¿Qué
Es La
Han sido muchas las veces que he estado
sentado en mi celda pensando en
la libertad física; una vida sin rejas y puertas cerradas con
llave, en la que
eres libre para vivir tu vida como tu ves conveniente, y no
según lo que te
imponen las autoridades de la cárcel. Yo diría que todos
los presos anhelan ser
libres y salir de la cárcel: estar lejos de esos muros que los
mantienen
encerrados.
LAS CADENAS DEL
PECADO
¿De qué estoy
hablando? Pues, estoy hablando de las cadenas que tienen
atados a todos los seres humanos: las cadenas del pecado. En la Biblia,
en 2
Timoteo 2:24-26, el apóstol Pablo nos dice que el espera que
Dios les dé
arrepentimiento a los que se oponen al evangelio de Cristo (es decir:
todas las
personas no convertidas), para que "volviendo
en sí, escapen de llazo del
diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad."
Es de
estas cadenas de las que estoy hablando. Según la Biblia, cada
ser humano está
en una cárcel. Esta carcel nos mantiene cautivos no con muros y
rejas físicos,
sino con los deseos pecaminosos que nos dominan.
Cuando Jesús vino a este mundo, vino para liberar a
La libertad que Cristo da es verdadera
libertad, y la pueden tener todos
aquellos que se arrepienten de su pecado (y esto quiere decir no
sólo sentir
haber pecado, sino también volverse del pecado para servir a
Cristo), y que
confían en la obra que Cristo hizo en la cruz para salvar a los
pecadores. Haz
eso, y Cristo te dará libertad de las cadenas del pecado, y de
su consecuencia:
el infierno. Esa libertad fue comprada por el sacrificio de Jesucristo
en la
cruz: "Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo
aún
pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más,
habiendo sido ahora
justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio
de él" (Romanos 5:8,9).
DOS CARCELES
Los que estamos en la cárcel
físicamente estamos, de hecho, en dos cárceles: la una
física, y la otra espiritual, pero es el pecado la causa de las
dos. Sin imbargo, la cárcel física no nos impide escapar
de nuestra cárcel espiritual. A Cristo no le mantienen fuera ni
los muros ni las rejas de ninguna cárcel. Jesús te
perdonará y te salvará allí en tu celda tan pronto
como perdonará y salvará a cualquier persona en su propia
casa. No importa lo que hayas hecho ni cuánto tiempo dure tu
cadena. Dios dice: "aunque vuestros pecados sean como la grana, como la
nieve serán
emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca
lana
quedarán" (Isaías 1:18).
Puede ser que mi
cuerpo en la carcel esté,
Pero mi alma la ha liberlado el Señor.
...
(El
autor de este follelo está cumpliendo cadena perpetua en la
cárcel de
Maghaberry, en Irlanda del Norte.)
2603 W. Wright St.
Pensacola, FI. 32505
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