VIDA GRACIA SOBERANA
Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar
NOTA: Aunque
usaré artículos de varios autores, esto no
quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito.
Pero
después de haberlos leído, creo que algún
beneficio puede ser derivado
de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.
MI PROPÓSITO
En continuar este serie de artículos con respecto
a MI PROPÓSITO, el mes
pasado nos referimos a lo que quiere decir que es ser Revivido. A este
tiempo,
queremos ver lo que es ser Renovado. Ahora, como lo dije antes, muchos
igualan
de ser Revivido, Renovado, Restaurado, y Reformado, quiere significar
la misma
cosa en tanto que el Avivamiento es interesado. Aunque puede ser verdad
en
algún respeto, todavía creo que estas cuatro cosas
actualmente acontecen en la vida
de un individuo en experienciar el Avivamiento Verdadero. Para que uno
sea
Renovado, Restaurado, y Reformado, primero tiene que ser Revivido. De
otra
manera, no habrá una Avivamiento total.
Otra vez, permite de utilizar como ilustración una
planta de fruta o de
flores. ¿Qué les acontece por falta de agua y de
nutrición? Se comienzan a
marchitar y a perder cualquier fruto o flores que tienen, lo cual es
una seña
de perder su Vida. Pero supla los elementos necesarios, y la planta
comenzará a
Revivir. Port supuesto, esto es lo que acontece a los cristianos
quienes se han
recaído al pecado y ya no manifiestan la Vida de Cristo
Jesús en sus vidas, es
a saber, se están muriendo espiritualmente. Pero luego Dios de
Su “gracia
soberana” los revive de modo que
otra
vez producíran el fruto y las flores de la gracia de Dios; o
como dice Galatás
5:25: “Si
vivimos en el Espíritu, andemos también en el
Espíritu”, lo cual
se verá como una Renovación en sus vidas.
Primero, vamos a ver lo que
quiere decir “renovar: Según a Webster, una de las
definiciones es ‘De renovar;
de restaurar a un estado anterior, o a un estado bueno, después
de una decaída
o depravación; de reedificar; de reparar.’ La palabra
Hebrea quiere decir ‘en
ser nuevo; causativamente de reedificar’”; y en el Griego,
uno de los
significados es ‘de renovar’. Entonces, podemos ver que en
ser renovado es de
renovar aquello que había existido, pero ahora se ha
decaído o perdido. La
planta que se está muriendo pierde sus flores y fruta, pero una
vez que es
revivida, otra vez es renovada para producir las flores y la fruta.
Así el
cristiano que se ha resbalado atrás, quien se está
“marchitando” por causa del
pecado, está en un estado de muerte, y pierde sus ‘flores
y fruto espiritual’. Pero
una vez Revivido, son Renovados.
No nos vamos engañar a nosotros
mismos: El pecado en la vida del cristiano sólo trae la muerte y
el decaimiento
espiritual. Note: “La paga del pecado es
muerte; La intención de la carne es
muerte; Porque si viviereis conforme
á la carne, moriréis” (Romanos 6:23; 8:6,13); “Porque el que siembra para su carne, de la carne
segará corrupción” (Gálatas
6:8); “Y el pecado, siendo cumplido,
engendra muerte” (Santiago 1:15). Entonces, resulta que
debido al pecado en
el cristiano recaído, TODO lo que manifestaba la Vida de
Jesucristo y el fruto
del Espíritu, lo cual son las ‘flores y el fruto
espiritual’ del cristiano, se
decaen y se mueren. La única esperanza es que Dios de Su gracia
se agrade de
Revivir el reincidente para traerlo atrás a ese estado anterior
en el cual viva
en, y para, el Señor Jesucristo en toda Su belleza y fragancia.
Secundariamente, ¿a qué clase de
Renovación nos estamos referiendo? ¿Es simplemente
sólo de hacerse uno más
religioso, o de ír más frecuentemente a la iglesia, o
quizas de evitar ciertos
vicios, tales como el fumar, el beber, el baile, o de ír a las
películas, etc.,
etc. Para muchos esto podría ser una Renovación, pero
considere las siguientes
Escrituras. David dice: “Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio; Y renueva un
espíritu recto dentro de mí” (Salmo
51:10); “Vuélvenos, oh Jehová,
á ti, y
nos volveremos: Renueva
nuestros días como al principio” (Lamentaciones
5:21). Luego el apóstol Pablo exhorta al cristiano: “Mas
reformaos por la
renovación de vuestro entendimiento” (Romanos
12:2); “Aunque este nuestro hombre
exterior se va desgastando, el interior
empero se renueva de día en día” (2
Corintios 4:16); “Y á renovarnos
en el espíritu de vuestra mente” (Efesios
4:23). Creo que estas Escrituras nos enseñan que clase de
Renovación debemos de
buscar – ¡Es una Renovación Espiritual!
Así que, terceramente, vamos
ahora considerar a lo menos tres cosas de estas Escrituras que
serían Renovadas
en nosotros depués que
somos Revividos, las cuales pueden ser aplicadas en una manera
práctica:
La primera tiene que ver con nuestro
pensar. 1 Corintios 2:16 dice que los cristianos “tenemos
la mente de Cristo”. Entonces, eso quiere decir que
cualquier cosa que tiene que ver con Su mente determinará como
pensamos. Antes
de la reincidencia, el cristiano avivado piensa como Cristo piensa. Eso
es
normal; porque un cristiano avivado es uno quien está lleno del
Espirítu Santo.
Pero una vez que el cristiano comienza a recaerse, también
cambia su pensar. Él
se retrocede a los pensamientos pecaminosos, carnales, y mundanos. Se
puede
decir que ahora “no hay Dios en todos sus
pensamientos” (Salmo 10:4); o como dice Isaías 59:7: “Sus pensamientos, pensamientos de iniquidad”.
No puede ser de otra
manera porque ahora “andan por camino no
bueno, en pos de sus pensamientos” (65:2). Pero cuando el
reincidente es
Revivido, su mente es Renovada de modo que es de “la
intención del espíritu” (Romanos 8:6), lo cual
es lo que
debemos de ser en Cristo Jesús. Así que, ahora el
cristiano Revivido, quien ha
sido Renovado en su pensar, tendrá pensamientos que son santos,
puros,
celestiales, y etc. En otras palabras, su pensar es conformado a “la mente de Cristo”.
La segunda cosa que ahora queremos
considerer tiene que ver con nuestros deseos. El cristiano lleno del
Espíritu verdaderamente
puede decir con el Salmista: “¿A quién
tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”
(73:25). También,
el cristiano quien ha sido Renovado además puede decir con toda
verdad: “Á tu nombre y á tu memoria es
el deseo del
alma. Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare
el
espíritu en medio de mí, madrugaré á
buscarte” (Isaías 26:8,9). Pero una
vez entra el pecado y comienza la reincidencia, los deseos de ese
cristiano
también cambian. En un estado recaído, el cristiano ya no
más desea la
presencia, el compañerismo, la voluntad, o cualquier cosa que
tienen que ver
con el Señor Jesús. Peor de todo, ¡el reincidente
no tiene ningún deseo por el
Señor mismo! Puedes decir que todo lo que ahora quiere hacer el
reincidente es “la voluntad de la carne y de los
pensamientos” (Efesios 2:3); porque, ¿qué es la
reincidencia sino de andar
otra vez en el pecado y en desobediencia a Dios? Pero siendo Revivido,
los
deseos del cristiano recaído otra vez serán Renovados de
modo que ahora desea
en buscar el rostro del Señor, y de acercarse a Él, y de
andar con Él en todas
las cosas que no solo le agradan, pero tambíen le glorifican.
Ahora, la tercera cosa que es Renovada es nuestro
Amor por el Señor mismo. Cuando primero somos convertidos y
experienciamos la
Gracia de Dios en nuestra salvación, una cosa que resalta es Su
gran amor con
que nos trae a Él (Efesios 2:4 – “Por
su
mucho amor con que nos amó”; Oseas 11:4 – “Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de
amor”). El resulto de
esto es como 1 Juan 4:19 nos dice: “Nosotros
le amamos á él, porque él nos amó
primero”. Aunque es cierto que el
creyente puede experienciar por lo que pasó el apóstol
Pedro cuando el Señor
Jesus le preguntó que si lo amaba (Juan 21:15-18), no obstante,
el verdadero
cristiano puede decir que le ama verdaderamente. Pero una vez comienzan
a
recaér, el Señor puede quejarse en verdad “que
han dejado su primer amor” (Apocalipsis 2:4). En hecho,
literalmente quiere
decir que el cristiano recaído, quizas no en tantas palabras
sino en lo
resfriado de su amor, le dicen al Señor que se vaya porque ya no
lo quieren
amar. ¡Eso es lo que hace la reincidencia! Pero deja que la
Gracia de Dios
venga con un Revivamiento poderoso, y el corazón endurecido por
el pecado (Hebreos
3:13) será quebrantado y hecho contrito, y será
traído a Él quien “(le) amó, y
se entregó á sí mismo por (él)”
(Gálatas 2:20). Ahora, su amor por el Señor Jesús
será Renovado al ser traídos
al arrepentimiento “y convertíos á
Jehová”, le dicen, “Quita toda
iniquidad, y acepta el bien,” con Él prometiendo: “Yo medicinaré su rebelión,
amarélos de voluntad: porque mi furor se
apartó de ellos” (Oseas 14:2,4). Oh,
¡qué grande amor para Renovar mi
propio amor por el Señor!
Así que sí, ¡qué más
grande
prueba de ser Revivido puede haber que en tener mi Pensar, mis Deseos,
y mi
Amor por el Señor Jesucristo en ser Renovados de modo que ahora
‘las flores y
el fruto espiritual’ de la Vida de Cristo serán
manifestados otra vez en mi
propia vida! Oh, ¡qué el Señor le agrade de
derramar sobre nosotros las
riquezas de Su gracia y alimentarnos con Su Palabra, y guardarnos con
Su poder
para no “marchitarnos” otra vez! “Vuélvenos,
oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva
nuestros días como al principio” (Lamentaciones 5:21). Amén.
EL
CRISTIANO RECAÍDO
“De sus
caminos será harto el apartado (recaído) de razón (corazón)”
(Proverbios 14:14).
Es
muy importante para el cristiano que entienda que aunque han nacido de
nuevo y
que el Espíritu Santo mora en ellos, y que les ha sido dado un
nuevo corazón y
un nuevo espíritu, todavía tienen la misma naturaleza
pecaminosa con la cual
nacieron. En ningún lugar de las Escrituras es enseñado
que el creyente en
Jesucristo ha tenido su naturaleza pecaminosa erradicado de ellos. En
hecho, en
que todavía podemos pecar como cristianos prueba que
todavía somos capaces á, y
muchas veces hemos de, pecar. El apóstol Pablo hace esto muy
claro en Romanos
capítulo 7: “Porque lo que hago, no lo
entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago.
Y si lo
que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya
no obro
aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en
mí (es á saber, en mi
carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no
lo alcanzo.
Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero,
éste hago. Y si
hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en
mí” (vv.15-20).
Habiendo
dicho esto, al mismo tiempo no quiere decir que el cristiano tiene la
libertad,
o la licencia, para seguír pecando, o vivir una vida de pecado.
Acuérdanse, que
Jesús “salvará á su pueblo de
sus
pecados” (Mateo 1:21), y, ¡no EN sus pecados!
Además, el apóstol Pablo
pregunta: “¿Perseveraremos en pecado para
que la gracia crezca?” La respuesta es: “En
ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado,
¿cómo viviremos aún en
él?”; y más adelante
añade: “Porque el pecado no se
enseñoreará de
vosotros” (Romanos 6:1,2,14). En este capítulo, Pablo
enseña en particular
que debido a la unión del creyente con Cristo en Su muerte, y
sepultura, y
resurrección, el poder del pecado ha sido quebrantado; y por lo
tanto, ya no
tiene derecho para reinar sobre ellos; y esto por la gracia de Dios.
Cuando el
cristiano vive de acuerdo con estas verdades maravillosas, entonces
¡uno puede
decir que tales personas están en un estado continuo de
Avivamiento! ¿Por qué?
Porque ahora están como si “de cierto
están muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo
Jesús Señor nuestro”
(v.11).
Pero
oh, triste decirlo, ¡qué sí nos recaémos al
pecado, y a la desobediencia, y a
la carnalidad, y a la vanidad mundana! Como pueden ver, nuestro texto
verdaderamente describe que acontece cuando nos resbalamos
atrás: ““De sus caminos será
harto el apartado (recaído) de razón (corazón)” (Proverbios 14:14). Es imposible para que un
cristiano recaído
viva y ande, no solo como Cristo, pero con Cristo. El reincidente,
aunque
profesando de ser cristiano, vive una vida que es una
contradicción, y aún
hipócrita, a la Vida del Señor Jesucristo. Así
que, vamos a ver a nuestro texto
para ver porque así es.
Primero, es una
problema del ‘corazón’, dice. El cristiano tiene una
responsabilidad que “sobre toda cosa guardada guarda(r) (proteger) su
corazón; Porque de él mana la vida” (Proverbios
4:14). En otra
palabras, el cristiano tiene que proteger su corazón, como el
guarda que guarda
una prision. De otra manera, por causa de la naturaleza pecaminosa que
todavía
tenemos aún como cristianos verdaderos, si somos negligentes en
guardar
nuestros corazones, de él “exitará” todo lo
que es pecaminoso. Acuérdanse, que
la naturaleza pecaminosa que tenemos todavía tiene un
corazón que es “engañoso...más
que todas las cosas, y
perverso” (Jeremías 17:9), y “de
dentro, del corazón de los hombres, salen los malos
pensamientos, los
adulterios, las fornicaciones, los homicidios, Los hurtos, las
avaricias, las
maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las
injurias, la
soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21,22).
Otra
cosa que noté es que en vez de decir que “el
apartado (recaído) en su, o del
“de razón (corazón)”
simplemente dice “de razón” (corazón).
Entonces, esto me dice que el cristiano reincidente no puede separar el corazón pecaminoso
que tiene de su propia culpabilidad. Aunque el apóstol Pablo
dice que las cosas
que no quiere hacer, es a saber, en pecar, las hace por causa del
pecado que
mora en él, todavía note el pronombre personal
“Yo”. En otras palabras, aunque
él reconoce que él peca porque no hay nada bueno en su
naturaleza pecaminosa,
todavía él confiesa que él es quien peca.
Así que el recaído no puede simplemente culpar su naturaleza
pecaminosa por la razón que él se halla en un estado
recaído, sino que él es
culpable por ello, ya que él no “guardó
su corazón con toda diligencia” (KJV). Lo podemos
poner de otra manera: El
cristiano tiene una inclinación natural al pecado por causa del
pecado que mora
en él, como Jehová mismo dice: “Está
mi
pueblo adherido á la rebelión contra mí”
(Oseas 11:7), así que al momento
que hace “caso de la carne en sus deseos”,
ya está recayendo (ref. á Romanos 13:14). Su
corazón se ha volteado de Dios y
ha regresado para agradarse á sí mismo; ¡porque eso
es lo que es la
reincidencia!
Así
que, secundariamente, vemos
que el recaído “de sus caminos será
harto”.
Previamente dije que es imposible para un cristiano recaído que
viva y que
ande, no solo como Cristo, pero con Cristo; y aquí está
la razón: Está tan
lleno de sí mismo que de todo no tiene lugar para Cristo en su
corazón y vida.
Esto es obvio ya que ser lleno de cualquier cosa no puedes
añadir nada más. Un
cristiano recaído quien está “harto...de
sus caminos” no tiene lugar para los caminos de Dios; y en
hecho, no orará
como David: “Muéstrame, oh Jehová, tus
caminos; Enséñame tus sendas” (Salmo 25:4).
¿Se podrá decir de ellos como
dice Job: “Dicen pues á Dios: Apártate
de
nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos” (21:14)?
Oh, ¡qué
caminos tan malos é impíos con que están llenos
que se atreven de correr a Dios
de ellos! Tales son como aquellos “que dejan
las veredas derechas, por andar en caminos tenebrosos” (Proverbios
2:14); y
si el Dios de toda gracia no intervine de parte de ellos, oh, terrible,
terrible en verdad, ellos continuarán “rebeldes
por el camino de su corazón” (Isaías 57:17).
Pero
oh, ¡qué promesa tenemos de Aquél quien es “amador
de misericordia” (Miqueas 7:18) y quien es “perdonador”
(Salmo 86:5). Como le dijo a Su pueblo antigüo, Él le
dice a Su pueblo de hoy: “Visto he sus
caminos, y le sanaré” (Isaías 57:18); y en
Oseas 14:4 – “Yo medicinaré su
rebelión, amarélos de
voluntad: porque mi furor se apartó de ellos”.
Así que, apelando la Sangre
preciosa de nuestro bendito Redentor, el Señor Jesucristo, la
cual “nos limpia de todo pecado” (1 Juan
1:7), y Su justicia, la cual nos ha “hecho
justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21), “escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y
volvámonos a Jehová”
(Lamentaciones 3:40). Sí, clamamos a Dios como David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón:
Pruébame y reconoce mis
pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, y
guíame en el camino
eterno” (Salmo 139:23,24); y como lo hizo Jeremías: “Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos
volveremos: Renueva nuestros días
como al principio” (Lamentaciones 5:21). Amén.
LAS EVIDENCIAS
DE UNA CONDICIÓN RECAÍDA
De el libro Revival
Por Richard
Owen Roberts
Traducido por Lasaro Flores
Cristianos
recaídos son evidentes por dondequiera. Ellos están en
las
iglesias y afuera de las iglesias. Ellos están en los asientos y
en el púlpito.
Están en las juntas y fastidiados. Están en las
comisiones y enseñan en la
Escuela Dominical. Los reincidentes parecen ser más numerosos
que los rectos y
la influencia de ellos por todo el mundo es vastamente más
profunda. Mientras
no todos los reincidentes manifiestan los mismos rasgos, las evidencias
de la
condición de ellos no son dificultosos para precisar. Las
siguientes
características merecen nuestra atención seria.
1. Cuando la oración cesa
en ser una
parte vital de la vida de uno que profesa ser cristiano, la
reincidencia
está presente. Es chocante
de realizar que muchas iglesias no tienen
ninguna clase de juntas de oración públicas. Más
trastornante es el hecho que
muchos cristianos individuos no tienen tiempos sentados regulares de
oración
privada durante en la cual ellos solos comunican con Dios
¿Cómo puede una
persona ser ambos cristiano y no orar? De todo modo, no necesita la
oración
estár faltando enteramente de la vida de una persona para
prevalecer la
reincidencia. Cuando la oración viene a ser superficial y sin la
gravedad
moral, hay de más amplia evidencia de la reincidencia. Algunos
quienes recitan
sus oraciones cada día, nunca oran. La formulación de
pensamientos e idéas
religiosas, el vociar de palabras, la inclinación de la cabeza y
el cuerpo y la
repetición de frases, no en y de sí mismos constituyen la
oración verdadera. Si
el corazón no comunica seriamente con Dios, ninguna oracion
genuina está
presente. La mera repetición de oraciones escritas, no importa
que bellamente
construídas o parecer sinceras, no garantizan la oración
genuina. Cuando el
corazón del hombre y el corazón de Dios se encuentran en
comunión, allí está la
oración. La falta de la oración y la mera formalidad de
decir oraciones son
marcas evidentes de una condición recaída.
2. Cuando cesa
la búsqueda por la verdad Bíblica y uno
crece contento con el conocimiento de las cosas
eternas ya adquiridas, no hay ninguna equivocación de
la presencia de la reincidencia. Casi todos
los recaídos demuestran un sentido de satisfacción con la
verdad ya en su posesión. Raramente son los recaídos
diligentes en sus estudios
de la Biblia. No se hallan ellos mismos en el agarre de una
pasión para minar
tesoros de la Palabra de Dios. Están contentos con las
peqüenas perlas de
sabiduría que sus madres colgaron alrededor de sus cuellos en
los días de su
niñez espiritual o con las joyas que el pastor mina por ellos.
No se encuentran
a sí mismos diariamente en el huerto del Señor arracando
flores fragantes y
raras. Están contentos con el marchitado ramillete de flores que
llevaron a su
bautismo. Si alguna nueva verdad Bíblica viene a ellos, tiene
que venir por los
esfuerzos de otros, y no de sí mismos. Esto no quiere decir que
los recaídos
nunca leen la Biblia. Muchos recaídos tienen hábitos de
devoción respetuosos establecidos
de mucho tiempo que nunca quiebran, pero mientras siguen leyendo las
palabras
de la Biblia, los recaídos están contentos con la verdad
de Dios en su
posesión.
3. Cuando el conocimiento Biblico
poseída o adquirida es tratado como hechos externos y no
aplicada internamente,
la reincidencia está presente. No
todo recaído ha totalmente abandonado la adquisición de
la verdad Biblica.
Algunos pastores bien recaídos aprenden nuevo conocimiento
Biblico
semanalmente. Es posible aprender nuevas cosas de las Sagradas
Escrituras sin
ningun beneficio al alma. Si la verdad Biblica no entra el
corazón y transforma
la vida, su adquisición es sin merito eterno. La Biblia fue
designada por Dios
no meramente para informarnos, sino para transformarnos. Si la verdad
Biblica
ya adquirida no es practicada, la acumulación de verdad
adicional no tiene, o
tiene poco, efecto. Algunos recaídos enseñan en la
Escuela Dominical cada
semana. Cuidadosamente preparan sus lecciones y consideran
diligentemente las
verdades que van a presentar. Comoquiera, si la contemplación y
la enseñanza de
ellos de la Palabra de Dios no se mueve de la área de la cabeza
de ellos al
reino de sus corazones, ninguna cantidad de estudio y enseñanza
adicional
cambiara sus caminos recaídos. En la misma manera, el
recaído se puede sentar
en una iglesia que predica la Biblia cada vez que las puertas
están abiertas.
Pueden atentivamente escuchar las palabras habladas y alabar el
predicador en
su discubrimiento de la verdad Biblica, pero si esa Palabra no corre
afuera el
Yo, su condición recaída solo se empeorará cada
vez que oye la Biblia
proclamada.
(Será continuado)
¿Qué
Clase de AVIVAMIENTO
Necesitamos?
por Andrew Murray
Traducido por
Lasaro Flores
¿Cómo ha de ser levantada
la iglesia a la vida abundante en Cristo, la cual la capacitará
para la obra
que Dios está poniendo delante de ella? Nada ayudará sino
un avivamiento, nada
menos que un tremendo avivamiento espiritual. Grandes crecientes de
energía
espirituales tienen que ser puestos en movimiento si esta obra ha de
ser
cumplida. Ahora, puede haber grandes diferencias en lo que entendemos
por
avivamiento. Muchos pensarán del trabajo de evangelistas como
Moody y Torrey.
Necesitamos un avivamiento más poderoso y diferente que estos
eran. En ellos el
objecto principal era la conversión de pecadores, é
incidentemente, el avivar
de los creyentes. Pero el avivamiento que necesitamos llama por un
solevantamiento más entero y profundo de la Iglesia. El defecto
grande de
aquellos avivamientos era que los conversos eran recibido a una iglesia
que no
estaba viviendo en el nivel alto de consagración y santidad, y
rápidamente se
hundían a la norma promedial de la vida ordinaria religiosa.
Aún los creyentes
quienes habían sido despertados por él, también
gradualmente regresaron a sus
vidas anteriores de un compañerismo nublado y de falta de poder
para testifcar
para Cristo.
El
avivamiento que necesitamos es
una avivamiento de santidad, en la cual la consagración de todo
el ser es para
el servicio de Cristo, y para que toda la vida entera sea contada
posible. Y
para esto será necesitado un nuevo estílo de predicar en
la cual las promesas
de Dios para morar en Su pueblo, y de santificarlos para Él
mismo, tomará un
lugar en la cual ellas no tienen ahora. Cuando el Señor
Jesús dió la promesa
del Espíritu Santo, Él habló de la
bendición del Nuevo Pacto que sería
experienciada – Dios morando en Su pueblo. “El que
me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará” (Juan
14:23). Así que también Pablo escribe: “Que
habite Cristo por la fe en vuestros
corazones…para que seáis llenos de toda la plenitud de
Dios” (Efesios
3:17,19). Con la Reformación, la verdad grande de la
justificación por la fe
fué restaurada a su lugar. Pero la otra verdad grande de la
santificación todavía
no ha tomado su lugar en la predicación y en la práctica
de la Iglesia, la cual
la Palabra de Dios demanda por ella. Es para esto que necesitamos un
avivamiento, y que el compañerismo con Ellos, y la
devoción a la voluntad y al
servicio de Ellos se pueda tomar posesión de nosotros para que
sea nuestro gozo
principal. Esto seró en verdad un avivamiento de santidad.
La comunidad Moravo (en Herrnhut) debe su nacimiento a un avivamiento
de
santidad. Estaban juntados un número de refugiados Bohemios, y
con ellos un número
de cristianos de diferentes sectas. No era de mucho tiempo que se
levantaron
las disputas, y Hernnhut vino a ser una escena de contención y
divisiones. Zinzendorf
sintió esto tan profundamente que fué a vivir entre
ellos. En el poder del Espíritu
de Dios prosperó en restaurar la orden y en unirlos en el poder
y devoción de
Jesucristo y en amor a uno a otro. Más de una vez tuvieron
manifestaciones
reparables de la presencia del Espíritu, y la vida entera de
ellos vino a ser
una de adoración y alabanza. Después de dos años
de haber tenido sus juntas de
compañerismo cada noche, fueron llevados a la
consagración del cuerpo entero al
servicio del reinoi de Cristo. Era en este avivamiento de santidad que
nació la
idea misionera Moravo. Cuando los visitó Juan Wesley, él
escribió: ‘Dios me ha
dado el deseo de mi corazón. Estoy con una iglesia cuya
conversasión es en
cielo, en quienes está la mente de Cristo, y quienes andan como
Él había
andado. Aquí encontré de continuo lo que buscaba –
pruebas vivientes del poder
de la fe, personas salvadas del pecado interior como del exterior, por
el amor
de Dios derramada en sus corazones. Yo era fortalecido y confortado
extremamente por la conversación de esta bella gente’.
¡Un avivamiento de santidad! ¿Qué era el grande
avivamiento evangelístico en
Inglaterra por medio de Whitefield y Wesley sino esto? Ellos juntos
habían sido miembros del
“Club Santo”. Con
todo su corazón entero habían buscado rescate de la culpa
del pecado, pero
también del poder del pecado. Cuando sus ojos fueron abiertos
para ver como la
fe puede reclamar al Cristo entero en toda plenitud, hallarón la
clave a la
predicación que es tan poderosamente eficaz para la
salvación de los hombres.
Lo que Juan Wesley hizo para el Metodismo, el General Booth, y su
discípulo,
hicieron para el Ejercito de Salvación. Mirando a la materia
sobre cual tenía
para trabajar, es admirable como, con su enseñanza del
corazón limpio y la
plena salvación, él pudo de inspirar a décimas de
miles con una devoción
verdadera a Cristo y para los perdidos. Puede haber grandes diferencias
de
doctrina, pero nadie puede estár ciego al sello que Dios ha
puesto sobre el
deseo intenso de predicar una plena salvación y una
consagración entera.
Un avivamiento de santidad es lo que necesitamos. Tal
predicación del derecho que
Cristo tiene sobre nosotros que nos llevará para vivir
enteramente para Él y Su
reino; tal apego de amor para Él que hará Su
compañerismo nuestro gozo más
alto; tal fe en Él librándonos del dominio del pecado de
que nos capacita para
obedecer Sus mandamientos; tal rendir al Espíritu Santo de ser
guiado por Él en
todo nuestro andar diario – estos serán algunos de los
elementos del
avivamiento de la santidad verdadera por la cual la Iglesia tiene que
aprender
de buscar como por la perla de gran precio.
Y, ¿cómo ha de ser hallado? Va costar mucha
oración. Va costar
más que eso – mucho
sacrificio de uno mismo y del mundo. Se necesitará un rendir a
Cristo Jesús
para seguirle como tan cercas que Dios nos puede llevar. Tenemos que
aprender
de mirar sobre una vida como la de Cristo, teniendo la misma mente que
había en
Él, como el objecto supremo de la vida diaria. Es sólo
cuando tal oración como
la de Roberto Murray McCheyne viene a ser nuestra, “Señor,
hazme tan santo como
un pecador perdonado puede ser”, y comienza ser ofrecido por un
número
creciente de ministros y creyentes, que la promesa del Nuevo Pacto
vendrá a ser
un asunto de experiencia.
UNA INVITACIÓN PARA
SALVACIÓN
Para que uno pueda experienciar Avivamiento, primero
necesitan tener Vida, de otro modo están “muertos
en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “ajenos
de la vida de Dios” (4:18). Si no has “naci(do)
otra vez” (Juan 3:3,7), entonces no tienes la Vida de
Cristo en ti según a 1 Juan 5:12 – “El
que
tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene
la
vida”. Si esto es verdad de ti, entonces no necesitas
Avivamiento sino la
Salvación para que tengas Vida.
Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer
en
Él; porque “este es el testimonio: Que
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”
(v.11). Al
momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan
5:24). ¿Es esto verdad de ti en
éste mismo momento?
Si no, entonces, “arrepentíos,
y creed al evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo
al Señor Jesucristo; porque Él sólo
murió en la Cruz para salvar a los pecadores y para darles
vida eterna. ¡La prueba de esto es que Él resucitó
de los muertos y está VIVO!
Por sólo la fe confía en Él para
tu
salvación, y “sed persuadido” que es sólo
por TODO DE GRACIA que Dios te salvará. Amén.
Estaré
enviando este periódico a tantos de los que pueda encontrar las
direcciones de
su “e-mail”. Todo aquel que lo reciba, por favor
déjame saberlo mediante mi
dirección de e-mail: lasaro@academicplanet.com,
o lasaro@netscape.com que lo
ha
recibido. Si prefiere de no recibir el periódico, déjame
saber para quitarlo de
la lista de correo. Muchas gracias.