¿Cuál es el secreto de tan singular éxito de ventas? Algunos analistas creen que los autores han tocado con sus novelas de ficción, un nervio muy sensible en la cultura actual: Un obsesionante deseo por conocer el futuro, tanto en los creyentes como los no creyentes(3). Los eventos que han tenido lugar en los últimos años, han sido también factores importantes para tal obsesión. Los acontecimientos del 9/11, la posterior guerra en Irak y otros sucesos más, han elevado las expectativas en la mayoría de los cristianos de que estamos viviendo en la recta final de los últimos días y que somos la generación que experimentará el “rapto de la iglesia”.
Lo irónico de todo esto y que al parecer se le ha olvidado a la mayoría de las personas, es el hecho de que varios de los autores que han estado escribiendo sobre este tema, han tenido que mover su “fusil” a través de los años y apuntarle a otro “blanco” cada vez nuevo y diferente. Por ejemplo, cuando Rusia se encontraba en el cenit de su poder y el comunismo era visto como una amenaza latente en la escena mundial, escritores como Hal Lindsey(4) y varios más, identificaban a la extinta Unión Soviética como una de las principales potencias que amenazaban con invadir al estado de Israel y desatar la guerra del Armagedón.
Pero con la caída de la “Cortina de Hierro” y la desintegración del sistema Comunista, estos mismos autores continuaron escribiendo sobre el mismo tema pero ahora enfocándose en nuevas “amenazas”. Una de las nuevas amenazas que captaron la atención de los “expertos” en profecía bíblica, fue el país de Irak y su antiguo dictador, Saddam Hussein. Charles H. Dyer escribió un libro titulado “¡Babilonia Renace!” (Tyndale, 1991), en el cual plantea la tesis de que Saddam Hussein era un candidato favorito para ser el “Anticristo” y cuyos planes ambiciosos eran entre otros, la invasión a Israel y tomar cautivo al pueblo judío.
Con la derrota de Saddam, se vieron obligados también a cambiar de “enemigo”. Ahora varios autores se encuentran enfocados en el país de Irán como la posible amenaza y como el futuro invasor del pueblo judío. En toda esta odisea, ninguno de esos autores ha reconocido públicamente que ellos se equivocaron en sus afirmaciones y predicciones. Por el contrario, han continuado escribiendo sobre los mismos temas y publicando los mismos libros, pero ahora con nuevas modificaciones en su contenido, pero siempre adaptadas a los acontecimientos de actualidad.
Hal Lindsey es un claro ejemplo de esto. Se ha demostrado una y otra vez por autores muy competentes los errores en las presuposiciones escatológicas de Lindsey y aun así, él continúa vendiendo y promoviendo los mismos libros que predicen los eventos que sucederían en un futuro inmediato y que no sucedieron.(5) Tal parece que a los creyentes evangélicos o no les importa la verdad o se les olvida muy pronto lo que leen. Ese es el peligro de leer la Biblia ajustándola a los eventos noticiosos de actualidad y a los titulares más sobresalientes de los populares periódicos y diarios.
Aunque la escatología no es un área en donde los creyentes evangélicos nos tratemos los unos a los otros como “herejes” por no estar de acuerdo en ciertas interpretaciones, de todas maneras, es motivo de preocupación los resultados que pueden desprenderse de una interpretación descuidada y superficial del material escatológico. Esto se ha comprobado una y otra vez a lo largo de la historia de la iglesia. Desde el primer siglo, se han registrado las fechas que muchos han establecido para la venida de Cristo. Todo esto ha sido motivo de escándalos y ha sido también una muestra de las desastrosas consecuencias que traen consigo las interpretaciones extremistas y sin fundamento bíblico.(6)
Las peculiares interpretaciones del Dispensacionalismo han logrado establecer en las mentes de los creyentes un patrón de interpretación escatológica que lo aceptan como verdadero y fiel a las Escrituras sin ningún cuestionamiento. Deseo mencionar y explicar brevemente 4 de los principales distintivos del sistema Dispensacional de la siguiente manera:
1) Existen dos distintos cuerpos de creyentes: los santos del A. T. y la iglesia
2) Dios tiene dos programas distintos: uno para Israel y otro para la iglesia
3) Israel es el reloj de Dios y el regulador de los eventos proféticos.
4) El rapto de la iglesia debe ocurrir antes de los 7 años de tribulación (en esto, la mayoría de Dispensacionalistas se dividen en tres áreas: los pre-tribulacionistas, los mid-tribulacionistas y los post-tribulacionistas).
En primer lugar, la enseñanza de la Biblia deja muy en claro que no son dos pueblos, sino uno y que no existen dos planes, sino solo uno:
11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.
12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;
18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (Efesios 2:11-19).
De acuerdo con estas palabras del apóstol Pablo, podemos ver por lo menos cinco características de lo que los gentiles éramos sin Cristo y de lo que somos ahora que estamos en Cristo:
1) Estábamos separados de Cristo
2) Estábamos alejados de la ciudadanía de Israel
3) Éramos ajenos a los pactos de la promesa
4) Estábamos sin esperanza
5) Estábamos sin Dios en el mundo
Pablo pasa a explicar cual es nuestra posición ahora de todos los gentiles creyentes:
1) Estamos en Cristo (por medio de su sangre)
2) Pertenecemos a la ciudadanía de Israel (también somos Israelitas)
3) Somos herederos de los pactos de la promesa (somos conciudadanos de los santos)
4) Tenemos esperanza (solo por medio de Cristo)
5) Ahora estamos con Dios en el mundo (somos miembros de la familia de Dios)(7).
Pablo muestra que no son dos grupos distintos de creyentes, sino solo uno, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Los que no éramos parte del pueblo de Israel, ahora somos parte de ese pueblo por medio de Cristo. Y ese privilegio nos hace ser herederos de Dios y coherederos con Cristo.
16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.
27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Galatas 3:16,27-29).