¿Qué Es Ser
Cristiano?
Traducido por Lasaro
Ministerio Todo de Gracia http://www.tododegracia.org/
(
Traducido por Lasaro
“Los discípulos
fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía” Hechos 11:26
¿Qué es ser
cristiano?
1. En ser cristiano—es
apartarse de la iniquidad. A
esto, el nombre nos obliga; y sin
esto no tenemos derecho al nombre. “¡Apártese
de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo!” 2
Timoteo 2:19. Es
decir, que se aparte de la iniquidad—o ¡ni aún que
se atreve a tomar ese nombre
sagrado!
Cristo era perfectamente libre del pecado—Él era “santo, inocente, limpio, apartado de los
pecadores” (Hebreos
7:26). Sus seguidores también han de ser
perfectamente libres del pecado—¡en un poco de tiempo!
Antes de mucho tiempo,
ellos entrarán a las regiones puras de la santidad perfecta, y
dejarán caer todos
sus pecados, juntos con sus cuerpos
mortales—¡en el sepulcro!
Pero esto, ¡ay! no es el carácter de ellos en el estado
presente—sino ¡las sobras del pecado
todavía se apega a
ellos! Más aún en el estado presente, están laborando
en seguida de la perfección de la santidad. Nada los puede
satisfacer—hasta
que sean conformados plenamente a la imagen del Hijo amado de Dios.
En cada hora ellos están en conflicto con
toda tentación, y resistiendo vigorosamente
toda iniquidad en sus formas más seductivas. Y, aunque el pecado
esta luchando
perpetuamente por el señorío, y en veces, en una hora
descuidada, toma una
ventaja sobre ellos—no obstante, ayudados con la gracia divina,
de modo que el
pecado no tiene ningún dominio habitual sobre
ellos. Romanos 6:14.
Por esto ellos son libres de los vicios
groseros de la edad—y son hombres de morales
buenos. Este es el carácter habitual e universal de ellos; y
¡en pretender de ser cristianos sin este
requisito
de antemano es el absurdo más grande!
¿Qué, pues, habemos de pensar del “cristiano”
profano, libertino, mundano,
fraudulento y viciado, que ha infestado el mundo cristiano?
¿Puede haber una
contradicción más grande?
¡Un sujeto leal en armas
contra su soberano; un escolar ignorante; un borracho sobrio; un
avariento caritativo;
un ladrón honesto—no son absurdos más grandes, o
contradicciones más directos!
¡En apartarse de la iniquidad—es esencial a la cristiandad,
y sin esto no puede
haber tal cosa como un cristiano!
¡No hay nada de que Cristo era tan remoto—como el pecado! Y
por lo tanto, para
aquellos que se lisonjean en el pecado—y todavía vestirse
con Su nombre, ¡es
tan absurdo y ridículo como un tono
ignorante en llamarse a sí mismo un profesor de universidad!
Por lo tanto, si no quieres renunciar la
iniquidad—¡entonces renuncia el nombre
cristiano! ¡Tu no
puedes conformemente retener ambos!
Alejandro el Grande tenía un soldado que se llamaba como
él—pero era un mero cobarde. “¡O
seas como yo,” le dijo Alejandro, “o quítate mi
nombre!”
Ustedes los siervos del pecado, ¡es
en vano vestirse del nombre de Cristo! ¡Los hace lo más
ridículo, y solo agrava
su culpa! ¡Ustedes podrán como con mucha propiedad
llamarse “príncipes” o
“reyes”; como “cristianos”, mientras son tan desiguales a Cristo!
¡Ustedes son un escándalo a
Su precioso nombre!
¿Qué es ser cristian?
1. En ser cristiano—es
apartarse de la iniquidad.
2. En ser cristiano—es de negarse a sí mismo y tomar la
cruz y seguir a Cristo.
Estas son las condiciones
del discipulado fijadas por
Cristo mismo. “Y decía a todos: Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y
tome su cruz cada día, y
sígame”
En negarnos a nosotros
mismos, es de abstener de los placeres del
pecado, a moderar nuestros apetitos sensuales, en negar nuestro propio
interés
por amor de Cristo. En corto, es de sacrificar todo inconsistente con
nuestro
deber a Él, cuando están en competencia.
En tomar nuestra cruz, es cargar padecimientos,
en enfrentar las dificultades, y romper por todos ellos—en
imitación de Jesucristo,
y por amor a Él.
En seguir a Cristo, es en trazar Sus
pasos, e imitar Su ejemplo, sea lo que nos cueste.
Este es el carácter esencial de todo
cristiano verdadero.
¿Qué, pues, debemos de pensar de esas multitudes entre
nosotros, quienes
retienen el nombre cristiano—y
todavía no se niegan a sí mismos de sus placeres
sensuales, ni se apartan de sus
intereses temporales, por amor de Cristo? ¿Quienes están
tan lejos de ser
dispuestos para rendir sus vidas, que ellos no pueden enfrentar las
fuerzas de
una risa burladora o un escarnio por la causa de Cristo—sino que
inmediatamente
tropiezan y se caen?
¿Son cristianos—a quienes los mandamientos de Cristo no
pueden restringir lo
que sus corazones depravados desean? ¡No! Un cristiano, sin abnegación, sin
mortificación,
y un amor supremo a Jesucristo—es una contradicción tan
grande como…
¡Un fuego sin calor; un sol
sin luz, un héroe sin coraje, o un amigo sin amor!
¿Esto no quita de algunos de ustedes
el nombre cristiano, y prueba que de todo no tienen derecho a ese
nombre?
¿Qué es ser
cristiano?
1. En ser
cristiano—es apartarse de la
iniquidad.
2. En ser cristiano—es de negarse a sí mismo y tomar la
cruz y seguir a Cristo.
3. En ser cristiano—es
de ser un seguidor o imitador de Cristo.
“Dejándonos ejemplo, para que vosotros
sigáis sus pisadas”
1 Pedro 1:21.
Cristo es el modelo para
cada cristiano.
Pablo nos dice que los creyentes serán conformados a Su imagen,
Romanos 8:29; y
que el mismo pensamiento tiene que estar en nosotros—el cual
también estaba en Cristo
Jesús. Filipenses 2:5.
¡El corazón de Cristo
ardía
con amor a Su Padre! Él se deleitaba
en la obediencia universal a Él; era Su alimento y bebida en
hacer la voluntad
del Padre, ¡aun en los ejemplos de abnegación y más
dolorosos! Él abundaba en
la devoción, en la oración, la meditación y en el
deber pía.
¡Él también era pleno de toda gracia y
virtud
hacia la humanidad! Él era manso y humilde, favorable y
benévolo, justo y
caritativo, misericordioso y compasivo hacia todos. La beneficencia a
las almas
y los cuerpos de los hombres era el negocio de Su vida; porque Él “anduvo haciendo el bien” (Hechos
10:38).
En cuanto a Él mismo—Él era
paciente
y resignado—y todavía denodado y valiente bajo los
padecimientos. Él tenía
todos Sus apetitos y pasiones bajo gobierno propio. Él era de
pensamiento
celestial; arriba de este mundo en el corazón—mientras
Él moraba en el.
Este es un diseño imperfecto de Su carácter amable; y en
estas cosas cada uno
quien merece ser llamado por Su nombre, en
alguna medida se parece y lo imita. No solo esto es su esfuerzo
fervoroso—pero
lo que actualmente alcanza, aunque a un grado mucho más
inferior; y sus
imperfecciones es el pesar de su corazón.
Esta semejanza y imitación de
Cristo es esencial al verdadero ser de un cristiano, y
sin el, ¡toda profesión es un pretexto vano!
¿Puede tu cristiandad, amigos míos, estar en pie a este
examen? ¿Puede uno
conocer que tú perteneces a Cristo—por tu vivir como
Él, y manifestando el
mismo espíritu y carácter?
¡Hay! No sera que
con más propiedad algunos
de ustedes puedan
ser llamados:
Epicúreos—de
Epicuro, el filosofo sensual ateo; Mamonitas—de
Mamonas, el dios imaginario de las riquezas; o Bacchanales—de
Baco, el dios del vino; o en vez de Cristianos—de
Cristo, ¡el modelo más perfecto
de vivir en santidad y en virtud que fue exhibido en el mundo!
Si reclaman el nombre de cristianos—entonces donde esta…
¿Aquella devoción
ardiente,
aquel amor afectuoso a Dios, aquel celo para Su gloria, aquella
alegría en Su
servicio, aquella resignación a Su voluntad, aquella
benevolencia generosa a la
humanidad, aquel celo para promover Su mejores intereses, aquella
mansedumbre y
paciencia bajo el tratamiento malo, aquella actividad incansable en
hacer bien
a todos, aquella abnegación y pensar celestial la cual
resplandeció tan conspicuo
en Cristo, cuyo nombre tú llevas?
¡Hay! ¡Mientras estas
destituido de esas gracias—y todavía te vistes de Su
nombre—solo te burlas de
el, y lo vuelves en reproche tanto como a Él y a ustedes mismos!
“El que dice que permanece en
Él, debe andar
como Él anduvo” 1