LA DOCTRINA DEL AMOR
DE DIOS
Por Lasaro Flores
Ministerio Todo de Gracia http://www.tododegracia.allofgraceministries.org/
La Doctrina
del Amor de Dios es una del más popular entre personas en
general; o sea
cristiano o no. Hace a personas que se sientan bien en oír que "Dios es amor” (1 Juan
4:8, 16); e incluso entre el pecador más malvado,
les da un sentido de seguridad en oír que Dios los ama. Creo por
eso tales
frases como "Dios odia el pecado, pero ama al pecador"; o
"Sonríase, Dios te ama" tanto agrada al oído natural.
¿Por qué?
¡Porque ellos no pueden concebir que un Dios de amor puede
odiarlos y enviarlos
al infierno!
La cosa
triste es que hay tanta equivocación de esta doctrina que
aún cristianos creen
y enseñan cosas acerca de ello que no son Bíblicas. Esto
en seguida afecta el
carácter de Dios (por lo menos de lo que muchos lo imaginan
Él ser);
especialmente de Su Gracia y Soberanía. Pero diga algo que
contradice su
"doctrina" del amor de Dios, ¡inmediatamente aún
quizás lo llaman un
herético! Cualquier cosa que está al contrario de su
"Dios de amor"
no es el Dios en que creen y aman.
Ahora,
sé
que no importa lo que diga cambiara su opinión. Todo lo que
puedo hacer es "anunciaros todo el consejo de Dios”
(Hechos 20:27) y orar que Dios será complacido para
enseñarles por Su Espíritu
Santo "conocer la verdad” (2
Timoteo 2:25), "como la verdad está
en Jesús” (Efesios 4:21).
Por
supuesto, yo no quiero implicar que sé TODO con respecto a esta
doctrina;
porque yo mismo también debo ser enseñado por el Padre
(compare Juan 6:45). Pero
espero que todos nosotros seamos como
los de Berea y "recibir la palabra
con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras
para ver si estas
cosas eran así” (Hechos 17:11). Amén.
Por
supuesto,
cae de su peso, que todo creyente verdadero que ha experimentado la
grandeza
del amor de Dios y ha gustado su dulzor en las profundidades de su
alma, ¡concordará
conmigo "que excede a todo
conocimiento” (Efesios 3:19) que Dios amaría a
cualquiera de nosotros! Saber
lo que fuimos y somos como revelado por Su Palabra, y por nuestra
experiencia
limitada, ¡nos quedamos asombrados que Dios consideraría
aún amar a cualquiera
de nosotros! Amados, ¡hay TODO en nosotros, y de nosotros, que
debe hacer, y
hará, de mover a Dios a odiarnos! ¡La Palabra Santa de
Dios no pinta una imagen
muy bonito de nosotros como pecadores! No; ¡es una imagen muy fea
y
despreciable de lo que éramos y de lo que somos antes el Dios
Santísimo! Aún
aunque "Dios es amor”, ¡es
totalmente imposible para Él amarnos sólo por Su amor!
Teniendo en
cuenta el Amor de Dios, tenemos que hacerlo en conexión con Sus
otros atributos
y Su carácter; porque TODO lo que Dios es no puede ser separado
de uno al otro.
En otras palabras, porque "Dios es amor”,
Él es también "el Dios de toda la
gracia” (1 Pedro 5:10), Él "hace
todas las cosas según el consejo de su voluntad”
(Efesios 1:11), y es
soberano sobre los actos de Su misericordia sobre quienquiera Él
quiera
(compare Romanos 9:15, 16, 19). Su Santidad y Justicia y Bondad
también son
implicados en amar a cualquiera de nosotros. Por lo tanto, amados, en
Dios amar
a cualquiera de nosotros, ¡Su Amor no contradice Su Santidad,
Justicia, Gracia,
Misericordia, Bondad y por cierto, Su Soberanía! Seguramente,
¡Su mismo Amor no
va contra de Él mismo; en que "Dios
es amor”!
Al estudiar
esta doctrina preciosa, es nuestra esperanza en Su Palabra (Salmo
119:49)
mostrar las verdades humillantes de esta doctrina. Esperamos contestar
algunas
preguntas muy importantes; no por argumento, sino para mostrarnos, no
sólo la
grandeza inmensurable del Amor de Dios, pero también lo
impresionante de la
inmutabilidad de Su amor indigno a cualquiera de Sus criaturas;
¡especialmente
a pecadores totalmente depravados que odiarían más bien a
Dios (compare Romanos
1:30) que amarlo! Intentaremos en contestar tales preguntas como:
¿Ama Dios a
todos, es decir, a cada persona en el mundo? ¿Es verdad que Dios
ama a todos
los pecadores independientemente a lo que Él mismo dice en Su
Palabra inerrante?
¿Podemos tomar la Palabra de Dios y aplicarla sin
discriminación a cada uno o a
cualquiera sin teniendo en cuenta lo qué Dios mismo dice?
¿Encontramos alguna justificación
en las Escrituras Sagradas en enseñar que Dios odia a pecadores?
¿Es el Amor de
Dios inmutable como Él mismo es; o puede "cambiar" de amar a
alguien
a odiarlo? Y en cuanto a eso, ¿ama Dios a cualquiera aparte del
Señor
Jesucristo? Estas preguntas son importantes porque confirmará y
verificará lo
que el Amor de Dios es; y nos debe prevenir de creer y enseñar
conceptos erróneos
de este amor.
Ahora, cae
de su peso, ¡que el Amor si Dios es REAL! No es simplemente un
concepto
abstracto de religión, sino una relación que existe entre
Él y Su pueblo que Él
ama. Es un amor que uno experimenta, no por sentimiento, sino por la fe
en el
amado Hijo de Dios; porque es un amor que uno puede conocer mediante la
predicación del Evangelio de Jesucristo que los trae a la
salvación "en la fe del Hijo de Dios, el cual
(nos) amó y se entregó a sí mismo por
(nosotros)” (Gálatas 2:20). Por lo
tanto, cualquiera, en este momento, que conoce la salvación de
Dios en
Jesucristo, también conoce el Amor de Dios; porque ahora pueden
decir: "Nosotros le amamos a Él, porque Él
nos
amó primero” (1 Juan
4:19). Amén.
*********************************
Al continuar con
nuestro estudio, consideremos algunas cosas con respecto
al Amor de Dios que son muy importantes saber a lo menos por dos
razones: Uno, optimistamente nos guardará de hacer
conceptos
erróneos del Amor de Dios; y dos, que el Amor
de Dios
sólo puede ser conocido por el predicar del Evangelio de
Jesucristo. En el uno, tendemos a juzgar Dios por lo que somos, es
decir
tratamos de traer Dios a nuestro nivel de pensar y de hacer las cosas.
Él mismo
nos acusa de esto en decir por el Salmista: "Pensabas que de cierto sería yo como
tú” (50:21) y así que
nos recuerda que "mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dice Jehová” (Isaías
55:8). Y eso es tan verdad con respecto a Su Amor. Luego con el otro, tenemos que comprender que el Amor de Dios no
puede, y no será, expresado aparte del Evangelio de
Su amado Hijo,
el Señor Jesucristo. En otras palabras, amados, quite las Buenas
Nuevas del
Amor de Dios demostrado y manifestado por la Cruz y la Tumba
vacía del
Salvador, y el Amor de Dios también será quitado de la
esperanza de salvación
para cualquier pecador. Juan
3:16 – "Porque de
tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que
en Él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna”; y "en
esto se mostró el amor de Dios para con
nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo,
para que vivamos por
Él. En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a
Dios, sino que
Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados” (1 Juan
4:9, 10). ¡Amén!
Sin
más,
consideremos que el Amor de Dios es 1) eterno. Esto
significa
simplemente que el Amor de Dios no tiene principio ni termino; porque
así como
Dios "desde la eternidad y hasta la eternidad” es “Dios” (Salmo 90:2), así es Su Amor "eterno”.
Por eso Él puede decir a todos a quienes ama: "Con amor
eterno te he
amado” (Jeremías 31:3). Por lo tanto, ya de que "Dios
es amor”
(1 Juan 4:8, 16), y es "el
eterno
Dios” (Deuteronomio 33:27), ¡podemos concluir con toda
la certeza así
también es Su Amor! Podemos tener la seguridad de que si
conocemos que Dios nos
ama, ¡Él nos amará para siempre y jamás!
Nunca habrá un tiempo que Dios dejará de
amarnos ya que es "eterno”.
¡Otra cosa
acercas de el Amor de Dios es que no hay absolutamente nada que puede
causar a
Dios dejarnos de amar! Eso es lo que significa para nosotros en que es “eterno”;
o para ponerlo en las palabras del apóstol Pablo: "Por lo
cual estoy
seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades,
ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra
criatura nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo
Jesús Señor
nuestro” (Romanos 8:38, 39). En otras palabras, si
había ALGO que nos
podría separar del Amor de Dios, ¡entonces esto significa
que no es "eterno”!
Además, Él mismo dice que Él nunca cambia
(Malaquías 3:6); y ¡esta verdad
gloriosa puede ser aplicada a Su Amor eterno! Pero entienda esto:
¡Esto SOLO puede
ser verdad para ésos que están "en Cristo
Jesús Señor nuestro”; porque
como mostraremos más adelante, el "amor eterno” de
Dios es, y sólo
será, en Su amado Hijo, nuestro Señor y el Salvador
Jesucristo! Amén.
Pero luego
vemos que el Amor de Dios es 2) gratuito; o de pura
gracia.
Por esto es significado que nosotros no podemos obligar a Dios a
amarnos; y por
lo tanto, tendrá que amarnos simplemente porque Él
decidió de Su "libre
albedrío" amarnos aunque nosotros no merezcamos ser amados por
Él. Lo que Él
dice en Oseas 14:4 es todavía verdad de cualquiera de nosotros: "Los
amaré de pura gracia”; y así que 'no es que el
amor de Dios ni de Cristo
empieza cuando los pecadores se arrepienten y se voltean a él, o
él aplica su gracia
perdonable, desde que su amor es de la eternidad; pero en
haciéndolo así Él manifiesta
su amor, y continuará en ello, ni nada podrá separar de
ello: y este amor, como
es puesto libremente sobre los objetos de ello, sin cualquier
mérito de ellos,
o de cualquier motivo en ellos, sino que fluye de la voluntad soberano
libre y
el placer de Dios en Cristo; así es que es tan libremente
manifestado, y
continúa sobre el mismo fondo, y es demostrado en un donativo
profuso y muy
liberal de bendiciones de gracia a ellos: este amor es libre en su
original, y
es liberal y generoso en los efectos de ello; y hace los objetos de
ello personas
libres, dispuestas y generosas también' (De la Exposición
de la Biblia Entera
de John Gill).
Piense de
ello y sea honesto: ¿Hay algo en usted o de usted que
hará a Dios que lo ame? Oh,
mi querido amigo, ¡estar en la presencia de nuestro Señor
nos haría hacer lo
que Pedro hizo cuando “cayó de rodillas ante
Jesús, diciendo: Apártate de
mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lucas
5:8)! O quizás como cuando "respondió Job a
Jehová, y dijo: He aquí que
yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo
sobre mi boca…De oídas te había
oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me
arrepiento en
polvo y en ceniza” (40:4; 42:5, 6). ¿Por qué?
Se vieron a sí mismos ser lo
que Dios dice de nosotros que nos hace desamables a Él; porque "todos
nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de
inmundicia” (Isaías 64:6); y así que por lo
tanto, "no hay quien
haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:12).
¿Puede ver ahora por
qué Dios tiene que amarnos gratuitamente, es
decir, de pura
gracia? Y si Él no lo hace, ¡entonces no hay
manera que Dios pueda amar
a cualquiera de nosotros!
Por lo
tanto, vemos entonces que el Amor de Dios es indigno.
¿Qué
significamos por esto? Simplemente que no hay absolutamente nada;
o en
cuanto a eso, algo en nosotros que podemos ofrecer a Dios como una
razón para
mostrarle que merecemos algo bueno de Él; ¡incluso para
que Él nos ame! En
teniendo en cuenta lo que las Sagradas Escrituras testifican de
nosotros en lo
que somos ante del Dios muy santo como pecadores, Él tiene toda
justa razón
para odiarnos. De hecho, el testimonio de la Palabra de Dios es esto: "Porque
tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no
habitará junto a
ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces
a todos los que
obran iniquidad” (Salmo 5:4, 5). Por lo tanto, amados,
desde que Dios "aborrece
a todos los que obran iniquidad”; y esto muy ciertamente
incluye a TODOS
nosotros; porque es dicho que "ciertamente no hay hombre justo en
la
tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés
7:20) en que "TODOS
(es a saber, yo y usted) pecaron, y están destituidos de
la gloria de
Dios” (Romanos 3:23). No hay absolutamente ningún
mérito de absoluto en
nadie de nosotros que es digno para que Dios ame a cualquiera
de
nosotros.
No
obstante, lamentablemente el orgullo y la presunción del hombre
pecador no nos
permiten humillarnos y admitir que "no somos digno de la más
pequeña de
todas las misericordias, y de toda la verdad” (Génesis
32:10) de Aquél quien
es "muy limpio de ojos para ver el mal,
y no puede ver el agravio” (Habacuc 1:13) de que no
somos merecidos
del amor de Dios. De hecho, ¡yo he oído aún del
púlpito ésos que rascan el oír
de los que están en las bancas que son merecidos del amor de
Dios! Pero ¡oh! ¡Qué
engañoso es de decir a los pecadores; e incluso a "cristianos"
profesos,
que son dignos del amor de Dios! ¿Por qué? Porque en
hacer esto es de decirles
que pueden mirarse a sí mismos para que Dios halle en ellos
"algo"
que Él aceptará para que Él los ame. Esto, de
hecho, es de voltearles los ojos de
mirar a Jesús en quien Dios SOLO los puede amar. Es SOLO en Su
amado Hijo que
Dios nos hace aceptos y que nos amará por amor de Él
(Efesios 1:3-6ff.). Otra
vez, mire a usted mismo y encuentra ALGO en usted que merece el
amor de
Dios; y si encuentra algo, entonces lamentablemente, HA PERDIDO el amor
de Dios
en Jesucristo. Amén.
Además,
vemos
que el Amor de Dios es santo. 'El amor de dios no es
regulado por
el capricho, por la pasión, ni por el sentimiento, sino por el
principio. Así
como Su gracia no reina a costo de ello, sino "por la
justicia” (Romanos
5:21), así que Su amor no tiene conflicto con Su santidad. "Dios
es luz”
(1 Juan 1:5) es mencionado
antes de
que "Dios es amor” (1 Juan
4:8). El amor de Dios no es mera una debilidad amable ni una blandura
afeminada. La Escritura declara que "el Señor al que ama
castiga, y
azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6). Dios no
guiñará al
pecado, aún en Su propio pueblo. Su amor es puro, no mezclado
con algún
sentimentalismo pulposo' (por Arthur W. Pink de sus Atributos de Dios,
El Amor
de Dios). Además, agregaré, el Amor de Dios es
"separado", es decir, ‘distinto’
del amor del hombre. Él no ama como nosotros amamos. Así
como Él dice que "como
son más altos los cielos que la tierra, así son mis
caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos” (Isaías
55:9), ¡así es Su amor! No hay comparación en
absoluto con el Amor de Dios y el
amor del hombre: ¡Por eso es santo! Amén.
Recuerde
que "Dios es amor” (1 Juan
4:8, 16); y también "Dios es santo” (Salmo 99:9);
por lo tanto, ¡TODO
lo que Dios es, es SANTO! Entonces, esto significa, en Dios amando a
alguno, Él
lo ama en santidad. Para ponerlo en otras palabras, en Dios amando a
cualquiera
de nosotros, Él lo hace con la intención de 'separarnos
del mundo y separarnos
para Él Mismo', que incluye la manera que vivimos porque
Él nos amó, y nos ama,
en Su amado Hijo. Esto es mostrado por el apóstol Pedro en
decir: "Así
como Aquél que os llamó es santo, así
también vosotros sed santos en toda
vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque
yo soy santo”
(1 Pedro 1:15, 16). Sería una contradicción para
cualquiera de nosotros
reclamar que Dios nos ama y todavía que Su amor santo no tener
efecto de
absoluto en nuestras vidas. ¡Nosotros no podríamos decir
verdaderamente que "nosotros
le amamos a Él, porque Él nos amó primero”
(1 Juan
4:19) si Su amor no nos hace santos porque nosotros verdaderamente le
amamos!
¡Piense de ello! Así como ninguno de nosotros podrá
verlo en gloria si Él no
nos ama, así que ninguno nosotros lo veremos si no seguimos la
santidad (Hebreos
12:14). Esto es lo que la gracia de Dios hace para nosotros a causa de
Su
gracia dada a nosotros en Jesucristo. ¡Aleluya!!!
Es de ser arrepentido
de que mucho de lo que es predicado y es enseñado
hoy en día en el ambiente de la iglesia con respecto al Amor de
Dios es, por
supuesto, no Bíblico, sino según a los mandatos del
hombre carnal y natural.
Temo que mucho que es dicho del Amor de Dios es como dar "lo santo a los perros," o echando "perlas delante de los puercos” (Mateo 7:6). Sé que
probablemente algunos me acusarán de ser no amable y de criterio
diciendo esto;
pero permíteme preguntarle:
¿Lee
dondequiera en el libro de los Hechos, cuál es un registro de
evangelizar, que
en cualquier tiempo que los apóstoles predicaron el Evangelio
mencionan aún el
Amor de Dios a los incrédulos? ¡Yo mismo nunca he
encontrado un instante de
ello! Ahora, es verdad que Juan
3:16
hace referencia de la grandeza del Amor de Dios a enviar a Su Hijo para
salvar
a los que creen en Él; pero note
que el
foco del Amor de Dios ESTA en Él dando a Su Hijo para "salvar
a su pueblo
de sus pecados” (Mateo 1:21) que están en, y eran de,
el mundo antes de
conocer el Amor de Dios en Jesucristo como el Salvador de ellos.
Romanos 5:8 lo
pone así: "Mas
Dios encarece su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros”. Por
lo tanto, tenemos que tener cuidado en cómo presentamos el Amor
de Dios; o en
cuanto a eso, cualquier doctrina de la Biblia para que no seamos
culpables de
agregar, o quitar, de ellas y de prometer bendiciones que son
sólo verdad en
Jesucristo y para ésos que están en Él.
Ahora esto
nos trae a la pregunta: ¿Ama Dios a cada y a toda persona
que entra en este
mundo? O, para ponerlo en otra manera como es tan popular dicho en
estos
días: "Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador". Esta
declaración, por supuesto, implica que Dios ama a todos los
pecadores y que no
hay restricción en absoluto en ello. Mas esto trae a luz una
pregunta que
generalmente usted no oirá de ésos que creen en un "amor
universal"
que incluye a cada pecador singular en el mundo. ¿Qué de
ésos que ya están
perdidos y han pasado a una eternidad sin Cristo y están
reservados en el
infierno para el Día del Juicio Final? ¿Todavía
los ama Dios? Recuerde... ¡Dios
ama "con amor eterno” (Jeremías 31:3); y desde que
Él "no
cambia” (Malaquías 3:6), eso significaría que
Su amor nunca cambia! Por lo
tanto, esto implica que Su amor nunca cambia y así ya que
Él ama a un pecador,
Él nunca parará de amar a esa persona; ¡incluso si
está en el infierno! ¿Es
esta la clase de amor que usted cree es significado cuándo dice
que Dios ama a
todo pecador? Si esto es verdad, ¡entonces que esperanza tenemos
si Dios ama al
pecador perdido en el infierno como ama a cualquiera de Sus hijos que
creen en
el Señor Jesucristo!
Quizás
usted será inclinado a decir que el amor de Dios tuvo que
cambiar en alguna
manera ya que usted probablemente no podrá explicar cómo
Dios ama a pecadores
en el infierno tanto como Él ama a cristianos verdaderos. En ese
caso, tendría
que negar la inmutabilidad de Dios, que enseña que Dios no
cambia.
Pero luego si el Amor de Dios cambia de amar a un pecador "con amor
eterno” a odiar ese pecador; o por lo menos 'amar a ese
pecador menos que
antes,' entonces tiene que decir que Dios es mutable que
contradice lo
que la Palabra de Dios declara que "no hay mudanza, ni sombra de
variación” con Él (Santiago 1:17). ¡Puede
ver el apuro que uno se pone a sí
mismo en reclamar que Dios ama a cada y a todo pecador! Por lo tanto,
podemos
concluir que Dios NO ama a todos, es a saber, a cada pecador individual
simplemente en la base de la inmutabilidad de Dios; porque si
cambia
sólo un poquito, entonces el hijo de Dios NO puede tener la
certeza del "amor
eterno” del Padre y que hay la posibilidad de ser
separado "del
amor de Dios que es Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos
8:39). ¿Cómo puede
ser usted cierto que USTED nunca pecará hasta al punto de esto
aconteciendo a
usted si el Amor de Dios es mutable?
Ahora,
¿realmente
enseña la Palabra inerrante de Dios que Dios si aborrece
a
pecadores? Sí, ¡así es! Primero,
considere Salmo 5:5 – Dios “aborrece
a todos los que obran iniquidad” y luego Malaquías 1:3
declara que Dios “a
Esaú aborreció”. Por supuesto, éstos no
son las únicas Escrituras pero son
suficientes para ahora. El punto es que las Escrituras si
enseñan que Dios odia
a pecadores; por lo tanto, ¡la enseñanza popular por
muchos que "Dios
aborrece al pecado, pero ama al pecador" aplicado generalmente a todo
pecador es una MENTIRA! De hecho, considere que el Nuevo Testamento lo
pone así:
Primero, Juan nos
dice que "él
que cree en el Hijo tiene vida eterna; mas el que es incrédulo
al Hijo no verá
la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”
(3:36) y antes de la
conversión a Jesucristo todos nosotros "éramos por
naturaleza hijos
de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:3).
Note precisamente que
aparte del Señor Jesucristo, TODOS LOS PECADORES son "por
naturaleza
hijos de ira” y en vez del Amor de Dios estando sobre ellos,
es Su ira que se
queda o permanece sobre ellos aparte del Hijo de Dios para
siempre y
hasta la eternidad. Note que el amor de Dios de ninguna manera
está sobre el
incrédulo; y así por lo tanto, nosotros no podemos, ni
debemos, implicar en
ninguna manera que Dios ama al incrédulo si el propio
Señor dijo que la ira de
Dios se "queda" sobre el incrédulo, es a saber, NO PUEDE conocer
el
amor de Dios aparte de la fe en el Señor Jesucristo.
¿Puede usted en alguna
manera asociar el amor de Dios con Su ira sobre un pecador
incrédulo;
especialmente cuando es declarado que "no nos ha puesto Dios para
ira,
sino para obtener salvación por nuestro Señor
Jesucristo” (1 Tesalonicenses
5:9)? Esto nos dice, entonces, que algo tiene que suceder en las vidas
de
pecadores para que ellos puedan experimentar y conocer el amor de Dios
para
ellos; de otro modo, ¡la ira de Dios continuará con ellos
hasta la eternidad!
En
segundo lugar, otra
Escritura que muestra que Dios aborrece a pecadores es la de Mateo
capítulo 7,
donde leemos en los versos 21-23: "No todo el que me dice:
Señor,
Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que
hace la voluntad de mi
Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel
día: Señor, Señor, ¿no
profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en
tu
nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca
os conocí;
apartaos de mí, obradores de maldad”. Primero,
note que éstos son cristianos
profesos y que "sirven" al Señor. En el Día del Juicio
ellos tratarán
de justificarse a sí mismos por lo que hicieron (v.22) para
entrar al reino de
los cielos. ¡Qué advertencia es esta a todos nosotros en
presumir que si somos
sólo "fieles" en servir al Señor esto garantiza una
entrada a la
gloria! ¡Me pregunto cuántos están en las iglesias
que realmente creen esto! Al
fin, ¡ellos encontrarán que tenían un concepto
equivocado del amor de Dios para
ellos! En segundo lugar, Él contradice la
"profesión de fe" de
ellos (compare Hebreos 10:23) por "protestarles” (v.23),
"Nunca os conocí!”. ¡Note que nunca había
una relación de
"amor" entre estos profesores y el Señor Jesucristo!
Creería que
comprenden que éste "conocer” en la Biblia no es
simplemente un
"conocimiento intelectual" de alguien sino es tener un "conocer"
personal e íntimo entre dos personas, como en Juan
10:14 – "Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas,
y las mías me
conocen"; y así que es verdad de entre el Señor y
Su pueblo: "Nosotros
le amamos a Él, porque Él nos amó primero”
(1 Juan
4:19). Entonces en esencia, el Señor Jesús dice a estos
profesores: "¡Yo
nunca os amé!"
Por lo
tanto, sigue en el tercer lugar que los aborrece; porque en
decirles: “Apartaos
de mí, obradores de maldad” es porque Él “aborrece
a todos los que obran
iniquidad” (Salmo 5:5). Esto es mostrado cuando les dice: "¡Apartaos
de mí!” Sólo hay una razón porque
haría tal cosa a un pecador; y es porque
Él “aborrece a todos los que obran iniquidad”
(Salmo 5:5); y por lo
tanto, ¡Él no los ve en Su amado Hijo! Esto no contradice
que porque Él "es
amor” (1 Juan
4:8, 16), Él no
puede aborrecer. Al contrario, muchos veces en las Escrituras uno
encontrará
que el más Santo y Justo SI ODIA a pecadores, o los aborrece; y
no es
simplemente porque Él "los ama menos" como algunos tratan de
enseñar;
o aún que quizás Él los había amado antes
pero a causa de alguna cosa en particular
a causado que Dios ya no los ame, ¡sino que tiene que
aborrecerlos! Pero lo que
hace esto muy solemne es que estos individuos particulares profesan ser
cristianos y ellos reclaman que "sirven" al Señor Jesucristo.
Oh, ¡en
saber que hay muchos en la iglesia que realmente NO CONOCEN el amor de
Dios; y
esto simplemente porque Dios no los ama sino que realmente los odia!
Oh, amados,
cuán importante es “conservarnos en el amor de Dios,
esperando la
misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna”
(Judas v.21); y
esto asegurándonos de que "le amamos a Él, porque
Él nos amó primero”
(1 Juan 4:19).
Ahora,
mucho más podría ser dicho acercas de este tema, pero
creo que he hecho el
punto con respecto a ello. No obstante, alguien quizás pregunte:
¿Por qué tengo
que escribir acercas de algo tan terrible como esto: Qué Dios
aborrece a
pecadores? Por qué no lo dejo como es; que aunque quizás
sea verdad que Dios no
ama a todos, todavía la gente no tiene que oír que Dios
odia a pecadores. En
pecadores oír esto, quizás pueden ser desalentados
aún en pensar de buscar al
Señor Jesucristo para salvación, especialmente si oyen
que Dios odia a
pecadores. Bueno, por dos razones: Uno, nosotros "no hemos
de
rehuir anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27),
que significa que
no debemos de simplemente predicar y enseñar lo que suena bueno
o rascar la
comezón de el oír de la gente, sino todo lo que es la
Palabra de Dios. Dos,
somos mandados por Dios: "Cuidaréis de hacer todo lo que yo
os mando:
no añadirás a ello, ni quitarás de ello”
(Deuteronomio 12:32). En otras
palabras, nosotros no tenemos derecho, y lo hacemos en nuestro propio
peligro,
en omitir cualquier cosa de la Palabra de Dios, o añadir
aún a ello lo que no
está en Su Palabra escrita, la cuál conocemos como la
Santa Biblia Santa; y
seguramente, la verdad que Dios aborrece a pecadores ESTA EN Su
Palabra; y por
lo tanto, no nos osamos abstenernos de enseñarlo sólo
para que la gente no sean
ofendidas.
Permítame
cerrar este segmento con estas observaciones finales: Si, o más
bien, ya que
Dios "“aborrece a todos los que obran iniquidad,”
entonces
¿que esperanza puede cualquier pecador tener, especialmente
desde que tenemos
una Escritura que dice: “Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree,
no se pierda, mas
tenga vida eterna” (Juan
3:16)?
Bueno, permítame ponerlo así, optimistamente sin
cualquier malentendimiento. La
esperanza del pecador perdido no está en el amor de Dios; y digo
esto porque
como noté antes, que los apóstoles en predicar el
Evangelio en el libro de
Hechos NO HACÍAN ninguna referencia al amor de Dios para la
salvación de ellos.
Creo que puedo decir esto sin ninguna ambigüedad porque la
salvación del
pecador TIENE QUE SER de la Gracia de Dios; "Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; pues es don de
Dios” (Efesios
2:8). Ya ven, un pecador tiene que verse como el más principal
de pecadores e
indigno de las más pequeñas de las misericordias de Dios;
¡y especialmente de
Su amor! Por lo tanto, la esperanza de un pecador aún para ser
amado por Dios
tiene que también ser de Su gracia; como es puesto en Oseas 14:4
– "Los
amaré de pura gracia.” Entonces, como experimentamos
la "salvación
tan grande” de Dios por "las riquezas de su
gracia,” es cuando
experimentamos el "gran amor” de Dios para nosotros en
Jesucristo,
Su amado Hijo (más acerca de esto en la próxima
edición). Así que podemos
decir, entonces, para los pecadores conocer que Dios los ama, tienen
que
conocer al Señor Jesucristo como su Salvador DESPUES de
oír "el
evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24). Amén.
(Será Continuado)