¿DE QUIEN ES LA SALVACIÓN?

“De Jehová es la salvación” (Salmo 3:8); “La salvación pertenece á Jehová” (Jonás 2:9) 
¿No se alegra usted que nuestra salvación, no sólo pertenece al SEÑOR, pero también es de Él? Ahora, ¿podría imaginarse usted como sería si fuera de nosotros? Pero toda alabanza sea a Él que es Su salvación con que somos salvados; y que Él nos ha salvado “con salvación eterna” (Isaías 45:17). Es una salvación que no es dependiente en nosotros, sino en Aquél quien SOLO es “grande para salvar” (63:1). Por eso en otro lugar Él nos dice: “Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más…Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador: ningún otro fuera de mí” (45:22, 21). Aparte la mirada de Él, y no hay absolutamente ninguna esperanza; porque Él solo ha planeado, ha prometido, y ha proporcionado todo esta “salvación tan grande” (Hebreos 2:3) en Su amado Hijo, el Señor Jesucristo, “conforme á la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” (Efesios 3:11). Por eso esta es "palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores” (1 Timoteo 1:15); y eso, ¡el primero de los pecadores, como el apóstol Pablo lo declara! 

Verdaderamente debemos regocijarnos y ser agradecidos que el Dios eterno se agradó  desde la eternidad pasada en sentar Su corazón en nosotros que creemos en nuestro Salvador precioso, el Señor Jesucristo, en “de que Dios nos haya escogido desde el principio para salvación…”; y ¿para qué propósito? ¡Para que podamos obtener “la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:13, 14)! Ah, ¡cómo nuestros corazones deben derramarse con amor para el Hijo amado, “el cual (nos) amó, y se entregó á sí mismo por (nosotros)” (Gálatas 2:20) en la Cruz; y tomó sobre Su cuerpo todas nuestras iniquidades y pecados y sufrió nuestro juicio justo en Él Mismo para que puédanos estar con Él en la gloria por toda la eternidad! ¡Aleluya! Sí, nuestros labios deben de brotar con alabanzas a Su Nombre glorioso en que Él  aún consideró llegar a ser Hombre para morir para que nosotros pudiéramos ser salvos “de (nuestros) pecados" (Mateo 1:21). Pero, ¿sabe qué es verdaderamente admirable? ¡¡¡QUE ÉL LO HIZO TODO Y EN SU MANERA!!! ¡Por eso el Salmista y el Profeta podrían testificarlo! Tal es también el testimonio de cada y todos quienes conocen la gracia de Dios en verdad. Estos son los que pueden cantar con el Salmista: “No á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, sino á tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad… Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho" (115:1, 3). Sí, TODA alabanza y la gloria sea para Él que nos ha salvado con SU salvación; y que nos guardará salvos para siempre y jamás en Jesucristo, “el cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:25). Amén.