TANTO AMOR

“Porque de tal manera amó Dios…” (Juan 3:16)

Había una canción con la línea, "Lo que el mundo necesita ahora, es amor, dulce amor…"; y todo el tiempo el mundo ignora que la prueba más grande de amor es expresada en esta Escritura que declara “Porque de tal manera amó Dios”. Verdaderamente, amados, hay Tanto Amor visto en esta Escritura que pareciera que si el mundo busca realmente el Amor que prontomente, y con prisa, huyeran a esta Fuente de Amor. Pero ¡ay! Sabemos por la experiencia que el mundo no busca el Amor de Dios; y la razón es porque absolutamente “no hay quien busque (el amor de) Dios” (Romanos 3:11). Por el otro lado, cualquiera que conoce el Amor de Dios en verdad puede testificar que hay Tanto Amor en Él quien “es amor” (1 Juan 4:8, 16), “que excede a todo conocimiento” (Efesios 3:18). Ahora, no es que no lo podemos "conocer" por experiencia en nuestras vidas, sino es Tanto Amor que va más allá de nuestra comprensión en Él amándonos y dándonos Su Amor en Su Hijo amado, el Señor Jesucristo. 

Para ver esto, considere lo siguiente: 1) Son a quienes Dios tanto ama en el mundo. Su amor es tan grande que incluye a pecadores de cada raza y nacionalidad en el mundo. Triste decirlo, aún entre cristianos profesos hay ésos que hacen la distinción entre el color y el idioma, pero ¡Dios no hace eso! Hay Tanto Amor en Dios que hay esperanza para el pecador más vil en el mundo entero donde puede alcanzar hasta el “hoyo de corrupción” (Isaías 38:17) y sacar su alma de ello por el amor de la elección. 2) Es a quien Dios dió al mundo en Su amor. El Salmista nos dice que “Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios”; pero ¡ay! él contesta, “Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno” (53:2, 3). Pero todavía, ¡hay Tanto Amor en Dios “que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10) muriendo en la Cruz por nosotros! 3) Es a quien Dios recibirá en Su amor. El propósito de Dios en haber amado “el mundo” y en dar “a su Hijo unigénito” es “para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Son sólo los que “creen” y reciben el Amor de Dios en Su Hijo los que “no se pierden”, es decir, no serán lanzados para siempre de Dios y al infierno. Por el otro lado, CUALQUIERA que cree y recibe este Amor en Jesucristo “tendrán vida eterna” y serán recibidos en el amor eterno de Dios. ¡Aleluya!

Oh, amados, en saber que hay Tanto Amor en Dios para mí (para hacerlo personal) no sólo debe llenar mi corazón con amor para Él “porque Él  nos amó primero” (1 Juan 4:19), pero también debo estar dispuesto para ser obediente a Él “por su gran amor con que (me) amó” (Efesios 2:4). Oh, sí, que Su amor nos constriñe para que ya no vivamos para nosotros mismos “sino para Aquél que murió y resucitó por (nosotros)” (2 Corintios 5:14, 15). Además, vamos a “ser, pues, seguidores de Dios como hijos amados; y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros a Dios, ofrenda y sacrificio de dulce fragancia” (Efesios 5:1, 2) para que resplandezca con toda su gloria a los de alrededor de nosotros quienes necesitan Tanto Amor en Jesucristo, en Quien ellos pueden tener este AMOR. Amén.