¿Qué Es Ser Cristiano?

Traducido por Lasaro Flores

Ministerio Todo de Gracia http://www.tododegracia.org/

(Samuel Davies, "The Sacred Import of the Christian Name")

Traducido por Lasaro Flores

“Los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía” Hechos 11:26

¿Qué es ser cristiano?

1. En ser cristiano—es apartarse de la iniquidad. A esto, el nombre nos obliga; y sin esto no tenemos derecho al nombre. “¡Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo!” 2 Timoteo 2:19. Es decir, que se aparte de la iniquidad—o ¡ni aún que se atreve a tomar ese nombre sagrado!

Cristo era perfectamente libre del pecado—Él era “santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores” (Hebreos 7:26). Sus seguidores también han de ser perfectamente libres del pecado—¡en un poco de tiempo! Antes de mucho tiempo, ellos entrarán a las regiones puras de la santidad perfecta, y dejarán caer todos sus pecados, juntos con sus cuerpos mortales—¡en el sepulcro!

Pero esto, ¡ay! no es el carácter de ellos en el estado presente—sino ¡las sobras del pecado todavía se apega a ellos! Más aún en el estado presente, están laborando en seguida de la perfección de la santidad. Nada los puede satisfacer—hasta que sean conformados plenamente a la imagen del Hijo amado de Dios.

En cada hora ellos están en conflicto con toda tentación, y resistiendo vigorosamente toda iniquidad en sus formas más seductivas. Y, aunque el pecado esta luchando perpetuamente por el señorío, y en veces, en una hora descuidada, toma una ventaja sobre ellos—no obstante, ayudados con la gracia divina, de modo que el pecado no tiene ningún dominio habitual sobre ellos. Romanos 6:14.

Por esto ellos son libres de los vicios groseros de la edad—y son hombres de morales buenos. Este es el carácter habitual e universal de ellos; y ¡en pretender de ser cristianos sin este requisito de antemano es el absurdo más grande!

¿Qué, pues, habemos de pensar del “cristiano” profano, libertino, mundano, fraudulento y viciado, que ha infestado el mundo cristiano? ¿Puede haber una contradicción más grande?

¡Un sujeto leal en armas contra su soberano; un escolar ignorante; un borracho sobrio; un avariento caritativo; un ladrón honesto—no son absurdos más grandes, o contradicciones más directos!

¡En apartarse de la iniquidad—es esencial a la cristiandad, y sin esto no puede haber tal cosa como un cristiano!

¡No hay nada de que Cristo era tan remoto—como el pecado! Y por lo tanto, para aquellos que se lisonjean en el pecado—y todavía vestirse con Su nombre, ¡es tan absurdo y ridículo como un tono ignorante en llamarse a sí mismo un profesor de universidad!

Por lo tanto, si no quieres renunciar la iniquidad—¡entonces renuncia el nombre cristiano!
¡Tu no puedes conformemente retener ambos!

Alejandro el Grande tenía un soldado que se llamaba como él—pero era un mero cobarde. “¡O seas como yo,” le dijo Alejandro, “o quítate mi nombre!”

Ustedes los siervos del pecado, ¡es en vano vestirse del nombre de Cristo! ¡Los hace lo más ridículo, y solo agrava su culpa! ¡Ustedes podrán como con mucha propiedad llamarse “príncipes” o “reyes”; como “cristianos”, mientras son tan desiguales a Cristo!

¡Ustedes
son un escándalo a Su precioso nombre!  


¿Qué es ser cristian?  

1. En ser cristiano—es apartarse de la iniquidad.

2. En ser cristiano—es de negarse a sí mismo y tomar la cruz y seguir a Cristo.

Estas son las condiciones del discipulado fijadas por Cristo mismo. “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame” Lucas 9:23.

En negarnos a nosotros mismos, es de abstener de los placeres del pecado, a moderar nuestros apetitos sensuales, en negar nuestro propio interés por amor de Cristo. En corto, es de sacrificar todo inconsistente con nuestro deber a Él, cuando están en competencia.

En tomar nuestra cruz, es cargar padecimientos, en enfrentar las dificultades, y romper por todos ellos—en imitación de Jesucristo, y por amor a Él.

En seguir a Cristo, es en trazar Sus pasos, e imitar Su ejemplo, sea lo que nos cueste.

Este es el carácter esencial de todo cristiano verdadero.

¿Qué, pues, debemos de pensar de esas multitudes entre nosotros, quienes retienen el nombre cristiano—y todavía no se niegan a sí mismos de sus placeres sensuales, ni se apartan de sus intereses temporales, por amor de Cristo? ¿Quienes están tan lejos de ser dispuestos para rendir sus vidas, que ellos no pueden enfrentar las fuerzas de una risa burladora o un escarnio por la causa de Cristo—sino que inmediatamente tropiezan y se caen?

¿Son cristianos—a quienes los mandamientos de Cristo no pueden restringir lo que sus corazones depravados desean?
¡No! Un cristiano, sin abnegación, sin mortificación, y un amor supremo a Jesucristo—es una contradicción tan grande como…

¡Un fuego sin calor; un sol sin luz, un héroe sin coraje, o un amigo sin amor!

¿Esto no quita de algunos de ustedes el nombre cristiano, y prueba que de todo no tienen derecho a ese nombre?

¿Qué es ser cristiano?

1. En ser cristiano—es apartarse de la iniquidad.

2. En ser cristiano—es de negarse a sí mismo y tomar la cruz y seguir a Cristo.

3. En ser cristiano—es de ser un seguidor o imitador de Cristo.

Dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas 1 Pedro 1:21.

Cristo es el modelo para cada cristiano.

Pablo nos dice que los creyentes serán conformados a Su imagen, Romanos 8:29; y que el mismo pensamiento tiene que estar en nosotros—el cual también estaba en Cristo Jesús. Filipenses
2:5.

¡El corazón de Cristo ardía con amor a Su Padre! Él se deleitaba en la obediencia universal a Él; era Su alimento y bebida en hacer la voluntad del Padre, ¡aun en los ejemplos de abnegación y más dolorosos! Él abundaba en la devoción, en la oración, la meditación y en el deber pía.

¡Él también era pleno de toda gracia y virtud hacia la humanidad! Él era manso y humilde, favorable y benévolo, justo y caritativo, misericordioso y compasivo hacia todos. La beneficencia a las almas y los cuerpos de los hombres era el negocio de Su vida; porque Él “anduvo haciendo el bien” (Hechos 10:38).

En cuanto a Él mismo—Él era paciente y resignado—y todavía denodado y valiente bajo los padecimientos. Él tenía todos Sus apetitos y pasiones bajo gobierno propio. Él era de pensamiento celestial; arriba de este mundo en el corazón—mientras Él moraba en el.

Este es un diseño imperfecto de Su carácter amable; y en estas cosas cada uno quien merece ser llamado por Su nombre, en alguna medida se parece y lo imita. No solo esto es su esfuerzo fervoroso—pero lo que actualmente alcanza, aunque a un grado mucho más inferior; y sus imperfecciones es el pesar de su corazón.

Esta semejanza y imitación de Cristo es esencial al verdadero ser de un cristiano, y sin el, ¡toda profesión es un pretexto vano!


¿Puede tu cristiandad, amigos míos, estar en pie a este examen? ¿Puede uno conocer que tú perteneces a Cristo—por tu vivir como Él, y manifestando el mismo espíritu y carácter?

¡Hay! No sera que con más propiedad algunos de ustedes puedan ser llamados:

Epicúreos—de Epicuro, el filosofo sensual ateo; Mamonitas—de Mamonas, el dios imaginario de las riquezas; o Bacchanales—de Baco, el dios del vino; o en vez de Cristianos—de Cristo, ¡el modelo más perfecto de vivir en santidad y en virtud que fue exhibido en el mundo! 

Si reclaman el nombre de cristianos—entonces donde esta…

¿Aquella devoción ardiente, aquel amor afectuoso a Dios, aquel celo para Su gloria, aquella alegría en Su servicio, aquella resignación a Su voluntad, aquella benevolencia generosa a la humanidad, aquel celo para promover Su mejores intereses, aquella mansedumbre y paciencia bajo el tratamiento malo, aquella actividad incansable en hacer bien a todos, aquella abnegación y pensar celestial la cual resplandeció tan conspicuo en Cristo, cuyo nombre tú llevas?

¡Hay! ¡Mientras estas destituido de esas gracias—y todavía te vistes de Su nombre—solo te burlas de el, y lo vuelves en reproche tanto como a Él y a ustedes mismos!

El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo” 1 Juan 2:6