¿QUIERE USTED IR AL CIELO?

De Grace Chapel Ministries

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Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Apocalipsis 21:3

Un maestro de la escuela dominical preguntó una vez a su clase la pregunta "¿Quien quiere ir al cielo?” Cada mano en el cuarto instantáneamente fue levantada menos de uno chico pequeño. Después que la clase terminó, el maestro lo llamó aparte y le dijo, "Hijo, ¿no quieres ir al cielo cuando mueras?” El chico pequeño dijo, "De seguro que sí". El maestro preguntó otra vez, "Bueno, ¿por qué no levantó usted la mano cuando hice la pregunta la primera vez?” El chico pequeño contestó con la franqueza infantil, "Oh, pensé que usted estaba para llevarse a algunos en este momento”. Ahora, esta es una historia humorística que ilustra el punto que la mayoría de la gente desea de ir al cielo para escapar el infierno.

El concepto más común que las personas tienen es que el cielo es un lugar de beatitud eterna donde todos sus deseos y sueños que tuvieron en esta vida serán cumplidos. Ese lugar es contrastado con el lugar llamado el infierno que es solo contrario y es un lugar de tormento y destrucción eternos. Muchos predicadores piensan que pintando el infierno caliente y el cielo atractivo ellos pueden persuadir de algún modo a los hombres naturales de escoger un destino sobre el otro. Uno no tiene que ser un ingeniero astronáutico para ver que es la mejor elección. Pero ¿es eso realmente la imagen que las Escritura pinta del lugar eterno de la morada de los hijos de DIOS? ¿Hay algo en cielo que apelaría al hombre natural? ¿Tiene el hombre el poder de entrar al cielo de su propia elección?  

El SEÑOR JESUCRISTO entró al mundo para comprar a SU pueblo que por naturaleza están muertos en delitos y pecado. En obtener la redención eterna de ellos, ÉL aseguró para ellos el don de la vida eterna. En Su propio tiempo y propósito, DIOS les da vida a (es decir; hacer vivir) ellos y los llama a él mismo en el evangelio de JESUCRISTO. Así el don de la vida eterna es concedido sobre ellos por ningún mérito ni acción de sí mismos sino debido totalmente a la misericordia y la gracia de DIOS. Sus mentes y voluntad son cambiadas por SU poder y ÉL los hace deleitarse en SU presencia. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo a vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre” (Gálatas 4:6) Ellos vivirán para siempre porque les han sido dados esta vida eterna. El SEÑOR dijo que ÉL ha preparado un lugar para ellos y volverá para llevarlos a ese lugar. “Y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17) Esto será su felicidad eterna.

Un hombre que no ha sido regenerado encontraría nada más que miseria allí. Los hijos de DIOS lo aman, así que ellos encontrarán contentamiento en donde ÉL está, pero los que no lo aman nunca podrían ser felices en tal condición. Un hombre que odia el camino de DIOS y no ama al pueblo de DIOS estaría en un tormento total de habitar con ellos a través de las edades venideras. La perspectiva de la destrucción eterna en el lago de fuego es un intimidar de seguro, pero los hombres no regenerados nunca podrían disfrutar de estar en la presencia de DIOS para siempre.  

Hay una equivocación común entre muchos que después de la muerte las mentes de los hombres experimentarán de algún modo una transformación. Los cuerpos de los redimidos verdaderamente serán cambiados según las Escrituras (ve 1 Corintios 15:51-57; Filipenses 3:21) pero no hay indicación que los deseos y predisposición de un hombre serán cambiados. Si un hombre muere con el amor para DIOS y SU camino, entonces él despertará en el día de la resurrección con la misma mente. (Vea 1 Corintios 2:15) Si un hombre no tiene tiempo para las cosas espirituales y ningún hambre y sed para la justicia, entonces cuando él muera, él será introducido al juicio en ese mismo estado de ánimo. Entonces no hay nada en el cielo que remotamente lo interesará porque él evidentemente no fue interesado en estas cosas mientras él estaba vivo.  

Algunos piensan que los hombres pueden escoger ir al cielo en cualquier momento que ellos se preparan. Lo cierto es que sólo DIOS puede cambiar el corazón de un hombre para darle cualquier tipo de deseo para ese domicilio. El temor natural de la muerte y el juicio que es escrito (más o menos profundamente en algunos que en otros) en los corazones de los hombres puede ser batido a veces hasta para hacer a esos mismos hombres temerosos del infierno. Pero esos temores pronto bajan mientras un hombre sigue su vida cotidiana y no tienen hambre y sed para la presencia de DIOS en JESUCRISTO. Millones han hecho "decisiones" bajo tales condiciones mas los corazones no han sido cambiados. Ellos morirán en sus pecados aún como otros.  

El SEÑOR JESUCRISTO ha ido a preparar un lugar para SU pueblo. ÉL está actualmente en el proceso de prepararlos para ese lugar habiendo enviado SU ESPÍRITU al mundo para ser el consolador y guía a toda verdad de ellos. Este ESPÍRITU les testifica de la gloria y suficiencia de la obra redentora que ÉL ha hecho en el beneficio de ellos. ÉL actualmente los está trayéndolos a Él mismo y les da el sello de su herencia. Ellos se regocijan en las buenas nuevas del evangelio y desean andar en SUS pasos y ser conformados a SU imagen. Ellos vivirán para siempre.  

mam