VIDA GRACIA SOBERANA
Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar
DICIEMBRE 2005
#10
Lasaro Flores ~ P.O. Box 298 ~ Boling, TX 77420
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NOTA: Aunque
usaré artículos de varios autores, esto no
quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito.
Pero
después de haberlos leído, creo que algún
beneficio puede ser derivado
de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.
MI PROPÓSITO
SER
AVIVADO O NO SER AVIVADO
“Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios
que tiene
misericordia” (Romanos
9:16).
Para muchos la enseñanza de la Soberanía de
Dios es
una doctrina desabrida porque va contra todo lo que el hombre soberbio
cree,
incluyendo muchos que profesan ser cristianos, a lo que tienen derecho.
En
hecho, muchos creen que Dios no tiene ningún derecho de
imponerse á sí mismo
sobre cualquiera sólo que lo permitan; y del otro lado, ellos
demandan que Dios
éste allí para ellos a cualquier tiempo que ellos sienten
que Él tiene que
hacer por ellos. Quizás pensarás que esto es muy extremo
en lo que digo, pero
la idea es que el hombre en su pecado tiene un espíritu de
soberbia que insiste
que Dios no puede, y no debe, de ser Soberano sobre sus asuntos;
¡no importa lo
que sean! No obstante, ellos también insisten, que Dios tiene
que ser obligado
a ellos a cualquier tiempo que le invocan por algo. Sólo que
hemos aprendido de
Jesús en ser mansos y humilde de corazón, éste
espíritu de soberbia será
evidente en todos nosotros.
Por supuesto, la soberbia es un pecado muy peligroso;
porque no solo se opone á la Soberanía de Dios, pero es
también diabólico
(Santiago 3:15). La soberbia efectuará la caída y la
destrucción del alma
(Proverbios 16:18; cp. 1 Timoteo 3:6); y por supuesto, la
separación de Dios
porque es imposible que la soberbia exista en Su presencia. Así
que es para
nuestro eterno bien que esta raíz malvada sea arrancada de
nuestros corazones;
de otro modo, nunca podemos de humillarnos delante de Dios para recibir
gracia
de Él. La Gracia de Dios es la única esperanza que
tenemos si hemos de
experienciar, no sólo la Salvación, pero también
el Avivamiento y el
Despertamiento Espiritual. Puede estar seguro de una cosa, que mientras
la
Soberbia reine sobre el corazón nunca habrá Avivamiento,
a pesar de todos
nuestros esfuerzos y planes.
Si ha de notar que nuestro texto tiene que ver con la
Soberanía de Dios en la Elección; y esto es visto en que
Él escogió a Isaac
sobre Ismael y Jacob sobre Esaú para que Su propósito en
la Elección fuera
cumplido en las vidas de estos individuos (Romanos 9:6-13). La verdad
humillante de esto es como es expresado en nuestro texto: “Así
que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia” (v.16).
Así que si no somos humillados por la verdad que cualquier bien
que recibamos
de Dios no depende de nosotros porque somos determinados para
obtenerlo, o
porque vamos detrás de ello lo más rápido que
podemos, sino que simplemente le
agrada a Dios de hacerlo, entonces cualquier cosa que hacemos para ese
“bien”
será resistido por Dios; y ¡eso incluye el Avivamiento! “Mas él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste
á los soberbios, y
da gracia á los humildes” (Santiago 4:6).
Por lo tanto, amado pueblo de Dios, ya que la
Soberanía de Dios es enlazado á Su Gracia Libre, y la
Gracia á nuestra
humillación, podemos ver la necesidad de que si hemos de
experienciar
Avivamiento, ¡necesitamos en ser HUMILLADOS! Por supuesto,
tenemos que tener en
cuenta que no es nuestra humillación
que causa al “Dios de toda gracia” (1
Pedro 5:10) a mandar a las nubes que lluevan otra vez con las lluvias
de
bendición; porque “no es del que quiere,
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”; no
obstante, es
declarado por el Altísimo Jehová, quien es “el
Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo:
Yo
habito en la altura y la santidad, y con
el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el
espíritu de los
humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Isaías
57:15). No podemos de escaparnos de esta verdad marchitadora de la
soberbia: ¡¡¡EL
AVIVAMIENTO DEPENDE SOBRE LA GRACIA LIBRE Y SOBERANA DE DIOS Y NUESTRA
HUMILLACIÓN!!!
Tenemos que entender que Dios no esta obligado de
enviarnos Avivamiento simplemente porque sentamos una fecha en
particular para
las Juntas de Avivamiento, (como es acostumbrado por muchos hoy en
día), o por
causa de una predicador en particular que viene como Avivador, o por
cualquier
cosa que hacemos; porque “no es del que
quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. Sin
embargo, si hay algunas cosas que tenemos que hacer que son
consistentes con la
Soberanía de Dios. En 2 Crónicas 7 vemos la
conexión entre ambos. “Y apareció
Jehová á Salomón de noche, y
díjole: Yo he oído tu oración, y he
elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos,
que no haya lluvia, y si mandare á
la langosta que consuma la tierra, ó si
enviare pestilencia á mi pueblo; Si
se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y
oraren, y
buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces
yo oiré desde los cielos, y perdonaré
sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora
estarán
abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, á la
oración en este lugar: Pues que
ahora he elegido y santificado esta casa,
para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi
corazón estarán
ahí para siempre” (vv.12.16).
Pero, ¿que quiere decir en ser “humilde”? Ello
quiere
decir en doblar la rodilla; de esto,
de humillar, o deprimir. En otras
palabras, quiere decir en no ser tan alto o
poderoso; o de ser tan orgullosos de nosotros mismos. Es en tener la
actitud de
Jacob cuando oró y dijo; “Menor soy que
todas las misericordias,
y que toda la verdad que has usado para con tu siervo”
(Génesis 32:10); o
es como el publicano, “Mas el publicano
estando lejos no quería ni aun alzar los
ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí picador”
(Lucas 18:13). Entonces, ¡esto
es lo que quiere decir de ser humilde! Es de confesarnos de ser tan
indignos y
de caer sobre nuestro rostro al pie del Trono de la Gracia,
¡rogando lo menos
de las misericordias de Dios y Su Gracia Libre! Cuando esto es verdad
de mí y
de ti (perdona la gramática), entonces estamos preparados para
el Avivamiento;
porque esta es la promesa de Dios en Isaías 57:15. En hecho,
podemos ilustrar
esto en refiriéndonos al leproso que vino al Señor
Jesús para la sanidad de su
lepra: “Y un leproso vino á él, rogándole;
é hincada la rodilla, le dice: Si
quieres, puedes limpiarme” (Marcos 1:40); “He aquí un hombre
lleno de
lepra, el cual viendo á Jesús,
postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Lucas 5:12).
Quizás alguien dirá que esto no tiene nada
que ver con
el Avivamiento; pero, ¿qué es el Avivamiento si no de
Revivir, Renovar,
Restaurar y Reformar al cristiano reincidente quien ha sido infectado
con la
lepra del pecado? En hecho, tal como la lepra tiene un poder sobre el
leproso
que no puede hacer nada acercas de ello, igualmente el pecado sobre el
cristiano reincidente. Pero note que el leproso “humillado” se
lanzó a sí mismo
sobre la Soberanía del Señor en “rogándole,…
Señor, si quieres”. “Así que no es
del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos
9:16). Así que, puedes ver
que era una “fe humilde” que trajo la sanidad al leproso; de la misma
manera,
podemos declarar aseguradamente, que es una “fe humilde” que
traerá el
Avivamiento al pueblo de Dios, pero todavía no es porque lo
“queremos” o
“corremos” detrás de él, sino ¡porque le agrada a
nuestro Dios Soberano en
tener “misericordia”! Esto es hecho claro por las Escrituras en
referencia al
Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.
Pero, ¿cómo podemos saber que somos
verdaderamente
humillados? Bueno, podemos regresar a 2 Crónicas 7 y ver que es
la prueba que
hemos sido humillados. Ahora, hay mucho que podemos aprender de este
pasaje,
pero vamos a limitarnos a aquello que tiene que ver con el Avivamiento.
Como
probablemente saben que este es uno de los pasajes favoritos que muchos
usan
para predicar Avivamiento, y pueden notar que comienza con “humillarnos
nosotros mismos”. Note que Jehová mismo declara, “Si
se humillare mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado…” (v.14).
Podemos ver que se está dirigiendo a cristianos reincidentes;
porque, ¿quiénes son
Su pueblo sino sobre los cuales Su Nombre es invocado? Por supuesto,
son
reincidentes por que lo que sigue demuestra que están viviendo
en pecado. Pero
el Señor nos dice que si hemos de recibir “sanidad”, entonces
tiene que
comenzar con “humillarnos nosotros mismos”. De otra manera, ¡lo
siguiente no será verdad! Así que,
¿qué es la
prueba de ser “humillado”?
Primeramente,
en “humillarnos nosotros mismos” esta conectado con la
“oración”. La soberbia
impide la oración verdadera; así que, ¿por
qué necesita el reincidente orar por
el Avivamiento si él lo puede efectuar por su propia voluntad o
esfuerzos? En
un sentido, ¡¡¡él de todo no necesita la
misericordia de Dios!!! Pero la
oración verdadera sólo puede ser verdad para uno que, no
sólo ve su inhabilidad
total para suplir su falta, pero ¡que SÓLO HAY UNO quien
lo puede hacer! La
oración verdadera sólo puede venir de uno quien puede
decir, “¿A quién tengo yo en los cielos? Y
fuera de
ti nada deseo en la tierra” (Salmo 73:25). Por supuesto, la
oración verdadera
no es meramente la repetición de palabras, sino es una que es
producido por el “espíritu de gracia y de
oración”
(Zacarías 12:10), en el cual “el Espíritu
ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene,
no lo sabemos;
sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos
indecibles. Mas el que
escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del
Espíritu, porque conforme
á la voluntad de Dios, demanda por los santos” (Romanos
8:26,27). Éste,
amados, es la oración verdadera, y ¡solo puede ser verdad
para uno quien ha
sido humillado!
Pero, secundariamente,
el reincidente quien ha sido “humillado” y
quien verdaderamente “ora”, no solo viene
con un “espíritu humillado y contrito”, pero también con
una urgencia para ver
la faz de Dios. El reincidente verdaderamente arrepentido no
simplemente esta
contento con orar, como tan necesario que es, pero quiere ver la faz de
Dios;
así como ora David: “Mi corazón ha dicho
de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro
buscaré, oh Jehová. No
escondas tu rostro de mí” (Salmo 27:8,9); o quizás
como Jehová mismo dice
en Óseas 5:15, “Andaré, y tornaré
á mi
lugar hasta que conozcan su pecado, y
busquen mi rostro. En su angustia madrugarán á mi”.
Como sea, uno quien
ha sido “humillado” deseará de ver el rostro de Dios, porque
allí conocerá que
él ha sido hecho “acepto en el amado” (Efesios
1:6); de otra manera, lo que Jehová le dijo a Moisés
será verdad de él: “No podrás ver mi
rostro: porque no me verá
hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20). Pero esto no puede
ser verdad para el
reincidente arrepentido y verdaderamente humillado quien puede ver la
gracia
gloriosa de Dios “en la faz de
Jesucristo” (2 Corintios 4:6), que resplandecerá en el
corazón en ver Su
Amor, el Perdón, la Compasión, la Misericordia y la
Bondad en Su Hijo amado al
buscar Su rostro.
Luego, en el tercer
lugar, uno que ha sido verdaderamente “humillado” dará prueba de
esto en
convertirse “de sus malos caminos” (2
Crónicas 7:14). Es dicho que “de sus
caminos será harto el apartado de razón” (Proverbios
14:14); y, ¿qué es
esto sino la soberbia? Sabes que para uno de continuar en “sus
malos caminos” es decirle a Dios, “¿Qué crees que
eres en
decirme qué haga, o lo que no haga? Yo tengo todo derecho para
vivir como
quiero, y nadie tiene el derecho en decirme de otra manera “.
Quizás dirás,
“¿No nos dio Dios un libre albedrío para escoger como yo
quiera?” Bueno, de
seguro que harás tus decisiones “libremente”, pero todavía
eres responsable a Dios por las decisiones que haces,
porque ¡Él todavía es SOBERANO sobre ti! Pero
cualquier camino que llevas que
no es el camino de Dios es un “malo
camino”; y es tú corazón soberbio
que lo hace. Por lo tanto, si no te conviertes “de tus
malos caminos”, entonces lo que sigue no es verdad para ti;
por lo que ya hemos notado, “Dios
resiste a los soberbios”.
Pero ahora, notaremos la Soberanía de Dios con
respecto a lo que hemos dicho: Primero, es declarado lo que tenemos que
hacer
si queremos Avivamiento: “Si se humillare
mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren
mi
rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces…”
(aquí vemos la Soberanía de Dios; porque sólo
entonces), “oiré desde los cielos, y
perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
En otras palabras, amados, lo que nuestro Dios Soberano nos está
diciendo es
que si esperamos que Él nos oiga “desde
los cielos, y (perdone nuestros) pecados, y (sane nuestra) tierra”,
lo cual
es Revivir, Renovar, Restaurar y Reformar a Su pueblo con un
Avivamiento
Verdadero, “entonces” nos dice que Él
tiene todo derecho de mandar que sean los requisitos para que Él
nos envíe
Avivamiento. “Entonces” también nos
dice que si no queremos someternos a Sus requisitos, entonces Él
no enviará Avivamiento, no importa qué
planes o fechas sentamos para Avivamiento. Pero otra vez déjame
enfatizar, que
esto principia con humillándonos; y esto comienza con reconocer
la Soberanía de
Dios en todo esto. Romanos 9:16 todavía es verdad aquí;
porque “no es del que quiere, ni del que corre,
sino de Dios que tiene misericordia”.
Ahora, ¿dónde se pueden encontrar el
humillarnos
nosotros mismos y la Soberanía de Dios y ser reconciliados? Hay
sólo un lugar;
y eso en el Trono de Gracia. Allí, se nos dice, podemos llegar “confiadamente”, no solo “para alcanzar
misericordia”, pero también
para “hallar gracia para el oportuno
socorro” (Hebreos 4:16). Al venir lanzándonos al pie del
Trono de Gracia,
(donde la Soberbia no tiene lugar), el que es “amador de
misericordia” (Miqueas 7:18), nos mostrará misericordia,
aunque no somos dignos de las
pequeñas de ellas, sino porque le agrada a Él de hacerlo.
Sí, podemos decir
aseguradamente con Daniel: “De Jehová
nuestro Dios es el tener misericordia,
y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado” (9:9).
Pero también,
podemos “hallar gracia para el oportuno
socorro”; porque, ¿cómo podemos orar, buscar Su
rostro, y convertirnos de
nuestros malos caminos, si no es de las riquezas de Su gracia? Otra
vez, somos
asegurados que Él “da gracia á los
humildes”; y amados, somos prometidos que de la plenitud de nuestro
Señor
Jesús podemos recibir “gracia sobre
gracia” (Juan 1:16) en que es SOLO en Su Nombre y Méritos
que lo podemos
hacer; y en que esto verdad para cada uno de nosotros, entonces podemos
humilladamente someternos a esa Palabra que dice: ““Así
que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia” (Romanos 9:16). Amén.
Como se nos dice en otro lugar que “Ezechîas,
después de haberse engreído su
corazón, se humilló” (2 Crónicas 32:26),
también nosotros nos humillamos delante
de nuestro grande Dios y misericordioso, y reconocer con David, “No á nosotros, oh Jehová, no á
nosotros,
Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad…Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo
que quiso ha hecho” (Salmo 115:1,3), y con un corazón
quebrantado y
espíritu contrito, levantaremos nuestras oraciones á
Él, quien es “el Alto y Sublime, el que habita la
eternidad, y cuyo nombre es el Santo”, y clamemos á
Él por Avivamiento y
Despertamiento Espiritual. ESO ES LO QUE ES SER DE CORAZÓN
HUMILDE Y DE MIRAR
POR SU MISERICORDIA EN CRISTO JESÚS. ¡AMÉN!
LAS EVIDENCIAS
DE UNA CONDICIÓN RECAÍDA
Del libro Revival
Por Richard
Owen Roberts
Traducido por Lasaro Flores
10.
Cuando la adquisición del dinero y de los bienes vienen a ser
una
dominante parte de tu pensamiento, tienes una confirmación clara
de la
reincidencia. Cuando uno
que profesa ser cristiano empieza a
focar en el dinero, los coches, en casas, en tierras, en surtido de
mercancías,
los bonos y adornos, claramente está en el camino del
recaído. La Biblia no
condena la posesión de dinero o de los bienes, ni tampoco
prohíbe el uso
liberal de ellos, pero en ningún lenguaje incierto prohibe el
amor al dinero y
una adherencia del corazón a las cosas. Se espera que el
creyente viva como un
peregrino quien va pasando por este mundo de bienes. Él no debe
de enlazar su
corazón a aquello que se está pereciendo, sino que debe
de poner "la
mirad en las cosas de arriba" (Colosense 3:1). Él de debe
de poner sus
"tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y
donde
ladrones no minan ni hurtan" (Mateo 6:20).
El
recaído no vivirá por éstas
reglas. Él no puede aguantar en ver tantas riquezas alrededor de
él sin colocár
su propia parte. En vivir para la eternidad - en verdad tán
lejos cuando todo
lo presente está alrededor de él - es una taréa en
la cual el recaído ya no
quiere ocuparse. Cuando tú mismo te hallas agarrandote
detrás del aquí y del
ahora, toma cuidado, tu reincidencia se está mostrando.
(SERÁ
CONTINUADO)
El
Avivamiento Y La
Soberanía De Dios
Lewis Drummond
Traducido
por Lasaro Flores
[
El miércoles por la noche de junio 5, durante la
Convención de los Bautistas
del Sur en Atlanta, Ga., la tarde entera fue dada a la oración
para un
despertamiento espiritual. Este artículo apareció
originalmente en el
Florida Baptist Witness en anticipación de esa reunión de
oración de la
Convención. Es reimpimido aquí por el permiso del
autor ]
Una
buena descripción de un avivamiento, o el despertamiento
espiritual,
de una perspectiva Bíblica e histórica es dada por H. C.
Fish:
Los
avivamientos, entonces,
son estaciones cuando despiertan a los cristianos a un oración
más
ferviente, y a
esfuerzos más serios para promover la causa de Cristo y de la
redención; y
consiguiente sobre
esto,
estaciones en que los impenitentes se despiertan a las preocupaciones
del alma
y del trabajo de la
religión
personal. Son las épocas en que el Espiritu del
Señor se mueve otra vez
sobre la faz de las aguas, y sale
la frescura y
la
belleza de la nueva criatura. La naturaleza sí misma se
parece más llena
de Dios; las mismas
palabras de
las Escrituras se parecen de tal modo invertidas con una nueva luz y
gloria y
plenitud y significado.
Como Edwards dice: "todas las cosas al exterior -- el sol, la
luna y las estrellas, los cielos y la tierra aparecen
como
estaban
con un molde de la gloria y de la dulzura divina sobre ellos."
Tal
definición de avivamiento o del despertamiento espiritual
inmediatamente señala en punto de una verdad muy importante y
fundamental.
El avivamiento verdadero viene solamente de Dios. Él solo
es el
origen. Un despertamiento espiritual no puede ser programado, ser
levantado o ser dirigido humanamente. Si hemos de experimentar un
"tiempo
de restauración del Señor," será porque ha llegado
la hora soberana de
Dios. Dios concede bendiciones de avivamiento cuando y donde á
Él le agrade.
Toda la historia atestigua a esta realidad
fundamental.
¿Por
qué abajo Dios en poder a la iglesia en Northampton,
Massachusetts,
en 1734 y toco el ministerio del brillante Jonatán Edwards para
frezar el
"Primer Gran Despertamiento" de América? ¡Porque
Dios eligió
hacerlo así!
¿Por
qué nuestro Señor descendió abajo a un
pequeño grupo de hermanos
Moravos estudiantes de la Biblia que se reunían en la calle de
Aldersgate de
Londres en 1738 y transformó a Juan Wesley, quien entonces fue
utilizado por el
Espíritul Santo para principiar el avivamiento del siglo 18 en
Inglaterra? ¡Porque Dios eligió hacerlo así!
¿Porqué
vino el Espíritu Santo poderosamente sobre Barton Stone en 1801
en la Casa de la Reunión de Cane Ridge en el condado de
Bourbón, Ky., aquel fin
de semana de julio y estalló en el "Segundo Grande
Despertamiento" de
América , que tejió la "Correa Bíblica" del sur
profundo?"
¡Porque Dios eligió hacerlo así!
Las
cuentas históricas similares de los despertamientos se pueden
repetir casi sin fin, recordando las misericordias soberanas de Dios en
el
poder del avivamiento. Pero ¿por qué Él se mueve
como lo hace? ¿Por qué
Dios actúa de tal manera? No hay explicación humana
final de porqué Dios
se mueve cuando, donde y cómo él lo hace para
engraciarnos con las bendiciones
del avivamiento, sólo que lo hace en Su amor soberano. Por
lo tanto,
hágase con lo qué se llama el "humanismo
evangélico." Debemos reposarnos
solamente en la gracia soberana y la sabiduría de Dios.
Por
supuesto, es verdad que Dios derrama de su Espíritu Santo en su
gente de la gracia libre porque necesitan un toque fresco. Sin
tiempos de
avivamiento la iglesia se desvía inevitablemente lejos de la
cruz y se resfría,
deslizándose en el Síndrome de Laodicea. Hay eso de mucha
explicación.
Pero el cuando, el donde y el cómo del avivamiento reposa
en la soberanía
de Dios.
Todavía,
Dios nunca trabaja en un vacío. Él utiliza siempre
a su pueblo
en los despertamientos espirituales. Eso nos deja con la paradoja
inevitable de la soberanía divina y de la responsabilidad
humana. Pero
incluso esa paradoja significa que hay cosas que debemos de hacer si
Dios ha de
bendecirnos con avivamiento. Buscar responsablemente el
avivamiento nunca
debe de ser no acentuado.
No
obstante, debemos de ver a Dios como la fuente única de toda la
gracia despertadora, prostrarnos á sí mismos a Sus pies y
simplemente confiar
en Él para las misericordias soberanas. Si hacemos eso,
quizas podría ser
que Dios nos bendecirá con ese "un momento divino" cuando
será dicho,
"Dios ha avivado a su pueblo". Busquémoslo para ese fin
divino.
¡Qué
puédemos seriamente, humildemente y en resignación clamar
con el
Salmista: "¿No volverás tú á
darnos vida, Y tu pueblo se alegrará
en ti? Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu
salud"
(Salmo 85:6-7). Podrá ser que ésto será la
hora soberana de Dios.
Para que uno pueda experienciar Avivamiento, primero
necesitan tener Vida, de otro modo están “muertos
en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “ajenos
de la vida de Dios” (4:18). Si no has “naci(do) otra
vez” (Juan 3:3,7), entonces no tienes la Vida de
Cristo en ti según a 1 Juan 5:12 – “El
que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no
tiene la
vida”. Si esto es verdad de ti, entonces no necesitas Avivamiento
sino la
Salvación para que tengas Vida.
Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer
en
Él; porque “este es el testimonio: Que
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”
(v.11). Al
momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan 5:24).
¿Es esto verdad de ti en
éste mismo momento?
Si no,
entonces, “arrepentíos, y creed al
evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo
al Señor Jesucristo; porque Él sólo
murió en la Cruz para salvar a los pecadores y para darles vida
eterna. ¡La
prueba de esto es que Él resucitó de los muertos y
está VIVO! Por sólo la fe confía
en Él para tu
salvación, y “sed persuadido” que es sólo
por TODO DE GRACIA que Dios te salvará. Amén.
Estaré enviando este periódico a
tantos de los
que pueda encontrar las direcciones de su “e-mail”. Todo aquel que lo
reciba,
por favor déjame saberlo mediante mi dirección de e-mail:
lasaro.flores@gmail.com o lasaro@netscape.com
que lo ha recibido. Si prefiere de no
recibir el periódico, déjame saber para quitarlo de la
lista de correo. Muchas
gracias.