La Salvación Sólo Por Gracia

(Traducido por Lasaro Flores)

Salvado por gracia. Esas son las palabras más hermosas a los oídos de un pecador.

La gracia es el dulce favor soberano mostrado a alguien que no merece ningún favor, sino en verdad exactamente lo opuesto.  

Es en la gracia que Dios ha obrado para rescatarnos del castigo eterno y darnos lo mejor de lo Suyo en la vida.  

La Elección Soberana de Dios en la Gracia nos enseña que Dios es soberano en Su elección del hombre pecador. Demuestra que el hombre es un pecador depravado y no hay nada en el hombre de merecer o ganar una relación correcta con Dios.

Dios no mira delante hacia al tiempo, ve algún bien en nosotros, y en esa base decide salvarnos. Él no mira delante hacia al tiempo y ve que un día nosotros escogeremos creer en Cristo y por lo tanto nos escoge para salvarnos. Lo que Dios ve es nada más que maldad, el pecado, y la incredulidad. “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5). La gracia no depende de nada en el hombre porque es todo del escoger de Dios. La fuente de nuestra salvación es solo la gracia de Dios (Efesios 2:8-10).  

Vamos a enfrentarlo, si Dios no había estado absolutamente seguro de nuestra elección Él no habría enviado a Su Hijo a venir y morir para redimir a pecadores radicalmente depravados. Como es, Dios envió la posesión más preciosa en el cielo a venir y morir por nuestros pecados en la cruz. Eso es gracia.

Si no había habido predestinación, no habría habido sacrificio que expía por el pecado.  

Dios en Su gracia me incluyó antes de la fundación de la tierra (Efesios 1:4; Mateo 25:34; Apocalipsis 13:8; 17:8). Por lo tanto, todo lo que puedo hacer es decir, "Gracias por incluirme a mí. Gracias por salvar mi alma".  

La Gracia de Dios que Busca nos enseña que nosotros buscamos a Dios sólo porque Él primero alcanzó hacia abajo a nosotros en la gracia.  “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19; 3:16; 4:10). Uno de los grandes teólogos Puritanos testificó que él buscó al Señor y después vino a comprender que el Espíritu Santo movió su alma para buscar al Señor. Cuando ponemos el énfasis en Dios venimos a darnos cuenta de que no fui yo que hallé al Salvador; no, fui escogido en la eternidad y fui hallado por Él en el tiempo. ¡Sólo un Dios soberano en la gracia podrá reunir eso!  

Encontramos ejemplos excelentes de esta gran verdad cuando Adam y Eva pecaron y Dios los siguió en su lugar de rebelión, y les dio la primera promesa de salvación por la gracia en Génesis 3:9-15. Igualmente siguió a Pablo en el camino a Damasco (Hechos 9).

Alabo a Dios que Él me siguió hasta que me rendí a Él.  

La Gracia de Dio que Redime nos libra de la condenación y la culpa. Los teólogos Puritanos preguntaron, "¿Quién es un Dios perdonar como Tú? O ¿quién tiene gracia tan rica y gratuita?”  

Dios en Sus riquezas infinitas nos ha justificado sólo por gracia mediante sólo por fe en la muerte que expía sólo de Jesucristo (Romanos 3:21-28; 4:5, 22-25). Nosotros nunca podríamos merecer el perdón de Dios, ni merecer Su salvación (3:9-20). Jesús murió por todos nuestros pecados. Él escogió absolvernos basado en la obra completa de Cristo.  

No sólo Él nos absuelve basado en la muerte de Cristo, pero Él también nos hizo vivos en Cristo por Su gracia salvadora (Efesios 2:4-7). Roberto Haldane dijo, "Esos redimidos por la muerte de Cristo no solamente son recuperados de la caída, pero hechos para reinar por Jesucristo". En cuanto a los efectos de la gracia salvadora Haldane dijo, "La gracia es atractiva, y los que han recibido la gracia también deben de ser atractivos" (compare Efesios 2:10).  

Yo le doy gracias de las profundidades de mi corazón que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1).  

La Gracia de Dios que Persevera ha traído al creyente a donde él esta en este momento, y esa gracia nos llevará a la gloria. Los que creen en Cristo, y son salvados por gracia por la fe perseveran (Romanos 8:31-39).  

El cristiano persevera porque Dios persevera con el creyente. Es un Dios que persevera. Perseveraremos hasta el advenimiento de Cristo por nosotros porque en Su gracia Él persevera con nosotros.  

Cada día doy gracias al Espíritu Santo por mirar sobre mí y guardarme en comunión con mi Salvador. Cuán triste, pero muy verdadero, si todo dependiera de mí yo sería un fracaso colosal y pasaría la eternidad en el infierno. Perseveraré hasta el fin porque Él persevera conmigo.  

A causa de la gracia que persevera que me ha traído hasta aquí en mi vida cristiana, puedo esperar el día cuando llegaré a mi hogar (Filipenses 1:6; 3:20-21; 1 Juan 3:1-3).

La Gracia de Dios que Salva es la razón por qué Dios no escatimó a Su propio Hijo, pero lo entregó hasta la muerte en mi lugar (Romanos 8:32). Nosotros nunca podríamos merecer la vida eterna. Somos salvados por Su gracia desmerecida e inmerecida por toda la eternidad. Somos salvos sólo por gracia, recibida sólo por fe sólo en Cristo.  

Un gran día glorioso seremos presentados santos y sin mancha con cuerpos de resurrección en la presencia santa del SEÑOR Dios para allí habitar con Él para siempre. Mi canto jamás será, "¡Salvo por gracia! ¡Salvo por gracia!”  

Gracias a Dios por Su gracia infinita, soberana, ilimitada, gratuita, triunfante, sostenedora, y superabundante. “Porque para siempre es su misericordia,” y “pues nunca fallan sus bondades” (La Biblia de Las Américas).  

Selah!

Mensaje por Wil Pounds (c) 2006

De ABIDE IN CHRIST

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