VIDA GRACIA SOBERANA

Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar

Mayo 2005                                                                                                                           #3

Lasaro Flores ~ P.O. Box 298 ~ Boling, TX 77420

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NOTA: Aunque usaré artículos de varios autores, esto no quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito. Pero después de haberlos leído, creo que algún beneficio puede ser derivado de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.

MI PROPÓSITO

En continuar este serie de artículos con respecto a MI PROPÓSITO, el mes pasado nos referimos a lo que quiere decir que es ser Revivido. A este tiempo, queremos ver lo que es ser Renovado. Ahora, como lo dije antes, muchos igualan de ser Revivido, Renovado, Restaurado, y Reformado, quiere significar la misma cosa en tanto que el Avivamiento es interesado. Aunque puede ser verdad en algún respeto, todavía creo que estas cuatro cosas actualmente acontecen en la vida de un individuo en experienciar el Avivamiento Verdadero. Para que uno sea Renovado, Restaurado, y Reformado, primero tiene que ser Revivido. De otra manera, no habrá una Avivamiento total.

Otra vez, permite de utilizar como ilustración una planta de fruta o de flores. ¿Qué les acontece por falta de agua y de nutrición? Se comienzan a marchitar y a perder cualquier fruto o flores que tienen, lo cual es una seña de perder su Vida. Pero supla los elementos necesarios, y la planta comenzará a Revivir. Port supuesto, esto es lo que acontece a los cristianos quienes se han recaído al pecado y ya no manifiestan la Vida de Cristo Jesús en sus vidas, es a saber, se están muriendo espiritualmente. Pero luego Dios de Su “gracia soberana” los revive de modo  que otra vez producíran el fruto y las flores de la gracia de Dios; o como dice Galatás 5:25: Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu”, lo cual se verá como una Renovación en sus vidas.

Primero, vamos a ver lo que quiere decir “renovar: Según a Webster, una de las definiciones es ‘De renovar; de restaurar a un estado anterior, o a un estado bueno, después de una decaída o depravación; de reedificar; de reparar.’ La palabra Hebrea quiere decir ‘en ser nuevo; causativamente de reedificar’”; y en el Griego, uno de los significados es ‘de renovar’. Entonces, podemos ver que en ser renovado es de renovar aquello que había existido, pero ahora se ha decaído o perdido. La planta que se está muriendo pierde sus flores y fruta, pero una vez que es revivida, otra vez es renovada para producir las flores y la fruta. Así el cristiano que se ha resbalado atrás, quien se está “marchitando” por causa del pecado, está en un estado de muerte, y pierde sus ‘flores y fruto espiritual’. Pero una vez Revivido, son Renovados.

No nos vamos engañar a nosotros mismos: El pecado en la vida del cristiano sólo trae la muerte y el decaimiento espiritual. Note: “La paga del pecado es muerte; La intención de la carne es muerte; Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis” (Romanos 6:23; 8:6,13); “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” (Gálatas 6:8); “Y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte” (Santiago 1:15). Entonces, resulta que debido al pecado en el cristiano recaído, TODO lo que manifestaba la Vida de Jesucristo y el fruto del Espíritu, lo cual son las ‘flores y el fruto espiritual’ del cristiano, se decaen y se mueren. La única esperanza es que Dios de Su gracia se agrade de Revivir el reincidente para traerlo atrás a ese estado anterior en el cual viva en, y para, el Señor Jesucristo en toda Su belleza y fragancia.

Secundariamente, ¿a qué clase de Renovación nos estamos referiendo? ¿Es simplemente sólo de hacerse uno más religioso, o de ír más frecuentemente a la iglesia, o quizas de evitar ciertos vicios, tales como el fumar, el beber, el baile, o de ír a las películas, etc., etc. Para muchos esto podría ser una Renovación, pero considere las siguientes Escrituras. David dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí(Salmo 51:10); “Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio(Lamentaciones 5:21). Luego el apóstol Pablo exhorta al cristiano: “Mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento(Romanos 12:2); “Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16); “Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente (Efesios 4:23). Creo que estas Escrituras nos enseñan que clase de Renovación debemos de buscar – ¡Es una Renovación Espiritual!

Así que, terceramente, vamos ahora considerar a lo menos tres cosas de estas Escrituras que serían Renovadas en nosotros depués que somos Revividos, las cuales pueden ser aplicadas en una manera práctica:

La primera tiene que ver con nuestro pensar. 1 Corintios 2:16 dice que los cristianos “tenemos la mente de Cristo”. Entonces, eso quiere decir que cualquier cosa que tiene que ver con Su mente determinará como pensamos. Antes de la reincidencia, el cristiano avivado piensa como Cristo piensa. Eso es normal; porque un cristiano avivado es uno quien está lleno del Espirítu Santo. Pero una vez que el cristiano comienza a recaerse, también cambia su pensar. Él se retrocede a los pensamientos pecaminosos, carnales, y mundanos. Se puede decir que ahora “no hay Dios en todos sus pensamientos” (Salmo 10:4); o como dice Isaías 59:7: “Sus pensamientos, pensamientos de iniquidad”. No puede ser de otra manera porque ahora “andan por camino no bueno, en pos de sus pensamientos” (65:2). Pero cuando el reincidente es Revivido, su mente es Renovada de modo que es de “la intención del espíritu” (Romanos 8:6), lo cual es lo que debemos de ser en Cristo Jesús. Así que, ahora el cristiano Revivido, quien ha sido Renovado en su pensar, tendrá pensamientos que son santos, puros, celestiales, y etc. En otras palabras, su pensar es conformado a “la mente de Cristo”.

La segunda cosa que ahora queremos considerer tiene que ver con nuestros deseos. El cristiano lleno del Espíritu verdaderamente puede decir con el Salmista: “¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (73:25). También, el cristiano quien ha sido Renovado además puede decir con toda verdad: “Á tu nombre y á tu memoria es el deseo del alma. Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espíritu en medio de mí, madrugaré á buscarte” (Isaías 26:8,9). Pero una vez entra el pecado y comienza la reincidencia, los deseos de ese cristiano también cambian. En un estado recaído, el cristiano ya no más desea la presencia, el compañerismo, la voluntad, o cualquier cosa que tienen que ver con el Señor Jesús. Peor de todo, ¡el reincidente no tiene ningún deseo por el Señor mismo! Puedes decir que todo lo que ahora quiere hacer el reincidente es “la voluntad de la carne y de los pensamientos” (Efesios 2:3); porque, ¿qué es la reincidencia sino de andar otra vez en el pecado y en desobediencia a Dios? Pero siendo Revivido, los deseos del cristiano recaído otra vez serán Renovados de modo que ahora desea en buscar el rostro del Señor, y de acercarse a Él, y de andar con Él en todas las cosas que no solo le agradan, pero tambíen le glorifican.

Ahora, la tercera cosa que es Renovada es nuestro Amor por el Señor mismo. Cuando primero somos convertidos y experienciamos la Gracia de Dios en nuestra salvación, una cosa que resalta es Su gran amor con que nos trae a Él (Efesios 2:4 – “Por su mucho amor con que nos amó”; Oseas 11:4 – “Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de amor”). El resulto de esto es como 1 Juan 4:19 nos dice: “Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero”. Aunque es cierto que el creyente puede experienciar por lo que pasó el apóstol Pedro cuando el Señor Jesus le preguntó que si lo amaba (Juan 21:15-18), no obstante, el verdadero cristiano puede decir que le ama verdaderamente. Pero una vez comienzan a recaér, el Señor puede quejarse en verdad “que han dejado su primer amor” (Apocalipsis 2:4). En hecho, literalmente quiere decir que el cristiano recaído, quizas no en tantas palabras sino en lo resfriado de su amor, le dicen al Señor que se vaya porque ya no lo quieren amar. ¡Eso es lo que hace la reincidencia! Pero deja que la Gracia de Dios venga con un Revivamiento poderoso, y el corazón endurecido por el pecado (Hebreos 3:13) será quebrantado y hecho contrito, y será traído a Él quien “(le) amó, y se entregó á sí mismo por (él)” (Gálatas 2:20). Ahora, su amor por el Señor Jesús será Renovado al ser traídos al arrepentimiento “y convertíos á Jehová”, le dicen, “Quita toda iniquidad, y acepta el bien,” con Él prometiendo: “Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos” (Oseas 14:2,4). Oh, ¡qué grande amor para Renovar mi propio amor por el Señor!

Así que sí, ¡qué más grande prueba de ser Revivido puede haber que en tener mi Pensar, mis Deseos, y mi Amor por el Señor Jesucristo en ser Renovados de modo que ahora ‘las flores y el fruto espiritual’ de la Vida de Cristo serán manifestados otra vez en mi propia vida! Oh, ¡qué el Señor le agrade de derramar sobre nosotros las riquezas de Su gracia y alimentarnos con Su Palabra, y guardarnos con Su poder para no “marchitarnos” otra vez! “Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio” (Lamentaciones 5:21). Amén.

EL CRISTIANO RECAÍDO

“De sus caminos será harto el apartado (recaído) de razón (corazón) (Proverbios 14:14).

Es muy importante para el cristiano que entienda que aunque han nacido de nuevo y que el Espíritu Santo mora en ellos, y que les ha sido dado un nuevo corazón y un nuevo espíritu, todavía tienen la misma naturaleza pecaminosa con la cual nacieron. En ningún lugar de las Escrituras es enseñado que el creyente en Jesucristo ha tenido su naturaleza pecaminosa erradicado de ellos. En hecho, en que todavía podemos pecar como cristianos prueba que todavía somos capaces á, y muchas veces hemos de, pecar. El apóstol Pablo hace esto muy claro en Romanos capítulo 7: “Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí” (vv.15-20).

Habiendo dicho esto, al mismo tiempo no quiere decir que el cristiano tiene la libertad, o la licencia, para seguír pecando, o vivir una vida de pecado. Acuérdanse, que Jesús “salvará á su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21), y, ¡no EN sus pecados! Además, el apóstol Pablo pregunta: “¿Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca?” La respuesta es: “En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”; y más adelante añade: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros” (Romanos 6:1,2,14). En este capítulo, Pablo enseña en particular que debido a la unión del creyente con Cristo en Su muerte, y sepultura, y resurrección, el poder del pecado ha sido quebrantado; y por lo tanto, ya no tiene derecho para reinar sobre ellos; y esto por la gracia de Dios. Cuando el cristiano vive de acuerdo con estas verdades maravillosas, entonces ¡uno puede decir que tales personas están en un estado continuo de Avivamiento! ¿Por qué? Porque ahora están como si “de cierto están muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro” (v.11).

Pero oh, triste decirlo, ¡qué sí nos recaémos al pecado, y a la desobediencia, y a la carnalidad, y a la vanidad mundana! Como pueden ver, nuestro texto verdaderamente describe que acontece cuando nos resbalamos atrás: ““De sus caminos será harto el apartado (recaído) de razón (corazón) (Proverbios 14:14). Es imposible para que un cristiano recaído viva y ande, no solo como Cristo, pero con Cristo. El reincidente, aunque profesando de ser cristiano, vive una vida que es una contradicción, y aún hipócrita, a la Vida del Señor Jesucristo. Así que, vamos a ver a nuestro texto para ver porque así es.

Primero, es una problema del ‘corazón’, dice. El cristiano tiene una responsabilidad que “sobre toda cosa guardada  guarda(r) (proteger) su corazón; Porque de él mana la vida” (Proverbios 4:14). En otra palabras, el cristiano tiene que proteger su corazón, como el guarda que guarda una prision. De otra manera, por causa de la naturaleza pecaminosa que todavía tenemos aún como cristianos verdaderos, si somos negligentes en guardar nuestros corazones, de él “exitará” todo lo que es pecaminoso. Acuérdanse, que la naturaleza pecaminosa que tenemos todavía tiene un corazón que es “engañoso...más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9), y “de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21,22).

Otra cosa que noté es que en vez de decir que “el apartado (recaído) en su, o del “de razón (corazón) simplemente dice “de razón” (corazón). Entonces, esto me dice que el cristiano reincidente no puede separar el corazón pecaminoso que tiene de su propia culpabilidad. Aunque el apóstol Pablo dice que las cosas que no quiere hacer, es a saber, en pecar, las hace por causa del pecado que mora en él, todavía note el pronombre personal “Yo”. En otras palabras, aunque él reconoce que él peca porque no hay nada bueno en su naturaleza pecaminosa, todavía él confiesa que él es quien peca. Así que el recaído no puede simplemente culpar su naturaleza pecaminosa por la razón que él se halla en un estado recaído, sino que él es culpable por ello, ya que él no “guardó su corazón con toda diligencia” (KJV). Lo podemos poner de otra manera: El cristiano tiene una inclinación natural al pecado por causa del pecado que mora en él, como Jehová mismo dice: “Está mi pueblo adherido á la rebelión contra mí” (Oseas 11:7), así que al momento que hace “caso de la carne en sus deseos”, ya está recayendo (ref. á Romanos 13:14). Su corazón se ha volteado de Dios y ha regresado para agradarse á sí mismo; ¡porque eso es lo que es la reincidencia!

Así que, secundariamente, vemos que el recaído “de sus caminos será harto”. Previamente dije que es imposible para un cristiano recaído que viva y que ande, no solo como Cristo, pero con Cristo; y aquí está la razón: Está tan lleno de sí mismo que de todo no tiene lugar para Cristo en su corazón y vida. Esto es obvio ya que ser lleno de cualquier cosa no puedes añadir nada más. Un cristiano recaído quien está “harto...de sus caminos” no tiene lugar para los caminos de Dios; y en hecho, no orará como David: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas” (Salmo 25:4). ¿Se podrá decir de ellos como dice Job: “Dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos” (21:14)? Oh, ¡qué caminos tan malos é impíos con que están llenos que se atreven de correr a Dios de ellos! Tales son como aquellos “que dejan las veredas derechas, por andar en caminos tenebrosos” (Proverbios 2:14); y si el Dios de toda gracia no intervine de parte de ellos, oh, terrible, terrible en verdad, ellos continuarán “rebeldes por el camino de su corazón” (Isaías 57:17).

Pero oh, ¡qué promesa tenemos de Aquél quien es “amador de misericordia” (Miqueas 7:18) y quien es “perdonador” (Salmo 86:5). Como le dijo a Su pueblo antigüo, Él le dice a Su pueblo de hoy: “Visto he sus caminos, y le sanaré” (Isaías 57:18); y en Oseas 14:4 – “Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos”. Así que, apelando la Sangre preciosa de nuestro bendito Redentor, el Señor Jesucristo, la cual “nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y Su justicia, la cual nos ha “hecho justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21), “escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová” (Lamentaciones 3:40). Sí, clamamos a Dios como David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23,24); y como lo hizo Jeremías: “Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio” (Lamentaciones 5:21). Amén.


LAS EVIDENCIAS DE UNA CONDICIÓN RECAÍDA

De el libro Revival

Por Richard Owen Roberts

Traducido por Lasaro Flores

Cristianos recaídos son evidentes por dondequiera. Ellos están en las iglesias y afuera de las iglesias. Ellos están en los asientos y en el púlpito. Están en las juntas y fastidiados. Están en las comisiones y enseñan en la Escuela Dominical. Los reincidentes parecen ser más numerosos que los rectos y la influencia de ellos por todo el mundo es vastamente más profunda. Mientras no todos los reincidentes manifiestan los mismos rasgos, las evidencias de la condición de ellos no son dificultosos para precisar. Las siguientes características merecen nuestra atención seria.

            1. Cuando la oración cesa en ser una parte vital de la vida de uno que profesa ser cristiano, la reincidencia 
está presente.
Es chocante de realizar que muchas iglesias no tienen ninguna clase de juntas de oración públicas. Más trastornante es el hecho que muchos cristianos individuos no tienen tiempos sentados regulares de oración privada durante en la cual ellos solos comunican con Dios ¿Cómo puede una persona ser ambos cristiano y no orar? De todo modo, no necesita la oración estár faltando enteramente de la vida de una persona para prevalecer la reincidencia. Cuando la oración viene a ser superficial y sin la gravedad moral, hay de más amplia evidencia de la reincidencia. Algunos quienes recitan sus oraciones cada día, nunca oran. La formulación de pensamientos e idéas religiosas, el vociar de palabras, la inclinación de la cabeza y el cuerpo y la repetición de frases, no en y de sí mismos constituyen la oración verdadera. Si el corazón no comunica seriamente con Dios, ninguna oracion genuina está presente. La mera repetición de oraciones escritas, no importa que bellamente construídas o parecer sinceras, no garantizan la oración genuina. Cuando el corazón del hombre y el corazón de Dios se encuentran en comunión, allí está la oración. La falta de la oración y la mera formalidad de decir oraciones son marcas evidentes de una condición recaída.

            2. Cuando cesa la búsqueda por la verdad Bíblica y uno crece contento con el conocimiento de las cosas
eternas ya adquiridas, no hay ninguna equivocación de la presencia de la reincidencia.
Casi todos los recaídos demuestran un sentido de satisfacción con la verdad ya en su posesión. Raramente son los recaídos diligentes en sus estudios de la Biblia. No se hallan ellos mismos en el agarre de una pasión para minar tesoros de la Palabra de Dios. Están contentos con las peqüenas perlas de sabiduría que sus madres colgaron alrededor de sus cuellos en los días de su niñez espiritual o con las joyas que el pastor mina por ellos. No se encuentran a sí mismos diariamente en el huerto del Señor arracando flores fragantes y raras. Están contentos con el marchitado ramillete de flores que llevaron a su bautismo. Si alguna nueva verdad Bíblica viene a ellos, tiene que venir por los esfuerzos de otros, y no de sí mismos. Esto no quiere decir que los recaídos nunca leen la Biblia. Muchos recaídos tienen hábitos de devoción respetuosos establecidos de mucho tiempo que nunca quiebran, pero mientras siguen leyendo las palabras de la Biblia, los recaídos están contentos con la verdad de Dios en su posesión.   

        3. Cuando el conocimiento Biblico poseída o adquirida es tratado como hechos externos y no aplicada internamente, la reincidencia está presente. No todo recaído ha totalmente abandonado la adquisición de la verdad Biblica. Algunos pastores bien recaídos aprenden nuevo conocimiento Biblico semanalmente. Es posible aprender nuevas cosas de las Sagradas Escrituras sin ningun beneficio al alma. Si la verdad Biblica no entra el corazón y transforma la vida, su adquisición es sin merito eterno. La Biblia fue designada por Dios no meramente para informarnos, sino para transformarnos. Si la verdad Biblica ya adquirida no es practicada, la acumulación de verdad adicional no tiene, o tiene poco, efecto. Algunos recaídos enseñan en la Escuela Dominical cada semana. Cuidadosamente preparan sus lecciones y consideran diligentemente las verdades que van a presentar. Comoquiera, si la contemplación y la enseñanza de ellos de la Palabra de Dios no se mueve de la área de la cabeza de ellos al reino de sus corazones, ninguna cantidad de estudio y enseñanza adicional cambiara sus caminos recaídos. En la misma manera, el recaído se puede sentar en una iglesia que predica la Biblia cada vez que las puertas están abiertas. Pueden atentivamente escuchar las palabras habladas y alabar el predicador en su discubrimiento de la verdad Biblica, pero si esa Palabra no corre afuera el Yo, su condición recaída solo se empeorará cada vez que oye la Biblia proclamada.

 (Será continuado) 


¿Qué Clase de AVIVAMIENTO Necesitamos?
por Andrew Murray

Traducido por Lasaro Flores

¿Cómo ha de ser levantada la iglesia a la vida abundante en Cristo, la cual la capacitará para la obra que Dios está poniendo delante de ella? Nada ayudará sino un avivamiento, nada menos que un tremendo avivamiento espiritual. Grandes crecientes de energía espirituales tienen que ser puestos en movimiento si esta obra ha de ser cumplida. Ahora, puede haber grandes diferencias en lo que entendemos por avivamiento. Muchos pensarán del trabajo de evangelistas como Moody y Torrey. Necesitamos un avivamiento más poderoso y diferente que estos eran. En ellos el objecto principal era la conversión de pecadores, é incidentemente, el avivar de los creyentes. Pero el avivamiento que necesitamos llama por un solevantamiento más entero y profundo de la Iglesia. El defecto grande de aquellos avivamientos era que los conversos eran recibido a una iglesia que no estaba viviendo en el nivel alto de consagración y santidad, y rápidamente se hundían a la norma promedial de la vida ordinaria religiosa. Aún los creyentes quienes habían sido despertados por él, también gradualmente regresaron a sus vidas anteriores de un compañerismo nublado y de falta de poder para testifcar para Cristo.

El avivamiento que necesitamos es una avivamiento de santidad, en la cual la consagración de todo el ser es para el servicio de Cristo, y para que toda la vida entera sea contada posible. Y para esto será necesitado un nuevo estílo de predicar en la cual las promesas de Dios para morar en Su pueblo, y de santificarlos para Él mismo, tomará un lugar en la cual ellas no tienen ahora. Cuando el Señor Jesús dió la promesa del Espíritu Santo, Él habló de la bendición del Nuevo Pacto que sería experienciada – Dios morando en Su pueblo. El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará” (Juan 14:23). Así que también Pablo escribe: “Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones…para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17,19). Con la Reformación, la verdad grande de la justificación por la fe fué restaurada a su lugar. Pero la otra verdad grande de la santificación todavía no ha tomado su lugar en la predicación y en la práctica de la Iglesia, la cual la Palabra de Dios demanda por ella. Es para esto que necesitamos un avivamiento, y que el compañerismo con Ellos, y la devoción a la voluntad y al servicio de Ellos se pueda tomar posesión de nosotros para que sea nuestro gozo principal. Esto seró en verdad un avivamiento de santidad.

La comunidad Moravo (en Herrnhut) debe su nacimiento a un avivamiento de santidad. Estaban juntados un número de refugiados Bohemios, y con ellos un número de cristianos de diferentes sectas. No era de mucho tiempo que se levantaron las disputas, y Hernnhut vino a ser una escena de contención y divisiones. Zinzendorf sintió esto tan profundamente que fué a vivir entre ellos. En el poder del Espíritu de Dios prosperó en restaurar la orden y en unirlos en el poder y devoción de Jesucristo y en amor a uno a otro. Más de una vez tuvieron manifestaciones reparables de la presencia del Espíritu, y la vida entera de ellos vino a ser una de adoración y alabanza. Después de dos años de haber tenido sus juntas de compañerismo cada noche, fueron llevados a la consagración del cuerpo entero al servicio del reinoi de Cristo. Era en este avivamiento de santidad que nació la idea misionera Moravo. Cuando los visitó Juan Wesley, él escribió: ‘Dios me ha dado el deseo de mi corazón. Estoy con una iglesia cuya conversasión es en cielo, en quienes está la mente de Cristo, y quienes andan como Él había andado. Aquí encontré de continuo lo que buscaba – pruebas vivientes del poder de la fe, personas salvadas del pecado interior como del exterior, por el amor de Dios derramada en sus corazones. Yo era fortalecido y confortado extremamente por la conversación de esta bella gente’.

¡Un avivamiento de santidad! ¿Qué era el grande avivamiento evangelístico en Inglaterra por medio de Whitefield y Wesley sino esto?
Ellos juntos habían sido miembros del “Club Santo”. Con todo su corazón entero habían buscado rescate de la culpa del pecado, pero también del poder del pecado. Cuando sus ojos fueron abiertos para ver como la fe puede reclamar al Cristo entero en toda plenitud, hallarón la clave a la predicación que es tan poderosamente eficaz para la salvación de los hombres. Lo que Juan Wesley hizo para el Metodismo, el General Booth, y su discípulo, hicieron para el Ejercito de Salvación. Mirando a la materia sobre cual tenía para trabajar, es admirable como, con su enseñanza del corazón limpio y la plena salvación, él pudo de inspirar a décimas de miles con una devoción verdadera a Cristo y para los perdidos. Puede haber grandes diferencias de doctrina, pero nadie puede estár ciego al sello que Dios ha puesto sobre el deseo intenso de predicar una plena salvación y una consagración entera.

Un avivamiento de santidad es lo que necesitamos. Tal predicación del derecho que Cristo tiene sobre nosotros que nos llevará para vivir enteramente para Él y Su reino; tal apego de amor para Él que hará Su compañerismo nuestro gozo más alto; tal fe en Él librándonos del dominio del pecado de que nos capacita para obedecer Sus mandamientos; tal rendir al Espíritu Santo de ser guiado por Él en todo nuestro andar diario – estos serán algunos de los elementos del avivamiento de la santidad verdadera por la cual la Iglesia tiene que aprender de buscar como por la perla de gran precio.

Y, ¿cómo ha de ser hallado?
Va costar mucha oración. Va costar más que eso – mucho sacrificio de uno mismo y del mundo. Se necesitará un rendir a Cristo Jesús para seguirle como tan cercas que Dios nos puede llevar. Tenemos que aprender de mirar sobre una vida como la de Cristo, teniendo la misma mente que había en Él, como el objecto supremo de la vida diaria. Es sólo cuando tal oración como la de Roberto Murray McCheyne viene a ser nuestra, “Señor, hazme tan santo como un pecador perdonado puede ser”, y comienza ser ofrecido por un número creciente de ministros y creyentes, que la promesa del Nuevo Pacto vendrá a ser un asunto de experiencia.

UNA INVITACIÓN PARA SALVACIÓN 

Para que uno pueda experienciar Avivamiento, primero necesitan tener Vida, de otro modo están “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “ajenos de la vida de Dios” (4:18). Si no has “naci(do) otra vez” (Juan 3:3,7), entonces no tienes la Vida de Cristo en ti según a 1 Juan 5:12 – “El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida”. Si esto es verdad de ti, entonces no necesitas Avivamiento sino la Salvación para que tengas Vida.

Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer en Él; porque “este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (v.11). Al momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan 5:24). ¿Es esto verdad de ti en éste mismo momento?

Si no, entonces, “arrepentíos, y creed al evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo al Señor Jesucristo; porque Él sólo murió en la Cruz para salvar a los pecadores y para darles vida eterna. ¡La prueba de esto es que Él resucitó de los muertos y está VIVO! Por sólo la fe confía en Él para tu salvación, y “sed persuadido” que es sólo por TODO DE GRACIA que Dios te salvará. Amén.

Estaré enviando este periódico a tantos de los que pueda encontrar las direcciones de su “e-mail”. Todo aquel que lo reciba, por favor déjame saberlo mediante mi dirección de e-mail: lasaro@academicplanet.com, o lasaro@netscape.com que lo ha recibido. Si prefiere de no recibir el periódico, déjame saber para quitarlo de la lista de correo. Muchas gracias.