AMADO DE
PURA GRACIA
“Los
amaré de pura gracia” (Oseas
14:4)
Oh, en saber
que yo no soy
digno de ser amado por Dios; y todavía me promete de amarme
gratuitamente, las
palabras me faltan en expresar lo que esto significa para mí;
especialmente en
saber que no hay absolutamente nada en mí que lo causaría
que me amara. Mi
misma vida demuestra esto; e incluso ahora como uno redimido por Su
gracia en
Jesucristo, hay todavía tanto desamable en mí, de modo
tengo que exclamar,
"Oh, mi Dios, ¿cómo me puedes amar?” Mi
única esperanza, entonces, es que
lo haga "gratuitamente", es decir ¡TODO por pura gracia! Ya que
yo
soy en mi mismo como descrito por Isaías 64:6: “Si
bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias
como trapo de inmundicia”, allí tiene que haber otra
razón por qué el Dios
tres veces-santo me amaría; y tendría que ser Su voluntad
soberana de hacerlo
simplemente porque le complació a hacerlo: ¡”Los
amaré de pura gracia”!
Pero
notaremos lo que significa que Dios nos ama gratuitamente: 1).
Como indicado anteriormente, es Su voluntad soberana.
1 Juan
4:10 lo pone de esta manera: “No en que
nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a
nosotros”. En otras
palabras, Él nos amó porque Él quiso amarnos; y
eso “con un amor eterno” (Jeremías
31:3). 2). Él nos amó incondicionalmente.
Así como Él escogió a Jacob sobre Esaú
aún antes que “ni habían hecho bien ni
mal” (Romanos 9:11), así que Él nos amó
aún antes que hubiéramos hecho algo o sea para si amarnos
o no amarnos. 3). Él nos amó todo
de gracia. Teniendo en cuenta lo que somos antes Él como
pecadores, Él tiene toda razón y derecho de aborrecernos;
todavía somos dichos
por el apóstol Pablo: “Mas Dios encarece
su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por
nosotros” (Romanos 5:8). ¡Qué prueba de la
grandeza de Su amor hacia
nosotros! 4). Pero luego notamos las
riquezas de Su amor. En amarnos,
Dios nos ha dado TODO lo que necesitamos como indicado en Su Palabra
preciosa: “El que no escatimó ni a su propio
Hijo,
sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará (gratuitamente) también con
Él todas las cosas?” (Romanos
8:32). 5). Por último miramos a la
naturaleza de Su amor. Esto es expresado por el mismo Hijo de Dios
cuando
declaró: “Los has amado
como también a mí me has amado” (Juan 17:23). En otras palabras, amados,
Dios ama a
cada uno de Sus hijos como ama a Su Hijo unigénito, el
Señor Jesucristo. ¡Que
más podemos decir, sino caer sobre nuestros rostros antes de
Él, y alabarle con
acción de gracias por amarnos “de pura
gracia”! ¡ALELUYA!!!
Por
lo tanto, podemos regocijarnos que no tenemos que hacer absolutamente
nada para
ganar ni merecer el amor de Dios; ¡porque no hay absolutamente
nada que podemos
hacer! Dios “gratuitamente" nos ama, no por causa de nuestras
consideraciones, sino porque Él nos ve en Su amado Hijo. En
Jesucristo, tenemos
todo lo que necesitamos para que Dios nos pueda amar “antes
de la fundación del mundo” (Efesios 1:4), que
aún “para mostrar
en las edades venideras las abundantes riquezas de su
gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (2:7;
y ¡así lo hace "gratuitamente!” Pero no vamos a
presumir ni asumir que
esto es verdad de cualquiera de nosotros a menos que hay una prueba de
ello; y ¿qué
prueba más grande hay que esto? “Nosotros le
amamos a Él,
porque Él nos amó primero” (1
Juan 4:19). Sí, ahora
nosotros hemos
sido convertidos de “aborrecedores de
Dios” (Romanos 1:30) a amarle “porque el
amor de Dios ha
sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que
nos es dado” (5:5); y
ahora no podemos dejar de amarlo por habernos
amado “gratuitamente” en Su Hijo precioso en
dárnoslo para morir por nosotros;
y ¡gloria a Dios!, no hay absolutamente nada que “nos
podrá separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos
8:39). Por lo tanto, porque Él está VIVO, ahora podemos
amarlo con TODO nuestro
ser. ¡ALELUYA!!!