que quizás sea, ellos no se "sienten" agradecido por ello;
y
seguramente, ¡ellos no piensan que pueden dar gracias a Dios de
ello o en ello!
Yo no dudo que será muy difícil y casi imposible de dar
gracias en tales
situaciones y circunstancias. Pero tenemos que siempre recordar, que no
importa
por lo que atravesamos en nuestras vidas, que la promesa es: “Y sabemos que á los que á Dios aman, todas
las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los
que conforme al propósito
son llamados” (Romanos 8:28); o como algunas traducciones en
inglés lo
tienen: Que Dios obra juntamente todas las cosas para bien a
los que le
aman…; es decir, no importa qué malo las cosas
quizás se pongan o atravesamos,
hay un propósito bueno para ello y siempre obraran para
nuestro bien; ¡no
importa lo que sea!
Note
nuestra primera
Escritura: “Dando gracias siempre de
todo”; o literalmente, "Sed agradecido (eso es, expresa la
gratitud) en
todos tiempos sobre (o por razón de, considerando) todo
(cualquiera de,
cada de, lo entero de) las cosas…" (Griego). No puede haber
error del significado
de esta Escritura: En examinar las cosas por las cuales atravesamos,
nuestra
actitud debe ser una de agradecimiento constante y dando gracias con
respecto a
todo que vemos suceder en nuestras vidas; otra vez, ¡no importa
lo que ello
quizás sea! ¿Se acuerda de Job? Después de que
él perdió todas sus posesiones,
sus siervos y sus hijos, ¿a quién atribuyó su
pérdida? Lea: “Entonces Job se
levantó, y rasgó su manto,
y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró; Y dijo:
Desnudo salí del
vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová
dió, y Jehová quitó:
sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó
Job, ni atribuyó á Dios
despropósito alguno” (1:20-22). Además,
después de que Satanás (por el
permiso soberano de Dios) “hirió á Job
de
una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su
cabeza”
(2:7) y su esposa le dijera “maldice a
Dios y muérete” (v.9), Job le dijo: “También
recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo
esto no pecó Job
con sus labios” (v.10). ¿Por qué? Porque
él reconoció que todo lo que él
tenía y había perdido vino de Dios; y así que
él podía bendecir el Nombre del
Señor, ¡que implica la actitud de dar gracias sobre todas
cosas que él
experimentó!
Esto es sacado en nuestro texto: “Dando
gracias siempre de todo al Dios y Padre…”. La fe puede ver que detrás de la nube
más oscura de nuestras tempestades el sol todavía esta
brillando en toda su
gloria. Así como Job, nosotros que reclamamos la fe en el Dios
vivo verdadero
debemos poder dar gracias siempre por todas las cosas porque sabemos
que Él
está en el control “de todo”; y que Él ha decretado en Su sabiduría
infinita
sólo lo que es para nuestro bien, tan doloroso como
quizás sea. Pero noten
también, amados, que damos gracias "a Dios y Padre"; es decir,
nosotros damos gracias a Él, no solamente como Sus criaturas,
¡pero
especialmente como Sus hijos! Es cierto que “todas
las cosas” quizás no se "sientan bien" a causa del
sufrimiento
que estamos pasando debido a ellas, pero ¿nosotros como hijos
suyos “atribuyamos á Dios despropósito
alguno”
a causa de ello? ¡Pienso que no! De hecho, amados, no sólo
somos llamados a
padecer (1 Pedro 2:21), pero somos destinados aún para sufrir
las aflicciones
(1 Tesalonicenses 3:3-La Biblia de las Américas). Considere a
Hebreos 12 donde
leemos por qué ésos que pertenecen a Dios aguantan el
sufrimiento en sus vidas;
y este sufrimiento puede incluir “todas
las cosas” para nuestro “bien”:
“Mas éste para lo que nos es provechoso,
para que recibamos su santificación” (v.10); porque
sin la santidad nadie
verá al Señor (v.14). Por lo tanto, oh hijo doliente de
Dios, “Hijo mío, no menosprecies el castigo
del
Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido. Porque
el Señor al que ama
castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo”
(vv.5-6). ¡Aún en tu
dolor y lágrimas, dale gracias porque Él te ama y no se
ha olvidado de TI!
Pero noten, amados, que este dar de gracias a
Dios no
es simplemente solo un ejercicio general de la religiosidad, es decir
dando
gracias a un "dios" que incluye todas las religiones; porque aún
el
ateo da gracias a su "dios", ¡que es su ateísmo!
(¡Por supuesto, su
negación del Dios vivo verdadero no lo hace verdad, lo cual
él hallará cuando
lo encuentre en el Día del Juicio final o en su muerte!) Por el
otro lado,
nosotros que verdaderamente “damos
gracias siempre de todo al Dios y Padre”, lo hacemos “en (fijo posiciónalmente) el
nombre (la autoridad, el carácter) de
nuestro Señor Jesucristo”. Esa es la diferencia
principal, amados; ya ven,
multitudes de personas o inclinaran sus cabezas o exclamaran palabras
de sus
bocas dando gracias al "dios" en que ellos creen en este Día de
Dar
Gracias, pero a menos que sea “en el nombre
de nuestro Señor Jesucristo”, Dios no lo
recibirá y ni es glorificado por
ello. Por el otro lado, dando verdaderamente gracias a Dios en el
Nombre del
Señor Jesucristo habla de una relación que es fijada
posiciónalmente en ese
Nombre glorioso que describe Su autoridad y Su carácter de Su
persona. Este
sólo puede ser verdad de uno que tiene una relación
íntima y personal con el
Señor Jesucristo en la salvación. Tales personas puede
dar gracias verdaderamente
a Dios “por todo” sabiendo que no
importa lo que han visto en sus vidas tiene la última bondad de
Dios para ellos
en Su amado Hijo. Amén.
La segunda
Escritura nos dice “dad gracias en
todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús”
(1 Tesalonicenses 5:18). Note la diferencia: Previamente damos
gracias “por (es decir, sobre) todo”,
pero aquí “dad gracias (sed agradecido,
eso es, expresa la gratitud) en (fijó
posiciónalmente) todo (cualquiera de, cada de,
lo entero
de). ¿Qué es la diferencia? Bueno, ¿recuerda a
Job? Él perdió primero todas sus
posesiones, sus siervos y también sus hijos; y así que en
ese sentido él podía
"bendecir" a Dios por, o "sobre", esas cosas que él
sufrió.
Pero en el segundo lugar, su propio cuerpo fue herido “de
una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su
cabeza” (Job 2:7). Ahora, él mismo estaba
personalmente “en” el medio del
sufrimiento. Permítame
aplicarlo en un sentido práctico: Uno de mis amados puede ser
afligido con el
cáncer terminal; y eso definitivamente también me
causará que sufra
"sobre" lo que mi amado esta pasando; pero cuán diferente es
cuando
yo personalmente padezco el cáncer terminal. Ahora yo mismo
estoy “en” el medio del sufrimiento. No
obstante, así como Job yo ha de poder de "bendecir" a Dios “por todo” y “en
todo”; y en nuestros textos somos dichos que debemos de “dar gracias” a nuestro Dios Todo-sabio
por ello, ¡no importa lo que ello quizás sea!
Pero noten, amados, la razón
dada por el dar gracias por todo y en todo es que “es
la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). En otras
palabras, Dios ha determinado por la elección
y decreto en Su
amado Hijo Jesucristo que lo hagamos; y esta determinación
había de alcanzarnos
y entrar en nuestras vidas. Para
ponerlo en otra manera, la voluntad de Dios para Su pueblo es que ellos
sean
agradecidos y que ellos le den las gracias en todas nuestras
situaciones y
circunstancias; ¡incluyendo en nuestros sufrimientos porque la
voluntad Dios para
nosotros incluye el sufrimiento! “Los que
sufren conforme a la voluntad de Dios…” (1
Pedro 4:19_La Biblia de
las Américas) es algo que necesitamos ser consciente en nuestro
andar diaria
delante del, y con el, Señor. Nunca se olvide que para ser un
cristiano es de
ser semejante a Cristo; “porque para este
propósito habéis sido llamados, pues también
Cristo sufrió por vosotros,
dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas”
(1 Pedro 2:21). Así que sí,
podemos dar gracias a Dios por todos nuestros sufrimientos que nos
harán más
como Su Hijo precioso, y también “aunque
ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos
con diversas
pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa
que el oro que
perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en
alabanza,
gloria y honor en la revelación de Jesucristo” (1:6,
7). Oh, nuestro Dios
nunca comete un error; y además, recuerde que "no
os ha sobrevenido ninguna tentación (adversidad)
que no sea común a los hombres; y fiel es
Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados (probados) más allá de lo que podéis soportar,
sino
que con la tentación (adversidad)
proveerá también la vía de escape, a fin de que
podáis resistirla" (1
corintio 10:13). ¿Cómo puedes escaparte y poder
soportarlo? ¡Dale a Dios
alabanza y acciones de gracias por todo y en todas las cosas en su vida
en
Jesucristo! Amén.
No obstante, amados, hay mucho de que estar
agradecido
y por que dar gracias. Aunque el sufrimiento pueda ser su suerte para
el
presente, voltee sus ojos al cielo y mire a Jesús, quien es el Autor y el Consumador de nuestra fe
(Hebreos
12:2), y endulzará sus pruebas y tentaciones; e incluso en las
profundidades de
su sufrimiento encontrará el gozo y la fuerza y el consuelo y la
paz porque Él
prometió ir contigo por el horno llameante de la
aflicción y las inundaciones
de lágrimas. “Por nada (es
decir, ni aún una cosa) estéis
afanosos; antes bien, en todo (es decir, cualquier
cosa, cada
cosa, el entero de todo), mediante
oración y súplica con acción de gracias,
sean dadas a conocer vuestras
peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo
Jesús” (Filipenses
4:6, 7).
Además, como apropiado que es de dar
gracias a Dios
por todas las bendiciones materiales, físicas y temporales con
que nuestro Dios
nos han bendecido, mas creo que hay una razón más alta
para la acción de
gracias; y no únicamente sólo en el Día de Dar
Gracias, sino en cada día; y es
que Dios “nos ha bendecido con TODA
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo"
(Efesios
1:3); y por eso bendecimos, es decir, ¡damos gracias “al
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (mismo
verso) quien
lo ha hecho! Lea el resto del capítulo y verá que debemos
dar gracias también a
Dios por Su elección de nosotros para la salvación en
Cristo (v.4; cp. 2
Tesalonicenses 2:13), por la predestinación a la adopción
de hijos (v.5), por
ser hecho aceptos en Su amado Hijo (v.6), por ser redimidos por Su
sangre para
el perdón de nuestros pecados (v.7), por ser sellado con el
Espíritu Santo de
la promesa (v.13), y por el espíritu de sabiduría y
revelación en el
conocimiento de Él (v.17). Por supuesto, hay mucho más
por lo cual podemos darle
gracias, es decir, por los dones del arrepentimiento y la fe; por el
nuevo
nacimiento, etc., etc. Pero oh, ¡cómo debemos dar gracias
a Dios por Su Hijo
precioso, el Señor Jesucristo, y la esperanza eterna que tenemos
en Él, en que
Él murió por nuestros pecados y resucitó de la
muerta; y porque Él está VIVO,
un Día glorioso Él regresa por Su pueblo! Oh,
¡¡¡puede ser capacitado decir con
mucha certeza que ÉL REGRESA POR MI!!! Sí, “¡Gracias
a Dios por
su don inefable!” (2 Corintios 9:15). ¡Aleluya!
Por lo tanto, yo creo que puedo decir con la
certeza
que dondequiera que estas verdades preciosas son escritas en nuestros
corazones
y mentes, entonces podemos dar verdaderamente gracias a Dios “por todo” y “en
todo”; porque entonces Su gracia será más que
suficiente para
sostenernos y traernos por cualquier cosa que el Señor tiene
para nosotros; ¡no
importa lo que pueda ser!! Oh, puédanos aprender a decir con
Pablo: “Por tanto, muy gustosamente me
gloriaré más
bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.
Por eso me
complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en
persecuciones y
en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte”
(2 Corintios 12:9, 10). O como él escribe en Romanos: “¿Quién nos separará del amor de
Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o
persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como
está escrito:
POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS
COMO
OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que
vencedores por
medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la
muerte, ni la
vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por
venir, ni los
poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro” (8:35-39).
Así que, "amados,
no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros
ha venido para
probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo;
antes bien, en
la medida en que compartís los padecimientos de Cristo,
regocijaos, para que
también en la revelación de su gloria os
regocijéis con gran alegría. Si sois
vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el
Espíritu de gloria
y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es
blasfemado, pero
por vosotros es glorificado. Que de ninguna manera sufra alguno de
vosotros
como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometido. Pero si
alguno sufre
como cristiano, que no se avergüence, sino que como tal glorifique
a Dios.
Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si
comienza
por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que
no obedecen al evangelio de
Dios? Y SI EL JUSTO CON DIFICULTAD SE SALVA, ¿QUE SERA DEL IMPIO
Y DEL PECADOR?
Por consiguiente, los que sufren conforme a la voluntad de Dios,
encomienden
sus almas al fiel Creador, haciendo el bien" (1 Pedro 4:13-19). Por
lo
tanto, regocijase y dé gracias a Dios “por
todo” y “en todo”; porque su
Padre celestial esta haciendo una obra poderosa de gracia en su vida; y
eso es
para conformarlo a la imagen de Su Hijo (Romanos 8:29); y eso, oh hijo
sufriente de Dios, es el más grande “bien”
que debemos desear fervorosamente: Para ser más como
Jesús todo y cada día;
porque tenemos estas promesas: “El SEÑOR
cumplirá su propósito en mí” (Salmo
138:8) en “estando convencido precisamente de esto:
que el que comenzó en nosotros
la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo
Jesús” (Filipenses
1:6). Amén.
Con esto, termino con decir que es mi deseo y
oración mayor
que este Día de Dar Gracias verdaderamente sea un día de
regocijo y alabanza y
de acciones de gracias por todo lo que Él ha hecho para usted; y
no sólo en
este día en particular, sino en cada día de su vida. “Oh SEÑOR, Dios mío, te alabaré (daré
gracias) por siempre" (Salmo 30:12); “y
todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el
nombre
del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a
Dios el Padre"
(Colosenses 3:17). Amén.