VIMOS SU GLORIA
JUAN 1:14 (Lea Juan 1:1-14)
(Juan 1:14) "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."

Por Milton W. Howard, Pastor

El apóstol Juan compara Cristo a lo que es la gloria mas grande de Israel. La palabra Habitar significa que Él tabernaculó entre nosotros. Allí en el Tabernáculo del Antiguo Testamento vimos Su gloria. La gloria mas grande para Israel fue que Díos tabernaculó en medio de Israel. Ellos tenían Díos en medio de ellos. El Tabernáculo era como una tienda de campaña al cual fueron cuando querían comunión con Díos. Fue allí donde

Díos escogió acercarse con Su pueblo. Aquí se juntaron por medio del sacrificio. Aquí es donde la reconciliación fue hecha entre ellos.

La Bíblia nos enseña que el cuerpo de Cristo era el Tabernáculo de Diós, y es en Cristo que Diós se acerca a nosotros, y en Cristo que nostros podemos acercarnos a Diós. Israel fue al Tabernáculo de Diós si querían adorar. Nosotros venimos a Cristo si queremos adorar a Diós. Es aquí que el Israelita se sintió paz entre Diós y su alma. Y nosotros, habiendo sido lavado en la sangre preciosa de Cristo, tenemos acceso a Diós con libertad y confianza por medio de Cristo Jesús, quien es nuestro Tabernáculo y el Tabernáculo de Diós entre los hombres.

La gloria mas grande del Tabernáculo fue el Lugar Santísimo. Fue allí donde se encontraba el Arca del Pacto, con su tapa de madera cubierta con oro, llamada el Propiciatorio. Cubriendo el propiciatorio habían dos Querubines cuyas alas se tocaron, y abajo de sus alas había una Luz. Esta luz representaba la presencia de Diós. En la noche fue vista como pilar de fuego, y por día como una gran nube.

(Éxodo 12:22) "Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel."

Nuestro texto nos dice que el Señor Jesucristo era el Tabernáculo de Diós, y nosotros vimos su glorio, como del unigénito del Padre. "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad."

Pero Juan añade algo mas, que Él está lleno de gracia y de verdad. El Antiguo Testamento fue lleno de Ley en vez de gracia. En ello habían ritos y ceremonias, que eran figuras de aquella gracia, pero en aquellos sacrificios repetidos había una constante memoria de pecado, y una persona debía obedecer primeramente la Ley de Diós antes de tener acceso al Tabernáculo. Pero Cristo está lleno de gracia, favor inmerecido. Está atesorado en Él. El Tabernáculo no estaba lleno de verdad, sino imagen, sombra, simbólicas, y figuras. Pero Cristo está lleno de sustancia. Él no es la figura sino la realidad. Él no es la sombra, sino la sustancia. Y nosotros vimos Su gloria, la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

[1]. LOS QUE VIERON SU GLORIA. "Nosotros vimos su gloria."

Los nosotros son un pueblo elegido. La Bíblia dice, "Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad." Vino a los Suyos, pero los Suyos no le reconocieron, pero los que Le recibieron son descritos come aquellos que no "son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Diós." Los elegidos en el día de Cristo fueron un remanente pequeño, pero había remanente. Habían algunos quienes creyeron en Cristo, quienes recibieron a Cristo. Primero leemos de 12, duespues de 70, y despues leemos de 3000. Mas despues leemos de muchos otros quienes fueron añadidos a la iglesia, de los que debían de ser salvos. Pero en Su día pocos seguían a Cristo. Y de los que Le seguían es dicho, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. La verdad tiene manera de separar de la iglesia los de pura boca y reducirlos a los que siguen al Cordero por dondequiera que va.

Los nosotros son un pueblo llamado. Nosotros leemos de su llamada especial. De Juan leemos que Jesús anduvo a lado del mar y "vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron." Puede distinguir los llamados de Cristo, porque dejan todo para seguirle. Él los llama como el pastor llama a sus ovejas y oyen su voz y le siguen.

Los nosotros son un pueblo iluminado. La gloria de Cristo no es vista por todo el mundo. Los príncipes del día no Le conocieron. Los sacerdotes que ustudiaron la Ley no Le vieron.

Muchos que esperaron Su venida al mundo no Le conocieron cuando vino. No todos vieron la estrella en el oriente. Los angeles no hablaron a todos, sino a los pastores. No todos los ojos ciegos fueron abiertos. El Evangelio no fue predicado a todos. Todos los muertos no fueron resucitados. No todos vieron su gloria en los señales y milagros. Nuestro Señor dijo a Pedro, "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos." Los que vieron Su gloria fueron objetos de la gracia soberana, y son llamados eficazmente por el Espíritu Santo de Diós. Y es lo mismo en hoy día. Los unícos que creen en Cristo son Sus ovejas. "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere." ¿Ha visto Su gloria?

De los grandes hombres en la sociedad, pocos han visto Su gloria. Ellos encuentran gloria en este mundo. De los sabios, pocos han visto la gloria de Cristo. Ellos encuentran gloria en la filosofía y la naturaleza. Pero los Suyos, los nosotros, ven la gloria de Cristo.

[2]. NUESTRO GRAN PRIVILEGIO. "Vemos su gloria."

No oímos de ella, no leemos de ella, ni lo escuchamos hablado por otros, sino VEMOS. Su gloria agarra nuestra atención y no nos deja ir. Nosotros deseamos ver mas de Su gloria.

Algunos piensan que al tocar Su cuerpo serán benditos. Algunos piensan que al oír Su voz serán benditios. Otros piensan que los benditos son aquellos que tendrán un pedazo de Su ropa. Pero los bendecidos son aquellos que ven Su gloria. Fue coundo el Espíritu vino en el día de Pentecostés, que aquellos comenzaron a conocer a Cristo, y entender lo que Él les había dicho. No podemos ver su gloria hasta que el Espíritu Santo de Diós lo revela a nosotros. Hasta aquel entonces será solament tocar, oir, y tener. ¿Ha visto su gloria?

¿Cómo podemos ver Su gloria? Solamente por la fe. Nunca la veremos con estos ojos. La fe solamente puede ver Aquel quien vivió y murió por nosotros, y ver gloria en Su vergüenza, honor en Su desgracia, riquezas en Su pobreza, fuerza en Su debilidad, victoria en Su conflicto, y vida en Su muerte.

[3]. LO QUE VEMOS. "Vemos Su gloria."

La vemos en Su eternalidad. Le vemos como la eterna Palabra, el Hijo del Padre, con el Padre antes de la fundación de este mundo, el Amado de Su Padre. Le vemos pesando las nubes, midiendo la profundidad de los océanos. Le vemos haciendo todas las cosas según Su sabiduria y propósito, porque "sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Le vemos como el único Diós, sentado sobre el Trono de Su Padre, el mismo Diós del mismo Diós. "De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén."

La vemos en Su nacimiento y crecimiento. Le hemos visto como hombre, hueso de nuestro hueso, carne de nuestra carne, hombre en todas formas, sino sin pecado.

La vemos en Su ministerio, Su misión. Le hemos visto como El cordero de Diós que quita el pecado del mundo.

La vemos en su muerte. Hemos visto a Su gloria en la gran obra de redención, "haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."

La vemos en Su continuación hasta el fin. No cesó hasta que Él dijo, "Consumado es." "Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu," pero no hasta había terminado la obra que el Padre le había dado.

La vemos cuando ascendió al cielo.

La vemos en Su exaltación para sentar se a la diestra de Diós. Este es cuando Juan clamó, "¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!"

La vemos en Su mediación por su pueblo.

La vemos en Su segunda venida cuando viene para juzgar este mundo en aquel gran juicio. Ante Él se doblará "toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre."

¿Ha visto Su gloria?